miércoles, 19 de julio de 2017

LOS SENCILLOS Y LOS SABIOS

Dice el Señor en el Evangelio de hoy (Mato 11,25-27):

Te doy gracias, Padre, Señor de cielo y tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos y se las has revelado a la gente sencilla.


Solemos, muchas veces, ser injustos cuando pensamos en estas palabras del Señor, porque hacemos la oposición sabios y entendidos contra los sencillos desde nuestras propias categorías, es muy fácil pensar, por ejemplo "los sencillos son la gente de pueblo, como el campesino, que no ha perdido la fe, y aún es capaz de elevar los ojos al cielo, pidiendo al Señor por su cosecha, ahí hay fe sencilla y popular... eso no se encuentra ya en las ciudades, donde siempre vamos con prisas, donde ya no creemos en el poder de Dios, por supuesto que un físico nuclear no reza como el campesino".

Sin embargo esto no es así, la cualificación profesional no es la que nos hace sabios o sencillos a los ojos del Señor, sino nuestra apertura humilde a su palabra frente a la soberbia del que cree que nada debe de aprender. Pensando en ello me he acordado de los médicos, es verdad, sabios son y mucho, salvan vidas, pero ya sabéis como en algunas series de televisión ("DOCTOR HOUSE", "ANATOMÍA DE GREY", "CHICAGO HOPE", etc, etc...) los presentan muchas veces como personas engreídas, embelesadas, pagadas de sí mismas, que -en todos los guiones sale, tarde o temprano- "se creen por encima de Dios porque tienen vidas en sus manos", como siempre, las generalizaciones son injustas, y me ha picado la curiosidad de saber cómo se enfrenta un "sabio de este mundo" -a nuestros ojos- como un médico al Evangelio de hoy

Y lo he encontrado, os ofrezco el comentario a las lecturas de hoy realizado por el Dr. THOMAS QUINN, profesor de Cirugía y Anatomía, de la Universidad Jesuita de CREIGHTON, en los EE.UU, y director de admisiones hospitalarias del hospital universitario dependiente de dicha universidad. En sus propias palabras: "Mi contacto con los religiosos de la comunidad jesuita en Creighton me ha ayudado a formar mis puntos de vista. Los "Ejercicios Espirituales" marcaron un punto de inflexión en mi filosofía y proporcionaron un enfoque para mi fe. Mi meta, en la actualidad, es poder ser "para y con los demás".  

Comentario a las lecturas de hoy por el Dr. THOMAS QUINN:

MOISÉS huyó de EGIPTO después de haber matado a un hombre. Para escapar de la pena huyó a MADIÁN, ubicada  al este del Golfo de AQABA. Vivió allí muchos años, y se casó con SÉFORA, hija de JETRO, sacerdote de MADIÁN. MOISÉS se convirtió en un sencillo pastor y cuidaba de un rebaño de ovejas que pertenecía a su suegro. Este trabajo no era fácil. El pastor tendría que llevar el rebaño a la hierba y el agua más cercanas y conducirlo a áreas más frías a medida que aumentaran las temperaturas en la llanura. Las laderas más bajas de una montaña o de un valle proporcionan más oportunidades para que las ovejas pasten. 

En la primera lectura de hoy, MOISÉS tuvo que mover el rebaño a la ladera del monte. HOREB, la Montaña de Dios. Probablemente estaba preocupado con esta tarea cuando de repente presenció un extraño fenómeno: Una zarza cercana estaba envuelta en fuego, pero no se quemaba, ni se consumía. Cuando fue a investigar, la voz de Dios lo llamó: "¡Moisés! ¡Moisés!" Su respuesta fue a la par inmediata y sencilla: "Aquí estoy". Dios hizo comprender a MOISÉS que estaba en tierra santa, y que estaba a punto de enviar a MOISÉS en una misión que salvaría a su pueblo de la esclavitud en EGIPTO. Cuando MOISÉS le preguntó a Dios: "¿Quién soy yo para guiar a tu pueblo?", Dios le aseguró a Moisés que él estaría con él. MOISÉS no habría sido capaz de haber hecho esto solo.

El relato es es corto y sencillo, se recuerda fácilmente, y es probablemente uno de los pasajes de la Biblia que no olvidamos nunca desde que nos lo contaron de niños. Me parece, sin embargo, que el drama de la narración oculta muchos mensajes más profundos. Si meditamos sobre este acontecimiento y nos situamos en esta situación, ¿reaccionaríamos de la misma manera que lo hizo Moisés? Sin duda, él partió con su rebaño ese día previendo tan sólo los retos normales que un pastor puede enfrentar. La mayoría de nosotros sabemos qué esperar y a qué atenernos cuando trabajamos en nuestras propias ocupaciones profesionales. Es muy probable que no seamos interpelados por un milagro sensacional como la zarza ardiente, pero debemos darnos cuenta que estamos constantemente en la presencia de Dios. Estamos verdaderamente de pie en un lugar santo dondequiera que estemos en la creación de Dios. Podemos escuchar la voz de Dios hablándonos directamente si estamos abiertos a él y escuchamos. Cuando discernimos la presencia de Dios, necesitamos ser capaces de responder sin vacilación, "aquí estoy, Señor". Si dudamos de nuestra capacidad para responder a lo que Dios nos pide, no nos creemos lo que él nos ha prometido de que estará siempre con nosotros. Nunca estamos solos; Siempre estamos con Dios.

La lectura del evangelio trata sobre la forma de acercarnos al conocimiento de Dios. Jesús nos recuerda que algunas cosas están ocultas a los sabios y entendidos, pero se revelan a los sencillos. La última parte del Evangelio (Mateo 11,25-27) añade que "porque nadie conoce al Hijo excepto al Padre, y nadie conoce al Padre excepto al Hijo, y cualquiera a quien el Hijo se lo quiera revelar", entiendo que el Señor nos está diciendo que, de la misma forma en que Dios es comprensible para Dios (en la personas del Padre y el Hijo), también nosotros podemos tener este conocimiento íntimo de Dios, ya que Jesús nos lo revela, y lo hace como Dios Padre. Esta es una invitación a conocer a Dios más personalmente. El "Aleluya" de este día nos sirva como un humilde agradecimiento a Dios por mostrarse y hacerse cercano a nosotros: "Bendito seas tú, Padre, Señor del cielo y de la tierra; Has revelado a los pequeños los misterios del Reino".