sábado, 12 de agosto de 2017

MARÍA, CAUCE DE ECUMENISMO


¡No salimos de una y nos metemos en otra! Acabamos de salir de una especie de triduo, más formativo que orado, aunque esa parte siempre corresponderá a los lectores, según como toque a cada cual el corazón su lectura, de Santa CLARA y a la vuelta de la esquina la ASUNCIÓN DE MARÍA. Así que... ¡Manos a la obra!

El más reciente de los dogmas marianos promulgado oficialmente por la Iglesia (1 de Noviembre de 1950) por la Constitución Apostólica Munificentissimus Deus en la cual el Papa PÍO XII, basado en la tradición de la Iglesia católica, tomando en cuenta los testimonios de la liturgia, la creencia de los fieles guiados por sus pastores, los testimonios de los Padres y Doctores de la Iglesia y con el consenso de los obispos del mundo, declaraba:

Por eso, después que una y otra vez hemos elevado a Dios nuestras preces suplicantes e invocado la luz del Espíritu de Verdad, para gloria de Dios omnipotente que otorgó su particular benevolencia a la Virgen María, para honor de su Hijo, Rey inmortal de los siglos y vencedor del pecado y de la muerte, para aumento de la gloria de la misma augusta Madre, y gozo y regocijo de toda la Iglesia, por la autoridad de nuestro Señor Jesucristo, de los bienaventurados Apóstoles Pedro y Pablo y nuestra, proclamamos, declaramos y definimos ser dogma divinamente revelado: Que la Inmaculada Madre de Dios, siempre Virgen María, cumplido el curso de su vida terrestre, fue asunta en cuerpo y alma a la gloria celestial.

De esta forma el Papa PÍO XII no estaba sino dando oficialidad a una devoción que ya era más antigua y anterior en la Iglesia, y en casi todas las confesiones cristianas. Desde el Siglo IV casi todas las confesiones cristianas celebraban de una u otra forma la fiesta de la "Dormición de María" referida al momento incierto de su fallecimiento y entrada al cielo. Se prefería pensar que MARÍA murió, "durmió", para en un momento dado su cuerpo ser preservado de la corrupción (lo que justificaría, por ejemplo, en JERUSALÉN la veneración, desde antiguo de la tumba de la Virgen, a la par que la inexistencia de un cuerpo que venerar, pese a la importancia de MARÍA, como Madre de Dios). En el Siglo VII la Iglesia ya celebraba con el Papa SERGIO la fiesta de la Asunción de María, junto con su Natividad, Purificación y Anunciación. BENEDICTO XIV l define como opinión piadosa y probable, aunque sin afirmarlo tajantemente.

En el S. XVIII encontramos la primera petición a la Santa Sede para la definición de la asunción como dogma de fe. La presentó el siervo de Dios CESÁREO SHGUANIN (1692-1769), teólogo de los Siervos de María. A esta petición siguieron otras muchas, procedentes de las diversas partes del mundo católico y con diversa autoridad moral y doctrinal. Bastará recordar aquí la del cardenal STERCCX y la de Monseñor SÁNCHEZ en 1849 a Pío IX, y la de la reina ISABEL II de España al mismo pontífice en 1863. Centenares de otras peticiones, presentadas hasta 1941, llegaron a los diversos pontífices que se fueron sucediendo en la cátedra de Pedro, hasta Pío XII. Los padres jesuitas HENTRICHT y DE MOOS recogieron y publicaron en 1942, en dos volúmenes, todas las peticiones que se conservaban en el archivo secreto del Santo Oficio, con el título "Petitiones de Assumptione corporea B. M. Virginis in coelum definienda ad S.Sedem delatae".

Antiguo icono copto
sobre la Asunción de María
Por su parte todas las Iglesias Ortodoxas (con independencia de la denominación, rusa, griegas, bizantinas, rumanas, eslavas...) han celebrado casi desde siempre la "Dormición de la Virgen" y aunque no tienen un dogma oficial sobre la asunción, no menos cierto es que la evolución dogmática se observa en su propia iconografía, pues sin dificultad, ni teológica, ni iconográfica, que es casi como afirmar lo anterior, han ido evolucionando hacia modelos de representación "más gloriosa de María". Las Iglesias coptas, etíopes y dependientes de aquella tradición han tenido una evolución semejante a las iglesias ortodoxas. 

