martes, 25 de julio de 2017

PRIMERA ETAPA:
¡SANTIFIQUEMOS NUESTROS CAMINOS....!


Todos nosotros, al salir a la calle, tenemos una rutina, quizás vamos un poco más a la aventura cuando vamos por vez primera  algún sitio, tienda, comercio, iglesia, cine... que no conocemos, pero cuando es lo de siempre, el trabajo, el supermercado, los niños al cole, el mercado, la copistería, el ambulatorio... es raro que modifiquemos el itinerario, nos volvemos costumbristas, y repetimos recorridos.

Como dijimos ayer, esta va a ser una peregrinación urbana a ASÍS, por eso la etapa de hoy, que por supuesto, podéis repetir desde ahora todos los días va a consistir en echaros a la calle, a vuestros recorridos e itinerarios de siempre, pero haciendo caso a una de las recomendaciones de San FRANCISCO, que incluso la dejó en su "testamento", y en casi todas sus biografías, antes o después, se la mandaba cumplir a sus hermanos, atended:

Y el Señor me dio una fe tal en las iglesias, que oraba y decía así sencillamente: 

Te adoramos, Señor Jesucristo, también en todas tus iglesias que hay en el mundo entero, y te bendecimos, porque por tu santa cruz redimiste al mundo

(Testamento, 4-5)

Yo, cuando voy camino del trabajo, me voy topando con: En primer lugar la escuela del AVE MARÍA, donde siempre rezo, para saludar a la virgen de la fachada, las tres avemarías que siempre recomendaba nuestro beato Fray LEOPOLDO de ALPANDEIRE, el Acordáos y una coletilla, mía que dice así "¡Está así de ridícula porque quieres!" (y es que la virgencita es ridículamente pequeña en comparación con la hornacina -mirad la foto, que ni se ve-, una vez pensé "cuando me toque la lotería compraré una virgen de piedra que llene la hornacina, no esa ridiculez que tienen puesta" ¡por eso al pasar se lo recuerdo todos los días, por si toca...!).

Antes de eso he pasado ya por un cuartel del ejército, hay un pequeño pilar con una virgen de piedra, justo al lado de la garita de guardia ¡cómo no!, lo que pasa es que siempre, desde la verja que da a la acera, la veo de espaldas... una vez pedí permiso al guardia de la garita para entrar y hacerle una foto de frente ¡pero no me dejo!, a ella también la saludo con las tres avemaría -y eso que con la anterior no distan diez pasos- a ella, de broma, siempre le digo después "¡Adiós, descastá...!", aunque sé que la culpa fue del guarda.


Luego llego a la ermita-iglesita de San ISIDRO, donde hay una pequeña Cruz de hierro forja en la entrada (bueno también hay un icono de una virgen en un arco, pero a ese ya no lo saludo... ¡Jolines con las madres, lo quieren todo para ellas!, así que saludo a la Cruz con las palabras de San FRANCISCO: "Te adoramos, Señor Jesucristo, también en todas tus iglesias que hay en el mundo entero, y te bendecimos, porque por tu santa cruz redimiste al mundo".


Sigo caminando camino del trabajo y paso por un colegio privado, por fuera como todos, un edificio de ladrillo rojo, con ventanas por todos lados, y delante, con una tapia altísima, la que da a la acera, el patio del recreo... Como supongo que como colegio privado tendrá capilla (es de las RELIGIOSAS DE LA PUREZA DE MARÍA, a la que pertenece la famosa religiosa bloguera, tuitera y experta en redes sociales, XYSKIA VALLADARES), vuelvo a saludar a la Cruz, porque aunque ni sé donde está, ni la veo, me quedó muy grabado el testimonio que ella dió de que visitando en NAVIDAD un campamento de refugiados cristianos en IRAK, le regaló a una anciana su propia Cruz, la suya de religiosa, la que le entregaron al hacer los votos... ¡Yo no sé si sería capaz de desprenderme de mi Cruz, si es cuando me la quito para ducharme, y se me olvida en casa, me siento como desnudo y desvalido de verdad...! Por eso saludo a la Cruz otra vez y me acuerdo de los refugiados.


