jueves, 10 de agosto de 2017

CON ANDAR APRESURADO Y PASO LIGERO (y III)...


Afrontamos este tercer día de preparación a la fiesta de Santa CLARA, os prometimos una primicia para ese día, que será mañana, pero como acabamos de darnos cuenta que la sorpresa está en cierto modo relacionada con el santo de hoy, San LORENZO, es justo que os lo revelemos hoy.

Pero antes concluyamos, ya dijimos el primer día que el Ministro General de los Franciscanos, Fr. ANTHONY PERRY, Ofm, nos invitaba en la Carta Circular con motivo de la fiesta de Santa CLARA a reproducir en nosotros sus tres actitudes: "Escuchar, Discernir y Actuar". 

Concretando en el actuar de CLARA, ella es siempre resolutiva, en su carta dice el Ministro General que era "un actuar libre y fecundo de misericordia" y al mismos tiempo "valiente". Misericordiosa era ella cuando, pese a ser la abadesa, esperaba la primera a las hermanas limosneras para lavarles ella personalmente los pies, o cuando hacía rondas nocturnas por el convento, a ver si todas estaban dormidas, arropando a las que no lo estaban, o cuando se quitó su velo para darle calor extra y se sentó muy apretada a ella, a una hermana con dolores de cadera por el frío... pero además, su misericordia fue también original y creativa, ésta era la sorpresa que os queríamos desvelar.

Como sabéis, San FRANCISCO ganó, del Señor mismo y María Santísima, el llamado perdón de la Porciúncula, confirmado después por el Papa HONORIO III, para quienes visitaran la mencionada Iglesita el día 2 de Agosto. Posteriormente PABLO VI extendió este privilegio, en el mismo día, a todas las parroquias, iglesias, conventos y oratorios franciscanos ¡pero eso lo hizo PABLO VI en tiempos de CLARA sólo se podía ganar el jubileo yendo personalmente a la Porciúncula! Y de repente CLARA se encuentra con un dilema: "¿Cómo van a quedar ellas, las hijas predilectas de FRANCISCO, privadas del don del perdón, ganado por FRANCISCO, si por la clausura no podían salir de San DAMIÁN?"

Y como dice el refrán, "la necesidad agudiza el ingenio" y CLARA se dispuso a actuar, como ella era, de forma resolutiva, y entonces discurrió de la siguiente manera para ganar un jubileo de perdón para ella y sus hermanas. Lo que a continuación os compartimos es fruto de la investigación realizada por Fray RINO BARTOLINI, Ofm, cuyo texto original podéis encontrar en el siguiente enlace (A San Damiano: le tradizioni sulle Indulgenze … e su altre notiziole), compartimos la parte atinente a este actuar creativo de CLARA, en este caso para alcanzar perdón y misericordia para sus hijas:

FRANCESCO BARTOLI (cronista e investigador de la Orden Franciscana, del Siglo XIV) informa de que CLARA deseaba también para San DAMIÁN una indulgencia. Pensaría que no pudiendo ir a la Porciúncula, por causa de su clausura, y movida por el deseo del perdón, se le antojó una indulgencia que fuera "sólo suya y de sus religiosas":

Icono de MARÍA, obra del también franciscano
"Maestro del BORGO de las Cruces Franciscanas"
(Se desconoce su nombre original)
Aquí, en San Damián, en la vigilia de San Lorenzo, mártir, desde las primeras vísperas de este santo, arranca la indulgencia de la Capilla de Santa María, virgen, que se encuentra en la Iglesia superior de San Damián, junto Asís. Esta indulgencia fue concedida por siete obispos. Ellos mismos, a instancias de la beata virgen Clara, consagraron el altar de dicha capilla erigida en honor de la devoción de la Virgen, Madre de Cristo (...) Y así queda instituida la indulgencia de siete años, en la mencionada capilla de Santa María en San Damián, porque cada obispo concedió un año de indulgencia en la octava del santo, según el testimonio de las clarisas del Monasterio de Santa Clara de Asís.

