viernes, 21 de julio de 2017

ME VOY A DEDICAR A ACARICIAR EL TRIGO...
AUNQUE DIGAN QUE ES MALO...

Un sábado de aquéllos, Jesús atravesaba un sembrado; los discípulos, que tenían hambre, empezaron a arrancar espigas y a comérselas. Los fariseos, al verlo, le dijeron: «Mira, tus discípulos están haciendo una cosa que no está permitida en sábado.»

Te invito a que imagines esta escena de los discípulos arrancando distraidamente espigas, pese a estar prohibido, antes de seguir leyendo, acompañado de la música de la escena del campo de trigo de la película GLADIATOR, he escogido una versión sin movimiento, porque sólo me interesa que te dejes mecer por la música, como esas espigas en las manos libres de los discípulos...


...y ahora ten presente: Misericordia quiero, y no sacrificios.

No te sientas nunca paralizado por las tentaciones, los tropiezos, las caídas, las derrotas de tu pasado, por vergonzosas, humillantes o pecaminosas que sean, ten presente siempre esas palabras tan sabias que alguien dijo una vez "cuando el demonio te tiente con tu pasado, recuérdale a él cuál es su futuro"... Derrotado está, Cristo te ha rescatado ya, no dejes que tus heridas del pasado se conviertan en algo que te impida crecer y seguir caminando, llévalas con orgullo, sanadas, con unas bellas cicatrices, son las heridas de la vida, pero siempre adelante... "Para ser libres nos rescató Cristo" (Gálatas 5,1).

Que no te engañen, tú eres así, por un misterio de Dios que nadie ha sabido nunca explicar del todo, ni científicamente, ni estudios universitarios, ni traumas psicológicos, ni gaitas... ¿y quién se cree que eres así por una opción personal que solo te lleva al desprecio, la discriminación, el insulto y la condena? ¿compensa el vicio una vida de desprecio social, es que eres masoca? Yo no lo creo, y no lo puedo creer, porque vio Dios que todo lo creado era bueno, y el hombre, más bueno aún, y Dios no puede negar la bondad de todo lo creado, y tú eres obra de sus manos, precioso a sus ojos, y tu vida, y tu dignidad... No consientas que nadie te diga a quién has de amar... Si es un amor entregado, indiviso, en fidelidad, entrega, mutuo socorro y auxilio, respetuoso, decoroso, sin aspavientos... ¿por qué ha de ser pecaminoso? ¡Lo dicen los mismos que se fundan en la Escritura para condenarte! Quizás nunca leyeron aquello de que "el alma de Jonatán quedó ligada al alma de David, y Jonatán lo amó como a sí mismo" (1 Samuel 18,1), menos aún se creyeron el dolor a la muerte del ser amado "por ti lloro lleno de angustia, Jonatán, amado mío, en extremo querido, más delicioso para mí tu amor que el amor de las mujeres" (2 Samuel 1,26) menos aún vivieron el "no juzgar y no serás juzgado" (Lucas 6,37).

No te prives nunca del "pan vivo que descendió del cielo; si alguno come de este pan, vivirá para siempre", menos aún por el que dirán de los que te juzguen o critiquen por ello, ten presente que en el tribunal, absolútisimamente privado e íntimo de tu conciencia no puede entrar ni Dios, o no seríamos libres; juzga tú y estima que eres pecador, yo que esto escribo soy más pecador que tú, y hasta el sacerdote que te confiesa, aún en la santidad de su ministerio y su don de perdonar, es pecador como nosotros... Esto vale par todos, pero no te prives del Señor por escrúpulos de conciencia absurdos, menos si te los inoculan terceros, los fariseos y juzgadores de siempre, lo dijo el Señor "no he venido a sanar a los justos, sino a los pecadores...no necesitan médico los sanos, sino los enfermos" (Lucas 5,32) y si alguna vez aún te quedan dudas, comulga y en ese preciso instante haz tuyas las palabras de la hemorroísa "si al menos le rozo, quedaré sanado" (Mateo 9,21)

Y lo anterior vale para todos... bajando al caso concreto, te casaste, con toda tu ilusión, fundaste una familia en el Señor, para toda la vida, vinieron los hijos... algo se rompió, no por tu culpa, has hecho todo lo que estaba en tu mano por salvar tu matrimonio, pero te encontraste siempre con un muro enfrente, la culpa no es tuya... te costó, pero rehiciste tu vida, y ahora... ¿Será que tu felicidad, siendo la parte inocente de la ruptura es el precio que has de pagar a un Dios egoísta? ¿Será que cierra las puertas de la misericordia de su corazón para ti? Ni la persona más malvada y desnaturalizada se atrevería a hacer una afirmación así de Dios, pues el mismo dice "aunque una madre, desnaturalizada, despreciara y se olvidara de un hijo, mira, yo no te olvido, pues llevo tu nombre tatuado en la palma de la mano" (Isaías 49,15-16) Al dolor de la ruptura, a la inocencia de tu culpa, a la buena fe cuando te casaste, a la alegría de los hijos, a la legítima aspiración de ser feliz y restaurar tu vida el Señor nunca te podrá reprochar nada... no te prives del Señor por ello, por más sandeces que escuches, tienes un padre bendito, bueno, que te ha dicho "la comunión no es el premio de los perfectos, sino la medicina de los enfermos" (Papa Francisco)

