viernes, 30 de junio de 2017

AUNQUE EN EL CREDO NO APAREZCA EL PAPA....


Siempre he dicho que "la Iglesia, hasta la fecha, me ha hecho llorar tres veces: Con el fallecimiento del Papa JUAN PABLO II, el helicóptero de las últimas imágenes de BENEDICTO XVI sobrevolando ROMA camino de CASTELGANDOLFO al hacerse efectiva su renuncia y la loggia central de San PEDRO DEL VATICANO cuando se anunciaba el "habemus Papam" de FRANCISCO"... 

Y es que aún no soy tan viejo como los abuelos que cuentan años contando papas, como cuando dicen "yo he sobrevivido ya a tantos o cuantos papas", porque cuando nací en 1975, el Papa era PABLO VI, pero qué iba yo a saber de él si el pobre murió cuando yo tenía dos años (justo como mi abuelo materno, del que el único recuerdo que tengo es la foto suya que hubo siempre en casa encima del televisor ¡cuando los televisores eran como muebles, que se podían poner cosas encima y todo!), luego le sucedió JUAN PABLO I, del que ya sabemos duró treinta y tres días, y aunque siguiera teniendo dos años, como teníamos una tía religiosa misionera en latinoamérica, cuando estábamos en casa de los abuelos solíamos grabar cassettes ¡sí, existían las cassettes por aquella época! con nuestras voces (canciones del cole, poemas, etc, etc...) para enviárselas al PERÚ, así era una forma de que ella fuera conociendo a los sobrinos (pues la primera vez que la conocí en persona fue en 1989, ya tenía yo catorce años, cuando regresó a ESPAÑA con motivo de las bodas de oro d mis abuelos, sus padres), el caso es que en una de esas cassettes hay una grabación en la que se escucha como mis tías me preguntan "¿Cómo se llama el Papa?" y yo con la lengua de trapo de un niño de dos años respondo "¡Juan Pablo I!".


Evidentemente el Papa de mi vida (al menos en cuantía de años, hasta la fecha) ha sido JUAN PABLO II, desde que tenía dos años hasta su fallecimiento en 2005, en que ya contaba yo treinta años, porque hasta los cuarenta y dos años que tengo, se lo reparten los ocho años de pontificado de BENEDICTO XVI y los cuatro de FRANCISCO. 

Nunca he sido, como dice el refrán "más papista que el Papa", en el sentido de que aparte de su figura, sus gestos, sus documentos y su persona, y lo que representa, no es que mi fe dependa de lo que haga o diga, con todo respeto, su Santidad, en cada momento. Como somos como somos, como se suele decir, evidentemente siempre hay actitudes, gestos y documentos de cualquier Papa que nos gustan más, por ser más afines a nosotros, y otros que no, por lo contrario. Tampoco he sido de ir corriendo a la librería cada vez que un Papa da a luz un documento ¡no habría vida suficiente para leer todo el material escrito que genera el Papa día tras día... de cualquiera de ellos! Ni tampoco creo que JUAN PABLO II, pese a haber compartido su pontificado con casi dos tercios de mi vida, ni BENEDICTO XVI, ni FRANCISCO (ambos en su día) vayan a morir con la conciencia de que tienen por ahí una ovejita como yo en su rebaño, la distancia que va de la parroquia que custodia mi partida de bautismo (en la que la única nota marginal es mi confirmación) hasta la mesa del despacho del Papa se me antoja muy larga y muy grande... O sea que tampoco mi vida cotidiana, ni la suya, dependen del uno o del otro.