Luego paso por la tapia que separa la Casa Madre de las MISIONERAS DEL SANTÍSIMO SACRAMENTO Y Mª INMACULADA de la acera, fundadas por mi queridísima Mª EMILIA RIQUELME... Aquí, como sé y me consta que está el Santísimo Sacramento expuesto, pues siempre ha de haber una religiosa adorando, suelo recitar mentalmente aquella medio poesía, medio oración, que se me ocurrió una vez: "Mi Señor, preso en la Custodia, por amor a su criatura, nunca se oyó tan gran misterio, que un Dios tomara para sí nuestra carnatura", y pido al Señor, eso sí, que me conceda vida como para verla betificada ¡bueno, hace ya tres años la declararon venerable, o sea que falta menos!

Luego paso por una residencia de estudiantes de una entidad religiosa, que no diré, por respeto, porque a lo mejor no se merecen lo que voy a decir, pero un edificio, de cemento gris, con unas ventanas que parecen respiraderos, con unos contrafuertes de hierro macizo que apenas son rendijas, que más parece un bunker de la guerra, que una residencia de estudiantes, y que deben de tener dinero para muchas reformas, porque da igual el día, el mes, la hora y la estación ¡en la puerta siempre tienen un albañil haciendo mezcla!, y que uno no termina de saber si es una residencia de élite de niños pijos, o donde las familias pijas mandan a sus hijos díscolos, como si fuera un reformatorio, que lo parece, al menos por fuera, que lo único que me sale decir es "¡Señor, apiádate de estos jóvenes, que este régimen disciplinario no los aparte de la fe!" 

Y ya hemos llegado al trabajo... 



Luego, de regreso a casa, después de trabajar ya no rezo tanto, porque me suelo volver en autobús, no andando, primero porque si estoy de turno de mañana y salgo a las tres de la tarde, o por frío o calor, mejor evitar la caminata, y ya vas cansado, y si es de turno de tarde, que salgo a las diez y media de la noche, aparte del cansancio, y dado que a mi barrio es mejor no entrar a partir de ciertas horas de la noche, mejor llegar cuánto antes ¡que ya me han atracado tres veces de regreso a casa y casi a la puerta!... Pero en el autobús también rezo, porque con lo mal y rápido que conducen nuestros autobuseros, y las tartanas que el Ayuntamiento tiene adjudicadas de su flota de autobuses a los barrios pobres y periféricos, que ya han salido ardiendo más de una vez (¡los pobres merecemos lo mejor, lo mejor del desguace!) la única oración que te sale, que seguro es la misma que rezan todos los que van contigo en el autobús es "¡Virgencita, que me quede como estoy!"

Pues que en esto consista nuestra primera etapa de este peregrinar urbano, santifiquemos, hagamos oración nuestros caminos... Acostumbráos a rezar algo, saludar de algún modo, las Iglesias, conventos, colegios, cruces, imágenes de MARÍA, que acostumbréis a ver por los itinerarios y recorridos que vosotros mismos hagáis cada día de forma rutinaria.. ¡Esto si vas con prisa! Sin prisa, nada mejor como entrar y orar un ratito, saludar al Señor en el sagrario, en todos los sagrarios... Aunque no lo parezca es una forma muy productiva de orar, de santificar nuestros caminos, de enanchar la ciudad, y por supuesto, de interceder por sus habitantes. 



Y fijáos hasta dónde, que me acabo de acordar que paso por delante de otra parroquia, a pocos metros ya del trabajo, que como está en los bajos de un bloque de vecinos... ¡Es que ni acordarme! Se trata de la parroquia de SAN RAFAEL... ¡Pues va a ser que me voy a tener que acostumbrar a rezar algo aquí... qué cabeza la mía!