viernes, 23 de junio de 2017

SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS
¡EN VOS CONFÍO!


Como solemos decir en ANDALUCÍA cuando queremos dar a entender que nos hemos enterado de algo, pero no queremos revelar a nuestro interlocutor la fuente ¡y mucho antes de que existiera el TWITTER! -enseguida me vais a entender- "me ha dicho un pajarito..." que algunos de mis lectores prefieren más cuando estos artículos los escribo yo mismo, desde mi testimonio personal, que cuando comparto oraciones, artículos o textos que no son míos, así que hoy, para concluir esta serie de artículos sobre el CORAZÓN EUCARÍSTICO DE JESÚS así lo haré.


Dijimos el primer día que si el SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS es la devoción que ensalza el amor del corazón humano del Señor por nosotros "habiendo amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el extremo" (Juan 13,1) o en las mismas palabras reveladas a Santa MARGARITA Mª DE ALACOQUE "he aquí este Corazón que tanto ha amado a los hombres, que nada ha perdonado hasta agotarse y consumirse para demostrarles su amor, y que no recibe en reconocimiento de la mayor parte sino ingratitud", dijimos igualmente que ese Corazón humano, vivo y real, aún sigue palpitando y latiendo de amor, humana y divinamente, en el SANTÍSIMO SACRAMENTO, de ahí que sea justo hablar, y venerar igualmente, la devoción del CORAZÓN EUCARÍSTICO DE JESÚS. 


Si hemos de aunar ambas dimensiones del CORAZÓN DE JESÚS, en lo que a mí respecta, la parte del SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS se la debo a mi abuela materna, digo abuela materna porque mi abuelo materno murió cuando yo tenía dos años, por lo que, por esa rama, sólo teníamos la abuela. El caso es que ella tenía en su salón la típica figura de los talleres de OLOT del SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS entronizado en su trono, en una pequeña ménsula, sobre la cual había, ese detalle siempre me llamó la atención desde pequeño, un farolito de hierro forja con una bombillita eléctrica siempre encendida (no tenía interruptor, la luz venía de un cable directamente de la pared a la bombilla siguiendo la cadenita de la que colgaba el farol), y la primera preocupación de mi abuela, cuando se fundía la bombilla era ¡reponerla de inmediato! podía pasar cualquier cosa, pero que al SAGRADO CORAZÓN nunca le faltara la luz.

Aunque lo anterior no pasa de ser un hecho anecdótico de devoción sencilla y doméstica al SAGRADO CORAZÓN por parte de mi abuela materna, no es eso lo que de ella aprendí. Fue que para mi abuela materna el SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS era su "protector por excelencia", en la puerta de su casa tenía un bajorrelieve, de metal, enorme, con la imagen del SAGRADO CORAZÓN y la leyenda que decía "Detente, enemigo, el Sagrado Corazón de Jesús está conmigo", de hecho ladrones de domicilios habían robado en muchas casas, era un bloque de renta antigua sólo de personas mayores, menos en la suya, ella solía decir "yo creo que los ladrones ven la placa y ya se acojonan..." Ella me dio mi primer "detente", que y llevaba siempre orgulloso en la cartera, y luego a los exámenes, y a todas partes... ¡Y qué difíciles son ahora de encontrar! 

Hablando del detente os diré que aunque la idea partió de otra revelación del CORAZÓN DE JESÚS a Santa MARGARITA Mª DE ALACOQUE, fue otra religiosa de su misma congregación, la venerable ANA MAGDALENA RÉMUZAT, la gran propagadora del detente, ya que junto con sus hermanas del convento confeccionaron millares de ellos para distribuirlos a las visitas, familiares y amigos del Convento de la Visitación, y cuando se propagó la peste en MARSELLA, nadie con el detente fue infectado, y los enfermos sanaban a su imposición. A diferencia de otros sacramentales y escapularios, no hace falta que sea bendecido cada vez, porque en una ocasión, una señora muy devota, en el año 1870, en una Audiencia, entregó un detente al Papa PIO IX, quien conmovido a la vista de esta señal de salvación, el Papa concedió aprobación definitiva a tal devoción y dijo: “Esto, señora, es una inspiración del Cielo. Sí, del Cielo”. Y, después de un breve silencio añadió: Voy a bendecir este Corazón, y quiero que todos aquellos que fueren hechos según este modelo reciban esta misma bendición, sin que sea necesario que algún otro sacerdote la renueve. Además, quiero que Satanás de modo alguno pueda causar daño a aquellos que lleven consigo el Escudo, símbolo del Corazón adorable de Jesús”. Posteriormente, para impulsar la piadosa costumbre de llevar consigo el detente, concedió en 1872, cien días de indulgencia para todos los que, portando esta insignia, rezasen diariamente un Padrenuestro, un Avemaría y un Gloria; y además el Santo Padre compuso esta bella oración:

¡Abridme vuestro Sagrado Corazón oh Jesús!
Mostradme sus encantos, unidme a Él para siempre. 
Que todos los movimientos y latidos de mi corazón, 
incluso durante el sueño, os sean un testimonio de mi amor 
y os digan sin cesar: Sí, Señor Jesús, yo os adoro… 
Aceptad el poco bien que practico… 
Hacedme la merced de reparar el mal cometido… 
para que os alabe en el tiempo 
y os bendiga durante toda la eternidad. 
Amen.

Pero volviendo a mi abuela...¡qué me desvío del tema!, de ella aprendí este sentimiento de filial confianza en el SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS, ¡detente enemigo, el Sagrado Corazón de Jesús está conmigo!, y es que, pese a mis cuarenta y dos años ya, puedo decir que yo no tengo ángel de la guarda ¡por supuesto que lo tengo, quiero decir que lo invoco poco!, porque instintivamente, siempre que me siento en peligro (y da igual que sea por el miedo de subir a una montaña rusa, o que esté sacando dinero en el cajero con alguien sospechoso detrás de mí), o quiero invocar sobre mí la presencia del Señor de alguna manera especial (en alguna reunión importante, alguna tarea desagradable, una obligación inoportuna, ir al médico...) siempre se me escapa decir "¡Sagrado Corazón de Jesús, en vos confío!" Esto es para mí, lo que celebramos hoy, lo que sin darme cuenta adelanté en el artículo de ayer, puede que no agote en sí toda la reflexión teológica sobre lo que significa esta festividad, pero para mí, hoy es el día en que el Señor me protege, me guarda, me custodia y todo ello.... porque me ama.