Sea como fuere, el Papa hoy por hoy, es FRANCISCO, del que valen las palabras dichas ayer por el Señor sobre PEDRO "tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y el poder del infierno no la derrotará" y eso ya me vale, si le hago caso, además a San FRANCISCO de ASÍS, por la parte franciscana que me toca, vale lo dicho al comienzo de la regla "el hermano Francisco y todo el que sea en el futuro cabeza de esta religión, prometa obediencia y reverencia al señor papa Inocencio y a sus sucesores", y si es por la parte eucarística, y querencia con Granada, lo dicho de la misma manera por Mª EMILIA RIQUELME a sus religiosas "¡Oh hijas! El Papa es la cabeza de la Iglesia. Es el padre común, el padre de todos; nos ama con gran ternura. Cuántos ingratos desoyen su voz y traspasan su corazón" (Pensamientos, nº 352).

Ya sabemos que el Papa FRANCISCO tiene muchos detractores, que al parecer, nos escandalizan a los creyentes de buena fe en la actualidad, pero como dice el Libro del Eclesiastés "nada nuevo hay bajo el sol" (Eclesiastés 1,9), porque según leí hace poco en algún medio de algún sacerdote mayor que en su época vivió el Concilio VATICANO II "la repulsa de los contrarios a FRANCISCO no es nada comparado con los disparates que se dijeron en su día de PABLO VI por implementar y desarrollar el Concilio"... es verdad, pero es que los opositores, dentro de la libertad de disentir, se están volviendo muy osados, que hace poco leí que no se qué sacerdote había exigido ¡así, como suena, exigido! al Papa FRANCISCO que hiciera una declaración formal del fe ¡una declaración formal del fe! (a los que los medios de siempre, como INFOVATICANA o INFOCATÓLICA bien que corrieron, como siempre, ha hacerle eco...) pero yo debo de ser tonto, o peor aún, gilipollas, o no atendí lo suficiente cuando estaba en catequesis de primera comunión, porque a no ser que esté equivocado, la declaración formal de fe se llama CREDO, el que recitaron por mí, mis padres y padrinos en mi bautismo; el que yo mismo recité (o me preguntaron sobre él) en el momento de mi confirmación; el que recitamos todos los domingos en la Eucaristía y del que nos volvemos a ratificar, cada año, en la liturgia de la Vigilia Pascual... 



...aquí me quedo yo, pero sigue siendo el mismo Credo sobre el que se han de pronunciar los sacerdotes antes de ser ordenados, los obispos antes de ser consagrados, los cardenales al ser designados, y por supuesto el que vuelven a jurar los cardenales solemnemente al iniciarse el cónclave... Así que no encuentro que declaración formal de fe es la que exige el sujeto ese al Papa que haga, porque en el Credo nada se dice del papel de la mujer en la Iglesia, de acoger con benignidad a los homosexuales, de que los divorciados vueltos a casar puedan comulgar, o que debamos cuidar el medioambiente, tampoco veo referencias al salario justo, o al papel de los partidos políticos democratacristianos, ni siquiera creo que en el Credo se hable de que tengamos que leer INFOVATICANA... O sea, que no cuela... 

Yo me siento unido al Papa FRANCISCO, en la misma fe que juntos profesamos, porque no hay otra, y que está contenida en el Credo, y que hoy voy a recitar de forma especial pensando en él, y eso que el centurión del evangelio nos dejó aún una versión extra breve del Credo cuando dijo "¡Verdaderamente éste era el Hijo de Dios!" (Mateo 27,54):

Creo en Dios, Padre Todopoderoso,
Creador del cielo y de la tierra. 

Creo en Jesucristo, 
su único Hijo, Nuestro Señor,
que fue concebido por obra 
y gracia del Espíritu Santo,
nació de Santa María Virgen, 
padeció bajo el poder de Poncio Pilato
fue crucificado, muerto y sepultado, 
descendió a los infiernos,
al tercer día resucitó 
de entre los muertos,
subió a los cielos
y está sentado a la derecha de Dios, 
Padre todopoderoso.
Desde allí ha de venir 
a juzgar a vivos y muertos.

Creo en el Espíritu Santo, 
la santa Iglesia católica,
la comunión de los santos,
el perdón de los pecados,
la resurrección de la carne
y la vida eterna.

Amén.