Es un misterio que "el dueño de la mies" (Lucas 10,12) haya querido que "crezcan juntos el trigo y la cizaña" (Mateo 13,30)... pero no nos corresponde a nosotros hacer la criba, no nos arroguemos potestad sobre el pecado y la salvación de los demás, lo que sólo es potestad de Dios, no querrás enfrentarte al reproche del Árcangel Miguel que vela por la soberanía de Dios: ¿Quién cómo Dios?, porque sea como fuere, y lo sabes, todos lo saben, hasta los jueces más inmisericordes lo saben, al final el juicio va a ser individual, nuestro y solo nuestro, y no va a ser de moral, ni de fuero interno, ni de motivaciones, va a ser de caridad (Mateo 25,40), "misericordia quiero y no sacrificios" y si no te vale así, que te lo diga San JUAN DE LA CRUZ mirándote a los ojos "al final de la vida nos examinarán del amor".

Sabéis, aquellos a los que hice un llamamiento desesperado para orar, que un compañero mío del trabajo, 26 años, creo, apenas, fue informado por los médicos de que el hijo, su primer hijo, nacería con una insuficiencia renal por la que moriría, sí o sí, pocas horas después de nacer... eso sí, y a pesar de estar a término, le daban la posibilidad de abortar (que no sé cómo se puede abortar casi a término, a no ser que la ley lo permita en casos extremos, pero no es la ley la que me ocupa ahora) para no sufrir más... y un día que lo vi llorando en el trabajo (¡tener que trabajar con un drama así en casa, es que somos el colmo de la inhumanidad!) le abracé lo más fuerte que pude, como si en ese abrazo quisiera transmitirle sentimientos que no sabía expresarle, y sé  que lo que voy a decir puede resultar de todo menos consolador, pero sólo atiné a decirle, entre sollozos "mira, la vida es una mierda, muy larga e injusta, lo que más me duele es que lo hayas descubierto tan pronto, no como yo, que soy perro viejo, pero por amor de Dios ¡por amor de Dios! no tomes la decisión equivocada, es tu hijo, le habéis puesto nombre, merece vivir, merece ver a sus padres, aunque sea por horas"... Después, hice una ronda de teléfonos, puse a todos los conventos de clausura de Granada a rezar, para que esos jovencísimos padres tomaran la decisión correcta, os lo comuniqué a algunos por privado en el TWITTER, pero ahí quedó la cosa... Ni lo acosé, ni me puse en plan integrista, ni le mandaba enlaces con fotos de abortos todos los días, ni le agobiaba con testimonios de madres arrepentidas, ni siquiera le recomendé ponerse en contacto con nadie... no, nada de eso, insisto... la conciencia de cada persona es inviolable, ahí reside su dignidad de hombre, su libertad como hijo de Dios... No sé lo que pasó, yo enfermé, me di de baja, y cuando me incorporé ya había pasado lo que tuviera que pasar... por supuesto que ni me atreví a preguntar qué decisión tomaron al final... no me importa, ni voy yo a hurgar en la dolorosísima herida de nadie... Una cosa sé, al reencontrarnos y atragantárseme las palabras de pésame en la garganta, fue él el que se adelantó y me abrazó llorando... y sé que se ha tatuado (¡en fin, cosas de los jóvenes de hoy...!) el nombre de su hijo en el brazo, y sé que sigue sonriendo, pues ha sido siempre muy jovial... por tanto es de suponer que hicieron lo correcto... "Mucho le cuesta al Señor la vida de sus hijos" (Salmo 115,15)

Y si el otro día os decía, tan chulo yo, que si me pongo a buscar milagros del Señor seguro que encontraba más de cincuenta y tres (el que quiera saber el motivo, por si me lee hoy por vez primera, que pinche aquí), de la misma manera puedo seguir enumerando situaciones morales, de esas límites y fronterizas, donde muchos callan, otros condenan, pero nadie es misericordioso... yo no sé vosotros, prefiero acariciar este trigo, prohibido en sábado, aunque hoy sea viernes, escuchando esta música que estremece el alma... a ver si el Señor me graba a fuego en el corazón que "misericordia quiere, no sacrificios"