jueves, 15 de junio de 2017

CORAZÓN EUCARÍSTICO DE JESÚS
Una espiga eucarística entresacada de los escritos de CONCHITA BARRECHEGUREN


GRANADA celebra hoy, por especial privilegio litúrgico, después de la traslación de la solemnidad al domingo en el calendario litúrgico de la Iglesia universal, la solemnidad del CORPUS CHRISTI, en la que la procesión del Santísimo Sacramento es su elemento central, por un recorrido por las calles centrales de GRANADA, decorada con altares eucarísticos ocho este año, según nos hemos enterado). Buceando un poco en la procesión del CORPUS CHRISTI por nuestra ciudad, encontramos dos referencias:

La primera referencia es difícil de fechar, y está escrita con ese carácter apologético, hagiográfico y un tanto exagerado, propio de la expresión de la fe barroca (fruto del Concilio de TRENTO y la contrarreforma posterior), pues se halla recogida en la "Historia Eclesiástica de Granada", de ANTOLINEZ DE BURGOS, que es del año 1623, y en cuyo folio 97, vuelto, leemos lo siguiente:


Celebrándose un año la fiesta del Santísimo Sacramento, porque saliendo la procesión por la puerta de la iglesia que era baja, bajaron las andas los sacerdotes que las llevaban y concertándose mal, ladearon la custodia de suerte que yendo a caerse acudió con presteza el arzobispo que iba de pontifical y la detuvo y pareciéndole indecencia que la custodia en que iba el precio de los siglos fuese con semejante riesgo la tomó en las manos y con los brazos alzados, tan que el pie de ella llegaba casi a su cabeza, la trajo por toda la procesión. Quisieron los ministros ayudarle a llevarla y nunca lo consintió ni aun que le sustentasen los brazos. El conde de Tendilla y gran número de caballeros que acompañaban la procesión quedaron admirados por que la custodia era grande y la distancia de la procesión larga y mucha su edad. Con este espíritu, brío y valor ejercitaba su oficio.

Aunque en esta referencia documental no se data la procesión del CORPUS CHRISTI, atendiendo al detalle del Arzobispo, ý de que él mismo la portara, a mano alzada, debe de fecharse en todo caso antes del 14 de Mayo de 1507, fecha en la que falleció el primer Arzobispo de GRANADA, Fray HERNANDO DE TALAVERA (religioso de la Orden de San Jrónimo), confesor de la Reina ISABEL, La Católica, que fue erigido primer Arzobispo de GRANADA por bula papal del año 1493. Y ya que nos gusta tanto "cacarear" la "memoria histórica", de paso, aprovecharemos su figura para desmitificar algunos aspectos de la pretendida persecución religiosa contra los musulmanes, y es que Fray HERNANDO DE TALAVERA procedió a aplicar a la población musulmana una política de conversión muy suave, evitando las amenazas y las coacciones. De hecho, fue decisión suya impedir que la Santa Inquisición se estableciera en GRANADA. Aprendió árabe y se ganó la consideración de los musulmanes, que le apodaron "Alfaquí santo". Su interés en predicar a los musulmanes en su propia lengua produjo el primer diccionario español-arábigo, titulado "Vocabulista Árábigo en Letras Castellanas" obra de fray PEDRO DE ALCALÁ, editado en Granada en el año 1505. Sin embargo, esta política de mano blanda tuvo un éxito bastante limitado, ganándole reproches y enemigos, entre ellos la enemistad del Cardenal CISNEROS, más partidario de la mano dura y de la propia Inquisición.

En el año 1505, un año después de la muerte de la reina ISABEL, su protectora, el inquisidor de CÓRDOBA, Padre LUCERO, mandó apresar a los amigos y familiares de fray HERNANDO y preparó su proceso por herejía y apostasía de la fe, debido a su actitud contraria a la Inquisición. Desde ROMA, el papa JULIO II lo defendió y CISNEROS puso en libertad a sus parientes en 1507. Ese mismo año, muere fray HERNANDO DE TALAVERA. Fue un hombre riguroso y austero, interesado en la verdadera espiritualidad. Su carácter austero le llevó, por ejemplo, a criticar a la reina por los adornos, bailes y corridas de toros celebradas en honor de una delegación francesa en el año 1493, firmantes del llamado Tratado de Barcelona entre FRANCIA y ESPAÑA.

En relación a lo visto, de esta custodia "que el Arzobispo llevó a mano alzada todo el recorrido" se trata de un regalo de la reina ISABEL, La Católica. Es una custodia de templete de finales del Siglo XV, de plata sobredorada, cincelada y repujada. Constituye uno de los tres cuerpos que conforman la actual custodia, es decir, la parte superior, donde va el Santísimo Sacramento.