En su momento, hubo no pocas objeciones a la necesidad de proclamar el dogma, en términos oficiales, no porque no fuera una devoción y un unánime sentir en el "sensus fidei" del pueblo de Dios, sino por la oportunidad del momento: Algunas se basaban en la ausencia de testimonios bíblicos sobre la asunción de María que la dotaran de asiento escriturístico para resistir las críticas, por ejemplo, de los protestantes y la mayoría porque ello, sin ser necesario, dañaría de muerte las relaciones ecuménicas, con los protestantes, a los que siempre hemos considerado "por deformación católica" -esto es cierto- como los más acérrimos enemigos de MARIA ¡Nada más lejos de la realidad!

Imagen de María en una Iglesia Luterana en Estrasburgo

MARTÍN LUTERO en su homilía de 15 de Agosto del año 1522, afirma:

No cabe duda de que la Virgen María está en el cielo. Cómo ocurrió no lo sabemos. Y, ya que el Espíritu Santo no nos ha dicho nada acerca de esto, no lo podemos hacer artículo de fe...Es suficiente saber que ella vive en Cristo. La veneración de María está en las profundidades del corazón. 

Nuestra Señora de Walsingham, venerada tanto por anglicanos y católicos en Inglaterra

Por su parte, en el Anglicanismo, teniendo en cuenta que las diferencias con ROMA no eran tanto dogmáticas, como procedimentales (el divorcio de ENRIQUE VIII y la sumisión a su persona como cabeza de la Iglesia de INGLATERRA)la mariología anglicana no dista mucho de la católica, hasta la reforma anglicana, después no han rechazado de plano las posiciones católicas, aunque tampoco las han apoyado abiertamente, por aquello de mantener la diferencia, aunque célebre es el adagio anglicano que dice: 

Nunca piense en María, sin pensar en Dios, y nunca piense en Dios sin pensar en María.

Imagen de María y lampadario votivo
en una Iglesia Metodista
Incluso en el protestantismo que se nos pueda antojar más radical, como el de las sucesivas divisiones pentecostales, bautistas, metodistas, adventistas, etc, etc... no hay tampoco excesiva beligerancia al respecto, aunque tampoco un reconocimiento expreso, de esta forma, por ejemplo, la Iglesia Metodista sostiene (y se podría predicar de las anteriores confesiones citadas) que:

Los protestantes tendemos a considerar que "algo que no se encuentra en la Escritura, no puede ser considerado, ni se puede forzar a nadie a creer, que sea un artículo de fe". Así, la Asunción de María no puede ser defendida como un artículo de fe. Sin embargo, aunque es cierto que la Escritura nada dice de que María fuera asunta al cielo, en la misma medida hay en la Escritura referencia a algún tipo de "asunción", como por ejemplo, la del profeta Elías. Por tanto nada objeta, ni impide, que un cristiano protestante no pueda tener una "opinión" privada sobre la asunción de María que puedas ser conforme con las tradiciones católicas u ortodoxas.

Como se puede observar, MARÍA es y será siempre, bien entendida, bien comprendida, bien presentada "vehículo y lugar de unión, de encuentro, de ecumenismo", MARÍA EMILIA RIQUELME (Pensamientos, nº 185) decía:

Dios es el único objetivo de nuestras vidas en un todo, pero se necesita un cochecito para ir a Él; y éste es María. El niño sin su madre no vive bien; a veces el camino es largo, el calor asfixia, muchos peligros nos acechan. Es bondad de Dios darnos un cochecito para salvar tantas dificultades.

Los creyentes, de todas las generaciones, declarando a MARÍA tanto MADRE DE DIOS, como ASUNTA AL CIELO, no hacen sino proclamar, oficialmente y como Iglesia, conjunto de los creyentes, lo que todos hemos sentido desde nuestra más temprana experiencia espiritual, puede que hasta lo hayamos cantado, cuando de niños decíamos:


Tengo en casa a mi mamá, 
pero mis mamás son dos: 
en el Cielo está la Virgen, 
que es también mamá de Dios. 

Las dos me quieren a mí, 
las dos me entregan su amor, 
a las dos las busco y las llamo 
y a las dos las quiero yo. 

¡Ese es el misterio que vamos a celebrar! Ni estamos huérfanos de madre, ni en el cielo, ni en la tierra, y no me da empacho, ni me parece ñoño, terminar con esta canción infantil algo tan dogmático y complejo como la ASUNCIÓN DE MARÍA, por la sencilla razón de que el Señor mismo le dijo a NICODEMO ¡todo un letrado versado en la Palabra de Dios! que nos es preciso hacernos pequeños, y nacer de nuevo...