domingo, 30 de julio de 2017

VAMOS LLEGANDO A LA META...
¡TODOS AL PARAÍSO!


Nos vamos acercando a la meta, en breve, el día 2 de Agosto, miles de peregrinos llegados de todo el mundo cruzarán el umbral de la PORCIÚNCULA para encontrar el perdón que san FRANCISCO, generoso hasta para el cielo, nos quiso ganar a todos... Nosotros ya os hemos preparado la puerta, por la que, cruzando, para celebrar la Eucaristía y adorar, en esta pobre comunidad, os tendremos a todos presentes.


Y nos vamos preparando, ahora más en serio, y para ello compartimos con vosotros -en la medida que hemos sido capaces de transcribirlo y traducirlo- la primera meditación, impartida en ASÍS, la tarde del 29 de Julio, por Fray MARCO TASCA, OfmConv, Ministro General de los Franciscanos Conventuales, por si queréis disfrutar del italiano original os dejamos el vídeo:


Queridos hermanos y hermanas

¡Paz y bien!

Claro que sí, que sea una gran gracia para nosotros estar aquí, todos juntos esta tarde, en este lugar tan amado por FRANCISCO en la PORCIÚNCULA, para prepararnos a un evento de gracia, el 800 Aniversario de esta petición que hizo FRANCISCO al Papa, que es el gran perdón de Asís ¡cuantos hombres y mujeres han cruzado esta puerta para pedir perdón, para encontrar la gracia, para sentir cercano al Señor! Por tanto nos reunimos esta tarde, para introducirnos en el seguimiento de Cristo, presididos por esta realidad que es el perdón de ASÍS.

Detengámonos un momento en la contemplación de la segunda lectura de PABLO a los cristianos de la comunidad de CORINTO, la palabra que resuena con más fuerza es reconciliación... Reconciliar, solemos pensar, cuando hablamos de reconciliación en la reconstrucción de las "buenas relaciones" tras un periodo de desencuentro o enemistad. y si pensamos en la reconciliacion en términos del Antiguo Testamento se nos viene la idea de confrontación con Dios, lo que se expresaba en el culto mediante la expiación conseguida a base de sacrificios, purificaciones, etc... todo ello tendente a "aplacar" lo que ellos llamaban la cólera de Dios, prácticamente en todo el Antiguo Testamento parece que es el hombre el que ha de tomar la iniciativa siempre en su relación con Dios, así "como soy un pecador" extiendo mis manos, por medio de los sacrificios, las purificaciones y las peticiones para obtener el perdón del Señor para que me mire ahora con bondad.

Es curioso contemplar como PABLO, en su Carta a los Corintios, cambia por completo la perspectiva, no es el hombre el que se acerca para reconciliarse con Dios, el texto lo deja bien claro, no es el hombre el que busca la reconciliación con el Señor, sino que es una iniciativa, unilateral y gratuita que brota de Dios, sin que sea precisa si quiera una correspondiente respuesta humana, no somos nosotros los que de alguna manera hemos de "hacer bueno a Dios", sino que es el Señor el que busca la reconciliación conmigo.

Y al servicio de esta iniciativa gratuita del Señor se pone, como dice PABLO, el "ministerio de la reconciliación", PABLO y sus colaboradores no son mediadores de la reconciliación, esto ya lo hizo Cristo, ellos son los que anuncian las obras que el Señor ha hecho por la humanidad, éste debería ser nuestro gran compromiso hoy, anunciar a todos lo que el Señor ha hecho por la humanidad, pensad en el Salmo responsorial que hemos escuchado "Bendecid al Señor, que perdona, que da fuerza a nuestra vida, la gracia del Señor nos acompaña siempre" o pensad en el Magnificat  en el que el sujeto es siempre el Señor "el Señor ha hecho esto... el Señor ha hecho aquello... el Señor ha hecho lo otro..." esta iniciativa del Señor a reconciliarse con nosotros nos exige que seamos anunciadores de todo lo que el Señor ha hecho en nuestras vidas, no sólo en la personal, también en la comunitaria.

Y creo que ahora, esta tarde, en este momento es un tiempo fuerte de gratitud hacia el Señor, que se ha revelado a nosotros en la forma de una amor sobreabundante, y totalmente gratuito, como dice el Libro del Deuteronomio "¡Qué grande es este pueblo que tiene al Señor tan cerca de sí!" (Deuteronomio 4,7), parece que esta sobreabundancia sea la norma de la vida cristiana, y el Señor fue quien la vivió sobremanera, a pesar de la traición, Jesús trataba a los apóstoles de forma diferente, pero por lo que sabemos, del Evangelio, uno de los suyos, de los más cercanos, uno con los que había compartido la vida, por eso a veces, cuando pensamos en la sobreabundancia no podemos evitar pensar en la aparente sobreabundancia del mal que hay entre nosotros y en nuestro entorno, pensemos en el terrorismo, en los acontecimientos de la historia reciente, pensemos en la tortura, pensemos en los genocidios, en la crónica cotidiana... parece que nos cerca esta sobreabundancia del mal...

Pero nosotros sabemos que esto no es así, porque hay una sobreabundancia del bien, pensemos en FRANCISCO, que se despoja en presencia del padre para demostrar que su riqueza no están ni en su familia, ni en sus amigos; o pensemos en FRANCISCO cuando besa al leproso mostrándonos una sobreabundancia del bien; o pensemos en la madre TERESA DE CALCUTA, que abandona su convento, donde podía haber vivido una vida honorable para dejarlo todo y dedicarse a los moribundos; pensemos en todas esas personas que conocemos realmente que no viven según el criterio de que "yo te hago esto, tú me debes tanto...", todos conocemos personas que no tienen este estilo de vida, que no viven según estos criterios, sino que han alcanzado el equilibrio "yo te entrego todo porque tú me lo has entregado todo", la vida cristiana es exceso ¡exceso, sobreabundancia!, FRANCISCO fue ejemplo de esto, madre TERESA DE CALCUTA fue ejemplo de esto, las personas que hemos dicho son ejemplo de esto, y creo de verdad en las palabras que FRANCISCO le dijo al Papa cuando le concedió este gran don del perdón "¡Queridos hermanos, quiero llevaros a todos al paraíso!", mirad que no ha dicho que quiere que "alguno vaya al paraíso" sino que "quiere mandarnos a todos al paraíso" ¡Daros cuenta, esto es lo bello de la vida cristiana, caminar todos juntos al paraíso! No hay nadie más afortunado en esto que otros "quiero mandaros a todos al paraíso", si nos detuviéramos un momento en comprender esto, tendríamos el más bello de los pensamientos al atravesar esta puerta santa "hermanos, quiero mandaros a todos al paraíso".


Que nuestra vida, queridos hermanos y hermanas, sea siempre vivencia de este exceso, de esta sobreabundancia, de este caminar al lado de todos los que piensan, de todos los que dicen, de todos los que hacen, que seauna vida de exceso, porque como muy bien sabéis, hace más ruido un árbol que cae que un bosque entero que crece, que FRANCISCO, mediante su intercesión, nos ayude a todos a caminar de esta manera.