domingo, 4 de junio de 2017

PENTECOSTÉS
¡GRACIAS SEÑOR, POR RESTITUIR A TU PUEBLO!


La fiesta que celebramos hoy, la venida del Espíritu Santo sobre los apóstoles reunidos con MARÍA, aconteció históricamente el día de la fiesta judía de PENTECOSTÉS (que en hebreo se dice SHAVUOT), conforme nos dice la Escritura "al llegar el día de Pentecostés, estaban todos reunidos" (Hechos 2,1), de ahí que el nombre litúrgico de esta fiesta cristiana haya conservado su nombre judío, fiesta en la que, por cierto, el pueblo judío celebraba la fiesta de los primeros frutos. 


El Señor, que es un pedagogo excelente, escogió esa fecha para entregar a su pueblo, la Iglesia naciente, de la misma manera, los primeros frutos de la resurrección de Jesucristo, esto es, el cumplimiento de la venida del Espíritu Santo para que toda la Iglesia,como conjunto de los bautizados, pudiese decir a una sola voz "Jesucristo es el Señor para Gloria de Dios Padre" (Filipenses 2,11), así "nuestros hermanos mayores en la fe", el pueblo judío, tiene la costumbre en esta fiesta de leer íntegramente el Libro de Rut, la espigadora, una bella narración de fidelidad, entre una suegra, NOEMÍ y su nuera, RUT, que transcurre durante el tiempo de la cosecha. 



RALPH MARTIN, uno de los iniciadores y servidores, a nivel internacional, de la Renovación Carismática Católica (RCC), le gusta definir la misma como "la tierra del Señor es su Pueblo de Alabanza", lo que me evoca, a su vez, lo dicho en el Salmo "el Señor, que es Santo, habita en las alabanzas de su pueblo" (Salmo 22,3). Reflexionemos ahora sobre la idea de "pueblo", sabido es que en la Palabra de Dios, sobre todo en el Antiguo Testamento, constantemente ISRAEL se refiere a sí misma como el "pueblo de Dios, el pueblo escogido", pero este es un concepto absolutamente excluyente en la mentalidad judía veterotestamentaria, en efecto, esta conciencia de ser "el pueblo de Dios" hacía de los israelitas los más nacionalistas, los más integristas, con tanta conciencia de ser el "pueblo escogido por Dios" que todas las demás razas, pueblos o naciones no significan nada, ni a los ojos de Dios, y por supuesto, a sus propios ojos como nación, por eso evitan todo tipo de contagio y contacto con el resto de los pueblos, a los que consideran como meros paganos y extranjeros, de esta manera se entiende que sea pecado tocar a un pagano, o que sea un delito, penado incluso con la muerte, el casarse con mujeres extranjeras.

Sin embargo, la historia de RUT  y NOEMÍ, por vez primera en la historia de ISRAEL, suaviza esta tensión con los pueblos extranjeros, hasta el punto de que una extranjera, de la región de MOAB, por nombre RUT, viene a formar parte del pueblo de ISRAEL, gracias a la fidelidad y el amor que siente por su suegra, NOEMÍ. NOEMÍ ha perdido, como consecuencia de una hambruna que se extendía en la región, a su esposo y a sus dos hijos. Quedan viudas pues, la suegra y las dos nueras, sin hombres que traigan sustento a casa, y sumidas en la pobreza y la soledad. NOEMÍ tiene parientes en BELÉN, y decide regresar a su pueblo, aconsejando a sus nueras que hagan lo mismo. Una de ellas acepta, pero la otra, RUT, entre sollozos le dice:


A donde tú vayas, iré yo,
donde tú vivas, viviré yo,
tú pueblo es el mío,
tú Dios es mi Dios,
donde tú mueras, allí moriré yo,
Y allí me enterrarán.

(Rut 1, 16-17)

Estas palabras son de una belleza tan estremecedora y ponen de manifiesto un compromiso de vida tal entre dos personas que, en las primeras comunidades cristianas, éstas eran las palabras que usaban los novios, en la celebración del matrimonio cristiano, para intercambiarse los votos esponsales. Ayer, una vez más, en la VIGILIA de ORACIÓN DE PENTECOSTÉS por el JUBILEO DE ORO DE LA RCC se desdibujaron las líneas entre los pueblos y las naciones, como se dijo en varias ocasiones por los participantes "estamos aquí cristianos de más de 128 países, y de diversas denominaciones cristianas, solamente para alabar y bendecir al Señor, y gritar al mundo entero ¡JESÚS ES EL SEÑOR!"



