lunes, 19 de junio de 2017

CORAZÓN EUCARÍSTICO DE JESÚS
MAESTRO DE UNIDAD


Llevamos varios días hablando del CORAZÓN EUCARÍSTICO DE JESÚS, ayer mismo fue la solemnidad del CORPUS CHRISTI, sin embargo, hasta ahora nunca nos hemos preguntado: ¿Por qué el corazón?

Sabemos, y además creemos, que por el misterio de la Encarnación, Jesucristo, nuestro Señor, Palabra del Padre, "se ha hecho carne, ha acampado entre nosotros", por lo tanto, el Señor es, verdadero Dios y verdadero hombre, lo que vale para la totalidad de su persona, la totalidad de su cuerpo.


Sin embargo, a la Iglesia nunca le ha dado por celebrar, ni ninguna religiosa mística ha sentido una especial amor o devoción por ello, una fiesta de "Las Sagradas Manos de Nuestro Señor", y eso que serían unas manos benditas, para acariciar y mesar el cabello de los niños, diciendo "dejad que se acerquen a mí, porque son los benditos de mi Padre", o manos para amenazar a los demonios señalándoles con el dedo y mandándoles "¡Sal de este hijo mío, querido, que no te pertenece!", manos para sanar a los enfermos tocándolos, llenas de callos por el trabajo manual y en la carpintería, manos que alzó para instituir la Eucaristía...


Tampoco nos ha dado, ni a la Iglesia, ni a ninguna devota vidente, por celebrar la fiesta de los "Sagrados ojos del Señor", eso que su mirada debía ser atractiva para decir, más con los ojos que con las palabras "¡Sígueme!" y dejadlo todo al punto; una mirada como para derrotar las objeciones del joven rico "y lo miró con pena"; una mirada terrible, de celo por las cosas de Dios, expulsando a los vendedores del Templo, san Agustín dice, comentando este hecho "y salían como rayos de sus ojos, demostrando en enfado de su divinidad, poniendo a los vendedores, en fuga, aterrados". 



A pesar de que @cuartapobreza llama a este icono, por la belleza de su mirada "mis dulces ojos de miel", o yo mismo, que al pasar por delante, le suelo decir "a tu mirada vendrán los enfermos, a ser sanados", no se por qué, pero es como yo le saludo...

A pesar de que el Señor, y lo decimos en el credo, es verdadero Dios, y verdadero hombre, sólo su corazón, ha sido objeto de devoción por la Iglesia; a pesar de que en la Eucaristía, está igualmente, verdaderamente presente, sólo la transcendemos un poquito más pensando en su Corazón Eucarístico... ¿Por qué el corazón de Jesús - y sólo su corazón? La respuesta es sencilla y profunda.

En la Biblia, el "corazón" se refiere al "centro" de la persona, donde la razón, la voluntad, temperamento y sensibilidad convergen, haciéndose uno, una totalidad. Para hacer referencia a carácter moral de una persona, los escritores sagrados describen rutinariamente que el corazón de la persona, ya que la persona encuentra su unidad y la orientación interna, la conversión misma se expresa como "convertir el corazón de piedra, en uno de carne(Cfr. Ezequiel 36,24) Por lo tanto, adorar el Sagrado Corazón de Jesús es adorarlo, reconocerlo, en su totalidad como persona, en cuerpo y alma. Pero la devoción al Sagrado Corazón de Jesús ha de entenderse como una devoción preparatoria, que nos ayude a profundizar aún más, de forma "pre-operatoria", en el misterio de la Eucaristía. Como el Señor mismo oraba a Dios, intercediendo por nosotros, el mismo día de la institución de la Eucaristía: "Para que sean uno como nosotros somos uno: Yo en ellos y tú en mí, para que sean perfectamente uno, y el mundo conozca que tú me has enviado y que los has amado a ellos como me has amado a mí" (Juan 17,22-23).

Conseguir la unidad es tarea de todos los días, difícil, pero es otro de los santo y seña del se cristianos, si confesamos -como dice PABLO- "un solo Señor, una sola fe, un solo bautismo" (Efesios 4,5), se debe de traducir en nuestras vidas y en nuestras comunidades, así narran los Hechos de los Apóstoles "todos los creyentes tenían un solo corazón y una sola alma, y nadie llamaba propia cosa alguna de cuantas poseían, sino que tenían todo en común" (Hechos 4,32), era la petición que hacía Mª EMILIA RIQUELME a sus religiosas "Un solo corazón, una sola alma, una sola cabeza; humildad verdadera y obediencia ciega: Eso es la vida de la Congregación" (Pensamientos, nº 103).

Y es lo que se intenta en esta pobre comunidad, si ser “un solo corazón y una sola alma” (Hechos 4,32) como hemos visto, es la medida de la comunidad y la fraternidas, yesta comunidad es una, pero de dos... ¡y tan dispares! Pero ello nos mantiene siempre en tensión y en conflicto: Hay una Marta que hace y que hace, sirve, es verdad, de buena fe, aunque un poco atolondradamente, que por tanto hacer se deja la vida a jirones... y hay una María, que ora mucho, y sufre aún más, que lo guarda todo en el silencio de su corazón y al que ya no le cabe otra actitud vital que la de rendirse a su Señor... Y un jurista, que lo quiere todo tasado, medido, hecho horario, escrita regla, que sería capaz de organizarle un cuadrante a Dios mismo si le dejara, y un carismático que adora y alaba a su Señor cuando le surge, en espíritu y en verdad, sin someterse a la rigidez de la norma, capaz de reír en Cuaresma o llorar en plena Pascua de Resurrección... y tenemos un "caballero de la Cruz", siempre intercediendo, siempre penando, siempre sufriendo por los demás, y un "heraldo del Aleluya", vocero del Espíritu Santo, que canta, baila, alaba, que alza sus manos junto con los coros angelicales ¡y los agota con su don de lenguas! ¿No vamos a discutir, no vamos a chocar? ¡Si el mérito de esta comunidad, pese a ser de dos miembros tan radicalmente opuestos es que ya vaya para veinte años! Precisamente, si después de estas tensiones y conflictos, después de lo que haya hecho falta, llegan al unísono de un punto de equilibrio, se encuentran en un término medio, entonces su labor, más si es en el nombre del Señor, se convierte en tarea indestructible, en un discernimiento cierto, ya lo dice la Escritura, en la comunidad siempre residirá la fuerza: "Más valen dos que uno solo, pues obtienen mayor ganancia de su esfuerzo. Pues si cayeren, el uno levantará a su compañero; pero ¡Ay del que solo se cae!, que no tiene quien lo levante. Si dos se acuestan, tienen calor; pero el solo ¿cómo se calentará? Si atacan a uno, los dos harán frente. La cuerda de tres hilos no es fácil de romper" (Eclesiastés, 4 ,9-12)