(Fuentes Clarianas, nº 2123-2125)

Parece creíble que CLARA, no pudiendo pedir al Sumo Pontífice otra indulgencia plenaria para ASÍS, que ya tenía dos concedidas: La de la Porciúncula y la de la tumba de San FRANCISCO, se buscara el recurso de la costumbre fijada por el IV CONCILIO DE LETRÁN (del año 1215) que establecía que cualquier obispo, u obispos, podían conceder su propia indulgencia en la Iglesia por ellos consagrada, en el momento de la consagración y de su aniversario. El Concilio se expresa de la siguiente manera:

Decretamos, por tanto, que cuando sea la dedicación de una basílica, la indulgencia no debe superar el año, aunque participen más obispos, así como en el aniversario de la dedicación, la indulgencia en este caso no ha de exceder los cuarenta días. Queremos que este número de días sea considerado como justa medida en la carta que conceda esta indulgencia, porque hasta el mismo Romano Pontífice suele amoldarse a esta norma. 

(IV Concilio de Letrán, canon nº 62)

FRANCESCO BARTOLI esquiva dar mas detalles acerca de si  la iniciativa de construir y hacer consagrar un oratorio dedicado a la Virgen María partió, en efecto, de CLARA; así como el hecho de que bastaba un obispo para consagrarla, y no siete, y aunque así hubieran sido, los límites temporales establecidos por el Concilio, sea como fuere es que, según su testimonio, se celebraba este jubileo de la octava de San LORENZO en la mencionada capilla de la Virgen María. 

Con todo, causa cierta veneración, el hecho providencial de que CLARA falleciera, precisamente, en el año 1253, el día después de la fiesta de San LORENZO, el primer día establecido para ganar esta indulgencia, dicen las fuentes "el día después de la fiesta de San Lorenzo esta alma santísima parte para ser coronada con premio eterno" (Fuentes Clarianas, nº 543). 

Así que hoy, que comienza San LORENZO, pensad que el amor de CLARA nos gana otro jubileo ¡y para toda la octava del santo!, así consta en los documentos, como se ha visto, ni siquiera sé si las clarisas, actualmente, tienen esta costumbre, se lo preguntaré que las veremos mañana para felicitarles la fiesta de su bendita fundadora; sea como fuere, como se suele decir "lo bueno no daña", así que es tierno pensar, pues no lo hacemos por el premio, ni por el perdón, que siempre será inmerecido y depende de la misericordia de Dios, que podemos invocar dicha gracia de nuevo, de Dios Padre, bueno, del Cielo, honrando estos ocho días de forma especial a MARÍA, Madre de Dios, como CLARA quiso que así fuera para estas fechas. Así lo hacemos nosotros, por eso hemos dejado a MARÍA con su orla de ángeles un tiempo más, porque Santa MARÍA DE LOS ÁNGELES de la PORCIÚNCULA, era la advocación mariana más querida por FRANCISCO y CLARA, no en vano fue allí donde, un Domingo de Ramos, de forma clandestina, CLARA tomó el hábito pobre, se rasuró el pelo y entró a formar parte en la nómina de los gloriosos hijos e hijas de FRANCISCO.

Y a lo largo de estos días, también, podéis repetir la oración a la Cruz que tanto rezaba CLARA a cada momento, de las pocas que sabemos a ciencia cierta era una de sus preferidas, pues lo refiere una de las religiosas INÉS DE OPÓRTULO en las actas de su proceso de canonización (Proceso, X 10):

Miradme, ¡Oh mi amado y buen Jesús! postrado en vuestra presencia:
Os ruego con el mayor fervor imprimáis juntamente en mi corazón los sentimientos de fe, esperanza y caridad, dolor de mis pecados y firmísimo propósito de jamás ofenderos: 
Mientras que yo con gran amor y compasión voy considerando vuestras cinco llagas, comenzando por aquello que dijo de Vos, oh Dios mío, el santo profeta David: 
“Han taladrado mis manos y mis pies, y se pueden contar todos mis huesos”

Amén.