De hecho, una de las primeras palabras del Papa FRANCISCO fueron para decir que "a diferencia de la escena de PENTECOSTÉS narrada en los Hechos de los Apóstoles, nosotros de muchas nacionalidades, entre "partos, medos y elamitas; habitantes de Mesopotamia, Judea, Capadocia, el Ponto, Asia, Frigia, Panfilia, Egipto, la parte de Libia fronteriza con Cirene, forasteros romanos, judíos y prosélitos, cretenses y árabes" estamos aquí para decir ¡JESÚS ES EL SEÑOR!, pero no tenemos miedo, no tenemos miedo ¡NO TENEMOS MIEDO! ¡Por eso estamos en un cenáculo a cielo abierto, no estamos encerrados, no, encerrados no, nunca más encerrados, porque no tenemos miedo!"


No voy a insistir mucho en las palabras del Papa FRANCISCO porque las podéis encontrar ya colgadas en la web del VATICANO (enlace aquí) porque esto pretende ser mi testimonio de lo vivido, orado y experimentado ayer. En el escenario, junto con el Papa FRANCISCO, se encontraban líderes de la Renovación Carismática Católica (especialmente, a su lado, MICHELLE MORAN (la pelirroja), la actual Presidenta del ICCRS, y PATTI MANSFIELD (la morena), la joven estudiante que en 1967, en un retiro, orando sobre los Hechos de los Apóstoles dejó escrito en el tablón de anuncios de la casa de retiro "¡QUIERO UN MILAGRO!" y que propició, para ella y el resto de asistentes, la primera efusión del Espíritu Santo en un grupo de oración católico) y representantes de las iglesias evangélicas, pentecostales y otras denominaciones, entre los que destacan, y que tuvo tiempo concedido para predicar,  GIOVANNI TRAETTINO, pastor de la Iglesia Evangélica de la Reconciliación, la comunidad evangélica más grande de ITALIA.

Predicó también RAINIERO CANTALAMESSA, Ofm.Cap, una predicación muy profética, sentida y muy dura en sus palabras (como todo profeta) que hizo incluso acallar las voces de los miles de presentes, además de que, escuchándole, todos los invitados de las distintas confesiones, como hemos dicho, incluído el Papa FRANCISCO, cabizbajos miraban al suelo, consternados aguantando el chaparrón. Porque RAINIERO CANTALAMESSA, con esa libertad, debe de ser, que concede el Espíritu Santo, o del anciano al que ya ha perdido el miedo "al que dirán" (o como luego dijo el Papa FRANCISCO "las canas a partir de los cincuenta años") no tuvo mesura al afirmar, citando al profeta AGEO:


Y esto es lo que dijo el Señor todopoderoso por medio del profeta: “Esta gente dice que todavía no es tiempo de reconstruir mi templo. ¿Y acaso para vosotros sí es tiempo de vivir en casas lujosas, mientras que mi templo está en ruinas? Yo, el Señor todopoderoso, os digo que penséis bien en vuestra conducta. Sembráis mucho, pero cosecháis poco; coméis, pero no os sentís satisfechos; bebéis, pero os quedáis con sed; os abrigáis, pero no entráis en calor; y el que trabaja a jornal, echa su salario en saco roto. Yo, el Señor todopoderoso, os digo que penséis bien en vuestra conducta.

(Ageo 1,2-7)


Y añadió, casi recriminando a los presentes "¡Éste es el reproche del Señor a la historia del ecumenismo hasta ahora! Y yo os digo, a todos los presentes, que ésta no es una cita bíblica que he tomado, para enriquecer mi enseñanza ¡esto nos lo está pidiendo el Señor hoy, aquí y ahora!"