La segunda noticia vincula la fiesta del CORPUS CHRISTI al establecimiento por los REYES CATÓLICOS de una dotación del tesoro público especial para colaborar a los gastos que ocasionaba la fiesta, de feria en la ciudad, consistente en el producto de una partida presupuestaria de las cuentas reales, identificada como "la renta llamada del alzar de los despojos". La Cédula Real en la que este hecho se decretaba, fechada en el año 1501, no se conserva, pero los historiadores y la tradición han venido diciendo desde entonces, que en ella se encontraba la frase: “la fiesta ha de ser tal e tan grande la alegría y contentamiento, que parezcáis locos”. De lo que no cabe duda es que la renta del “alzar de los despojos y menudos” existía en los presupuestos de la corona y que estaba destinada a pagar los fastos de la ciudad.


Hasta aquí una breve reseña histórica, pero para no romper el clima de oracion que hemos venido manteniendo estos días, y dado que la devoción al CORAZÓN EUCARÍSTICO DE JESÚS, como vimos, fue confiada por los Papas a los Redentoristas, os diremos que en GRANADA, en la que hay asentada una comunidad redentorista (en la Iglesia del PERPETUO SOCORRO, antigua iglesia sede del Oratorio de San Felipe Neri) que se estableció en el año 1913. 


De entre los redentoristas famosos de GRANADA, destaca el Padre FRANCISCO BARRECHEGUREN Y MONTAGUT, sacerdote, redentorista, que aunque era natural de LÉRIDA, vino a GRANADA, con unos familiares al quedar huérfano a los cinco años. Hombre muy religioso, casó con la granadina CONCHA GARCÍA CALVO, y tuvieron una única hija, CONCHITA BARRECHEGUREN, que murió tempranamente, a la edad de veintidós años. Su esposa muere en el año 1937. 


Viudo, y de grandes convicciones religiosas, entró en el noviciado de los Redentoristas, a la edad de 65 años, profesando en el año 1947, en 1949 regresa a su querida GRANADA, dedicándose desde entonces a gestionar el proceso de beatificación de su hija (que se había iniciado en el año 1938, la gente de GRANADA solía decir "¿Será santa la hija por tener un padre santo, o será al revés?"), celebrar en el Santuario del PERPETUO SOCORRO y llevar la comunión a los enfermos. Morirá en el año 1957, y él también se encuentra en proceso de beatificación. Sus restos se encuentran en una capilla lateral del Santuario del PERPETUO SOCORRO.



Por eso hoy os comparto una reflexión eucarística tomada de los escritos de CONCHITA BARRECHEGUREN, en la que se demuestra su amor por la Eucaristía, y la hondura de su meditación, a pesar de su juventud:

“Estando aún en la mesa y al fin de la cena, tomó Jesús el pan y, dando gracias, lo bendijo y lo partió, diciendo: Tomad y comed, este es mi cuerpo”

Con estas sencillas palabras hace Jesús el milagro más asombroso y maravilloso de toda su vida. En él nos revela el amor y la ternura, la delicadeza infinita de su Corazón.

¿Puede haber amor más grande que el que nos demuestra al instituir la Eucaristía?… Con ser Dios tan poderoso, tan inmenso, tan rico, no puede darnos nada mejor…; ha agotado sus tesoros infinitos para ponerlos a disposición de los hombres. Sí, Jesús en el Santísimo  Sacramento es todo nuestro; se nos da por entero, y no solamente ha querido quedarse en cierto número de iglesias o ciudades, sino en todos los lugares donde haya cristianos, allí desea estar él para ser su vida y fortaleza. Sabía muy bien los desprecios, abandonos, soledades, injurias y sacrilegios que tendría que sufrir en este Sacramento; pero esto no fue bastante para impedir que lo instituyese; su amor supo triunfar de todos los obstáculos.

¿Qué hubiera sido de nosotros en este mundo sin él? ¿A quién hubiéramos recurrido en nuestras penas, flaquezas y tentaciones? ¿Dónde encontrar la fortaleza para perseverar en el camino del cielo? Pero… podemos decir de verdad: Jesús es todo mío en la Sagrada Comunión.

Él es mi vida, mi tesoro, mi amor. Con él todo lo puedo, pues su gracia me conforta. ¿Qué voy a temer, si poseo en el alma a mi Señor Jesucristo? ¡Oh amor! ¡Oh caridad! ¡Que Dios quiera unirse tan estrechamente con una criatura! ¿Podríamos imaginar tanto cariño y amor?

En la Eucaristía, Jesús se multiplica infinitamente, con el fin de darse a todos los hombres. Podría haberse quedado en un solo lugar o en una sola iglesia; pero no, allí donde se encuentren unos pocos cristianos quiere estar en medio de ellos. Para todos vive y por todos se inmola, y, sin embargo, Jesús no es amado; los hombres le abandonan, le ofenden, le desprecian. Al menos, nosotros, quienes tenemos la dicha de conocerle y recibirlo con tanta frecuencia en nuestro corazón, seámosle fieles, amémosle con todas nuestras fuerzas.