lunes, 12 de junio de 2017

CORAZÓN EUCARÍSTICO DE JESÚS
Una petición... ¡Nada fácil...!


Corazón Eucarístico de Jesús,
dígnate contarme entre tus adoradores,
sin tener en cuenta la carencia de mis méritos,
humildemente vengo a tu presencia,
y me postro con toda devoción,
y me consagro a ti enteramente,
para que mis palabras, actos, pensamientos,
sean una acción de gracias
porque sé que eres mi redentor,
y me postro especialmente,
ante tu presencia que habita entre nosotros
para siempre, en el Santísimo Sacramento,
que mi adoración sirva
para consolar a los pobres en su aflicción,
para ganar el arrepentimiento de los pecadores,
para acercarte a todos los que no te conocen,
esta es mi petición, Señor,
la única que haré, en tanto en cuanto,
mi corazón siga latiendo.

Amén.


¡Señor, que vives igualmente en el corazón de tus fieles, que desean consagrarte todas sus acciones del día en homenaje a la presencia de tu Sagrado Corazón en la Eucaristía!

Que, en primer lugar, por la mañana, después de habernos encomendado a la protección de María Santísima, concédenos Señor, que sepamos ofrecerte todos los esfuerzos, afanes y trabajos de este día, en homenaje a ti, que estás en el Padre, "que siempre trabaja" (Juan 5,17). Que nos unamos a todos los fieles que hoy se encomiendan a ti, de la misma manera, ya sea en los afanes temporales, ya sea de rodillas, adorando, en tu presencia, reparando los agravios, las ofensas y la soledad de tu Corazón Eucarístico, de las que no soy inocente, pues colaboro a ello con mi pecado.

Que a lo largo del día, Señor, como tú, "que fuiste manso y humilde de corazón" (Mateo 11,29), sea yo capaz de morir a mí mismo, dominar mis pulsiones, frenar mi carácter, y sobretodo mantener mi mansedumbre en el trato con todos: Que sea solícito y obediente con mis superiores en el trabajo, que sea solícito y colaborador con mis compañeros de trabajo, que sea de trato fácil y amable con todas las personas con las que hoy me relacione, porque si tú permaneces escondido, en tu humildad, en la apariencia de un pan tan frágil, no pretenda yo reclamar para mí más gloria que la que tú mereces, tú que dijiste que es mejor "sentarse al final de las bancas" (Mateo 23,14).

Corazón Eucarístico de Jesús, que yo sea capaz de hacer mi refugio en ti, mi morada en ti, mi lugar donde reposar la cabeza, para que de esta forma me socorras con tu fuerza en mi debilidad, seas mi luz y mi guía en la oscuridad; Señor, te lo pido a ti, que eres el reparador de todas mis faltas; el santificador de todas mis intenciones, actuaciones y disposiciones interiores; el renovador de mi firme propósito de ser enteramente de ti.

¡Corazón Eucarístico de Jesús, modelo de todas las virtudes, tened piedad de mí!


Virgen María, 
Nuestra Señora del Santísimo Sacramento,
que eres la alegría de los cristianos,
que eres la gloria de la Iglesia,
que eres la esperanza del mundo,
ruega por nosotros,
prende en nosotros el amor
y la devoción por la Eucaristía,
para que gustemos de su riqueza
todos los días de nuestra vida.

Amén