El Papa FRANCISCO habló, también, de que la Renovación Carismática Católica, había llegado a su 50 Aniversario, su JUBILEO DE ORO, pero que 50 años se pueden celebrar, o se pueden estropear, si nos quedamos estancados en ellos:

Han sido 50 años. Al llegar a esta edad las fuerzas comienzan a declinar. Es la 'mitad de la vida - en mi país solemos decir ¡ya has llegado al "cincuentazo"!, las arrugas se nos hacen más profundas -¡A menos que te operes para disimularlas!-, pero hay arrugas, aumentan las canas y hasta comenzamos a olvidar algunas cosas ... 50 años es un tiempo de la vida propicio para detenerse y hacer una reflexión. Es tiempo para la reflexión: La mitad de la vida. Y yo diría: Es el momento de seguir adelante con más fuerza, dejando atrás el polvo del camino que hemos ido acumulando en este tiempo, dando gracias por lo que hemos recibido y hacer frente a una nueva confianza en el Espíritu Santo.

Es curioso, porque en esta pobre comunidad, que somos nosotros, otra cosa no, pero rezar, rezamos mucho; interceder, intercedemos mucho; amar a este pueblo, lo amamos mucho... Hoy todos los medios de comunicación recogerán estas palabras del Papa FRACISCO, se estudiarán en los grupos de la Renovación Carismática Católica... pero hace casi diez años, ya lo dijimos nosotros, en una Vigilia de Pentecostés, precisamente, para la Renovación Carismática Católica de GRANADA (volviendo a la historia de RUT, la espigadora):



NOEMÍ, una vez en BELÉN, se muestra como una mujer inteligente y sagaz, en el buen sentido de la palabra. Sabe que, aunque haya sido acogida por sus parientes, junto con RUT, su nuera extranjera, carecen de medios, están solas y pasan hambre. Por eso le dice a su nuera: "Vete a los campos, donde siegan los hombres, y vete detrás de ellos, espigando lo que se les quede sin recoger, así al menos nos sustentaremos" (Cfr. Rut 2, 22). No nos debe extrañar este consejo: era una norma, del levítico, que los huérfanos y las viudas, en tiempo de cosecha, pudieran ir detrás de los segadores, espigando aquellas espigas que se escapaban a la siega principal, era una forma de garantizar su sustento.

El Señor nos ha dado, de la misma manera, campos llenos de trigo, de frutos de toda clase, en la tradición hebrea, los frutos de esta fiesta son los higos, el trigo, la cebada, las aceitunas, las granadas, los dátiles, para que sean recogidos por los hombres a manos llenas, este es el sentido primigenio de esta fiesta. Y desde aquél primer fruto, en PENTECOSTÉS, que fue el nacimiento de la Iglesia, la Iglesia no ha dejado de dar sus frutos, pensemos por ejemplo, en los más recientes y contemporáneos:


-Este pueblo ha conocido "campos llenos de alabanza", ya sea en la RCC, en sus comienzos en la Universidad de PITTSBOURGH, en estadios llenos de gente con las manos alzadas alabando a su Señor, ya sea en la Iglesia, con el increíble testimonio orante, por ejemplo, de los jóvenes durante la JMJ de MADRID, orando, alabando, adorando, impasibles bajo aquella terrible tormenta que a todos nos sobrecogió.


-El Señor ha dado a este pueblo "campos llenos de música", en sus ministerios de música, como el más potente y conocido de todos ellos, el de Maranathá de la RCC en MADRID, y para la Iglesia autores como Monseñor MARCO FRISINA, cuyas obras verdaderamente "tocan el corazón y conmueven el alma", o en cantautores cristianos como la conocidísima Hermana GLENDA.


-El Señor ha dado a este pueblo "campos llenos de palabra", de enseñanza y de predicación, valgan el testimonio de PEDRO REYERO, o CHUS VILLAROEL, en el caso de la RCC, y en la Iglesia universal, predicadores como RAINIERO CANTALAMESSA, o las célebres catequesis de CHIARA LUBICH, o las cartas de ROGER DE TAIZÉ.


-El Señor ha dado a este pueblo "campos llenos de profetas" que constantemente nos interpelan en nuestra fidelidad al Evangelio: la Madre TERESA DE CALCUTA, Monseñor OSCAR ROMERO, el niño asesinado IQBAL MASIH, el poeta y obispo PEDRO CASALDÁLIGA...


