martes, 18 de julio de 2017

¡Ay de ti, CORAZÍN, ay de ti, BETSAIDA!
¡Y ay de nosotros si no hacemos más milagros!


En algunas biblias el párrafo (perícopa) del Evangelio de hoy (Mateo 11,20-24) lo titulan de la siguiente manera "imprecaciones de Jesús sobre las ciudades impenitentes":

¡Ay de ti, Corazín, ay de ti, Betsaida! Si en Tiro y en Sidón se hubieran hecho los milagros que en vosotras, hace tiempo que se habrían convertido, cubiertas de sayal y ceniza. Os digo que el día del juicio les será más llevadero a Tiro y a Sidón que a vosotras. Y tú, Cafarnaún, ¿piensas escalar el cielo? Bajarás al infierno. Porque si en Sodoma se hubieran hecho los milagros que en ti, habría durado hasta hoy. Os digo que el día del juicio le será más llevadero a Sodoma que a ti.

Estas palabras del Señor las reitera el Evangelio de LUCAS (10,13) de la siguiente manera:

¡Ay de ti, Corazín! ¡Ay de ti, Betsaida! Porque si en Tiro y Sidón se hubieran hecho los milagros que se han hecho entre vosotras, ya hace tiempo que su gente se habría vuelto a Dios y lo habría demostrado poniéndose ropas ásperas y sentándose en ceniza.

Llama enseguida la atención el que se diga que, tanto en COROZAÍN como en BETSAIDA -y son palabras ("λόγια") del Señor, no de la narrativa del evangelista- "se hubieran hecho los milagros que en vosotras", porque en los evangelios nada se dice de estos milagros, ni de su número, ni en qué consistieron, salvo una sola referencia en el Evangelio de MARCOS donde se refiere que el Señor sanó a un ciego que era de BETSAIDA (Marcos 8,22), se nos dice también que BETSAIDA era la aldea natal de PEDRO, ANDRÉS y FELIPE (Juan 1,44). Y el caso es que, incluso en textos posteriores sigue la misma conciencia de ello, así en una obra del Siglo XI, titulada "Investigación histórica sobre el Evangelio de Lucas" se refiere lo siguiente: 

Bezaida, in qua sanavit paraliticum cata Iohannem. in his civitatibus multae virtutes facte sunt, quae evangelium secundum Hebraos quinquaginta ter virtutes in his factas enumerat.

Betsaida, en la que sanó al paralítico según Juan. En estas ciudades se hicieron muchos milagros, que "el Evangelio según los Hebreos" enumera como que fueron un total de cincuenta y tres.

Aunque aquí puede que haya una confusión en el comentarista entre BETSAIDA, la ciudad, y BETESDA, el barrio de JERUSALÉN donde estaba la piscina probática donde el Señor sana al paralítico efectivamente (Juan 5,115), aunque en todo caso interesa que "en estas ciudades" por BETSAIDA y CORAZIN el Señor hizo muchos milagros ¡incluso afirma que fueron cincuenta y tres!. San JERÓNIMO comentando el Evangelio de hoy advierte a sus lectores sobre la misma pregunta que nos hemos hecho nosotros ¿y qué milagros acontecieron en estas dos aldeas?:

Preguntamos ahora: ¿dónde está escrito que Jesús hizo prodigios en Corazín y en Betsaida? Leemos arriba: "El Señor recorría todas las ciudades y aldeas, curando toda enfermedad" (Mateo 9,35). Es consecuente, pues, que entre las demás ciudades y aldeas el Señor también hiciese prodigios en Corazín y en Betsaida.

He leído, también, en JESÚS, EL CRISTO, del Cardenal KASPERS:

Aunque se pueda dudar de la veracidad histórica de algunos milagros de Jesús, pues han podido ser redactados con fines pedagógicos o simbólicos por los evangelistas, esto no debe concluir con la puesta en duda de todos los milagros del Señor. Es evidente que el Señor hizo milagros o el testimonio de los evangelistas al respecto no hubiese podido ser tan amplio, y en algunos casos coincidentes. Hemos de considerar, como criterio de certeza, aquellos que, por ejemplo, más antiguos son en la memoria de los primeros cristianos, o que se repiten en los sinópticos, precisamente en ellos, hay que incluir a los realizados en CORAZÍN y BETSAIDA, que cumplen con estos requisitos, pese a ser de los que menos sabemos.

¡No importa! Sabemos que la Providencia amorosa de Dios vela por nosotros con innumerables milagros cotidianos, de los que no beatifican a nadie, ni que los evangelistas consideraron oportuno enumerar -como los de CORAZÍN y BETSAIDA-: Hoy llamarán por teléfono a alguien, ya un poco cansado y desesperanzado para decirle que ha aprobado las oposiciones, a lo mejor a las que más desesperanzado se presentó; hoy un parto que empezó de forma difícil y problemática se resolverá, pese al sufrimiento, entregando a un rollizo bebé, que abre los ojos al mundo, mirando a su madre que ya lo daba por perdido; hoy se producirá el reencuentro de dos personas enemistadas porque una de ellas, hoy, ha sentido ese resquemor en el corazón que le ha movido a dar el primer paso hacia el perdón; hoy un mendigo recibirá en la calle un bocadillo y un refresco que le ofrece un amable viandante; hoy, un perro condenado a morir, abandonado, entre basuras y bichos, en una finca, será rescatado por alguien que ha sabido, detenerse, mirar y tener compasión; hoy unos niños aburridos, porque sus padres trabajan, y están en casa de sus abuelos sin consolas, sin ordenador, sin móvil... descubrirán que se puede pasar un rato muy divertido haciendo pajaritas de papel ¡la especialidad de su abuela!; hoy he subido la cifra del recuento de plaquetas, después de dos meses largos y sin tratamiento...

¡No son todos estos milagros! ¡Pues eso! 

Son tantos y tan cotidianos que ya ni nos fijamos en ellos, como seguro que el Señor hizo milagros de estos ¡y no cincuenta y tres, sino a porrillo! en CORAZÍN y BETSAIDA: 



Cuando el Señor se sentara a jugar con los niños haciendo reír a los mayores; cuando fuera a ver a un enfermo, y sin necesidad de sanar, lo consolara; cuando con sus discípulos se sentara en la piedra de aquí, o bajo la sombra del árbol de allá, para compartir en la intimidad que Dios, su Padre, es amor; cuando a lo mejor ayudara a recolocar la viga de madera de una casa, al fin y al cabo, el oficio no se olvida nunca, echando una mano a sus dueños, ya se sabe, en los pueblos pequeños todo el mundo se conoce y se ayuda; cuando se sentara al atardecer, cansado, y aún viniera gente pidiendo permiso para sentarse a su lado y solamente charlar, aprender de él; o cuando viera pasar la comitiva de unos novios, y los detuviera para bendecir a los esposos.... 

¿Lleváis la cuenta? ¡Puedo seguir hasta cincuenta y tres si me pongo! 

Ojalá los evangelistas hubieran recogido más "intervenciones divinas del Señor" de esta naturaleza, nos podríamos sentir más cercanos a imitarle (seguramente pocos de nosotros vamos a poder darles de comer a cinco mil, o resucitar a alguien), pero no importa, hacedlo de todas formas, seguro que, entre todos, superamos la lista con creces, solo se trata de saber obrar en todo preguntándonos "¿Que habría hecho el Señor en esta situación?" ¡Pues a por ello...!