domingo, 23 de julio de 2017

BABA YETU....
¡A PARTIR DE AQUÍ SIGUE TÚ....!


El Evangelio de este Domingo (Mateo 13,24-43) nos trae la parábola del trigo y la cizaña por un lado, la pequeña referencia a la mostaza y la levadura, y "explicación para torpes" -que suelen ser de usual los discípulos- de la parábola del trigo y la cizaña.

El caso es que del trigo y la cizaña hablé hace poco, casi sin proponérmelo, y sin ni siquiera saber que se trataría del Evangelio de hoy, hace un par de días dije:

Es un misterio que "el dueño de la mies" (Lucas 10,12) haya querido que "crezcan juntos el trigo y la cizaña" (Mateo 13,30)... pero no nos corresponde a nosotros hacer la criba, no nos arroguemos potestad sobre el pecado y la salvación de los demás, lo que sólo es potestad de Dios, no querrás enfrentarte al reproche del Árcangel Miguel que vela por la soberanía de Dios: ¿Quién cómo Dios?, porque sea como fuere, y lo sabes, todos lo saben, hasta los jueces más inmisericordes lo saben, al final el juicio va a ser individual, nuestro y solo nuestro, y no va a ser de moral, ni de fuero interno, ni de motivaciones, va a ser de caridad (Mateo 25,40), "misericordia quiero y no sacrificios" (Mateo 9,13) y si no te vale así, que te lo diga San JUAN DE LA CRUZ mirándote a los ojos "al final de la vida nos examinarán del amor".

Además la homilía de hoy, para los sacerdotes, debe de ser muy fácil, porque si el Señor ya nos ha explicado la parábola, por boca del sacerdote que proclama el Evangelio, en el tiempo de la homilía lo único que ha de hacer es reproducir las palabras del Señor explicando la parábola a sus discípulos: ¡Hoy el comentario al Evangelio nos lo hace el Señor mismo, no había caído en la cuenta, y eso sólo sucede en dos o tres parábolas más!

El que siembra la buena semilla es el Hijo del Hombre; el campo es el mundo; la buena semilla son los ciudadanos del reino; la cizaña son los partidarios del maligno; el enemigo que la siembra es el diablo; la cosecha es el fin del tiempo, y los segadores los ángeles. Lo mismo que se arranca la cizaña y se quema, así será el fin del tiempo: el Hijo del Hombre enviará sus ángeles y arrancarán de su reino a todos los corruptos y malvados y los arrojarán al horno encendido; allí será el llanto y el rechinar de dientes. Entonces los justos brillarán como el sol en el reino de su padre. El que tenga oídos, que oiga.

Y con esto doy por zanjado el Evangelio de hoy, que no las lecturas del día, porque dándome cuenta de la segunda (Romanos 8,26-27)... ¡Permitidme que me ponga carismático!


El Espíritu viene en ayuda de nuestra debilidad, porque nosotros no sabemos pedir lo que nos conviene, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos inefables. Y el que escudriña los corazones sabe cuál es el deseo del Espíritu, y que su intercesión por los santos es según Dios.

No sé cómo inculcaros que pidáis al Espíritu Santo el don de orar en lenguas... como un niños que está aprendiendo a hablar, que sólo quiere expresar todo su mundo interior "escudriña su corazón" y se lo quiere expresar a la persona a la que sabe, porque lo sabe, que le debe la vida, la existencia, la protección y sobretodo el Amor, con mayúsculas, que es su madre, que por elevación para nosotros es Dios mismo, y que constreñido por no dominar aún el lenguaje "no sabemos lo qué pedir" se puede pasar horas y horas chapurreando cosas sin sentido, silabeando, descubriendo ¡qué puede comunicar, aún sin idioma, pero que el destinatario de esas palabras, su madre, está presente y percibe más su amor que el mensaje, y aunque así no lo fuera, lo suple, porque entiende el amor que encierran sus palabras que no son tales!

Orar en lenguas es un don del Espíritu Santo que viene en auxilio de nuestra oración, hay que pedirlo con humildad al Espíritu Santo... os apremio a que leáis otra vez la catequesis sobre el tema que dimos en nuestro blog sobre la Renovación Carismática Católica (enlace aquí) y aprovechéis el texto de Isaías que allí musicalizamos para no dejar de pedireste don. Y para que os vayáis haciendo una idea, os propongo un sencillo ejercicio...

¿Qué sucede si os pongo a cantar el siguiente texto?

Baba yetu, yetu uliye
Mbinguni yetu, yetu. Amina!
Baba yetu, yetu uliye
M jina lako e litukuzwe.

Utupe leo chakula chetu
tunachohitaji, Utusamehe
makosa yetu, hey!
Kama nasi tunavyowasamehe
waliotukosea. Usitutie
katika majaribu, Lakini
utuokoe, na yule, mwovu e milele.

Ufalme wako ufike, Utakalo
lifanyike Duniani kama Mbinguni. Amina.

Ni sabéis lo que significa, ni sabéis qué música ponerle... podríais intentar a chapurrearlo o canturrearlo "como Dios os dé a entender" algo que no entendéis... ¡Voilà, ahí tienes un don de lenguas! Pero como no voy a ser muy malo, os dejo una pista... (procurad que no se os salten las lágrimas de emoción, yo ya lo he visto y tarareado un par de veces y no puedo evitar llorar de pura emoción):


Pero los niños cantan, se ve un Obispo al fondo... ¡si hasta le han llevado un gallo en las ofrendas de la Eucaristía! ¿Qué están cantando los niños entonces?...

¡Están catando el PADRENUESTRO en swahili, el dialecto más extendido en ÁFRICA! ¡Claro, ahora puede que, sin seguir entendiéndolo, te suene un poco más! Si unas palabras que no conoces, una música que ignoras, te han tocado el corazón y te han elevado el alma ¡ya has orado en lenguas, aunque haya sido con la trampa de hacerlo en un idioma real, aunque desconocido para ti!

Y ahora te dejo la versión de los mayores con otro ejercicio ¡cántala tu también! da igual que no te sepas la letra, no vayas a retroceder para buscarla, tararea en voz alta la canción con las palabras inventadas que creas que le pegan a la música (lo mismo que cuando no sabemos una canción inglesa que nos gusta y cuando la echan en la radio la cantamos en un inglés completamente inventado, o figurado por nosotros), porque eso es orar en lenguas... ¿qué más da que te lo inventes? ¿acaso no es el Padrenuestro? ¿acaso es que el Señor no lo sabe ya, es que va a dejar de escuchar ese Padrenuestro que brota de tu corazón con palabras inventadas por ti sobre la marcha? ¡Eso es orar en lenguas! Para que tengáis al menos un soporte musical y para garantizar que este texto ya se ha desplazado por la pantalla para que no podáis ver la letra -que está más arriba- os dejo con el mismo Padrenuestro en swahili, esta vez cantado por "los mayores", esto es, un bello coro sudafricano de voces expertas, igual de emocionantes... ¡Pero vosotros tararead, cantad, alabad!