Siguiendo con el paralelo de la historia de RUT, cabría preguntarnos: ¿Quiénes son los hombres que siegan? ¿Por qué vamos ahora, detrás de ellos, como Rut, espigando los restos de aquellos campos llenos de frutos?


El Señor me ha dado entender, o no hubiera preparado esta catequesis, con toda claridad, que "estos hombres que espigan", por delante de nosotros, son "la primera generación de la RCC" y de la propia Iglesia, la que ya ha recogido a manos llenas todos estos frutos de alabanza, intercesión, adoración, música, predicación, palabra y enseñanza… pero no nos engañemos, esta primera generación consiguió todos estos frutos a manos llenas de su Señor, en esta tierra nueva que les regalaba, que es su pueblo de alabanza, porque se lo curraron y trabajaron por ello. Ahora, por el contrario, toda aquella generación ha pasado, los campos ya han sido sobre trillados, explotados al máximo, y se impone el relevo generacional, no podemos contentarnos con ir detrás de aquellos, a remolque, espigando los restos de aquellos que nos precedieron. ¡Basta ya de lamentarnos de la gloria que conocimos en los tiempos pasados! ¡Basta ya de ir mendigando espigas encontradas por casualidad en el camino! ¡Basta ya de echar la culpa, para justificar la agonía de la Iglesia, la esterilidad de nuestros grupos, la pobreza de nuestro propio testimonio, a los problemas o circunstancias de la actualidad! ¡Basta ya de mirar atrás! El Señor nos exige fuerza, valentía, compromiso, ardor, energía, cambio generacional y, sobretodo, nos exige una y otra vez, y no queremos escucharle, alabanza, alabanza, y alabanza. 


La consecuencia de aquella enseñanza fue que "fuimos invitados, muy educadamente" a no considerarnos miembros de la RCC de GRANADA... ¡qué se le va a hacer, nadie es profeta en su tierra, ni entre los de su propia casa!, el propio Señor fue víctima de ello (Mateo 13,57). El Señor, ayer, con todo lo orado, visto y oído, en la Vigilia de Pentecostés del JUBILEO DE ORO de la Renovación Carismática Católica se podría decir que nos confirma en todo lo que dijimos hace diez años, y por lo que hemos sufrido por ser fieles a su palabra, con carácter retroactivo...



...pero aún queda "un detalle más" de cariño, un gesto imperceptible para todos, menos para nosotros, y es que, casi al final del encuentro, PATTI MANSFIELD toma de repente el micrófono para dirigirse a la Asamblea y decirles algo así como, aún no me ha dado tiempo a ver el vídeo de la Vigilia otra vez, y mi oído tarda un poco en acostumbrarse al inglés, y dice algo así como "una palabra profética" -una intuición del corazón, que en un momento de oración, alguien siente que no es palabra suya, sino del Señor, y que ha de ser compartida- y dice algo como que: 

"El Señor me ha mostrado un campo de trigo para ser cosechado en su nombre"



Curiosamente, media hora antes de la Vigilia, habíamos compartido la misma reflexión por el Twitter, con el hashtag oficial #CCRGoldenJubilee2017, sólo nos queda decir una cosa... ¡Gloria al Señor, Gloria a su Nombre! Por tanto, dispongámonos a celebrar este Pentecostés, impetrando del Espíritu Santo los frutos nuevos para esta tierra que es su pueblo de alabanza, y que estos nuevos frutos, para este nuevo año de vida de este pueblo, que inauguramos hoy, se muestren en la alabanza, en la unidad y en el compromiso, como dice el Señor, en una promesa dada para este pueblo, para esta fiesta y para todos nosotros, y lo comparto con una palabra que me ha dado el Señor (entiéndase una intuición del corazón, para esta fiesta, que se intenta verbalizar de alguna manera):

Así dice el Señor:
La risa subirá del jardín a toda la ciudad.
¿Acaso hay Pascua sin el aroma de los nardos,
o puede haber lucha sin lamentos?
Luchad para que mi alabanza llene los campos
no seáis como los hipócritas,

que se lamentan sin haberlo intentado.