viernes, 12 de mayo de 2017

TRES PALABRAS IMPRESIONANTES PARA LA VIDA...


Nos dice el Señor en el Evangelio de hoy (Juan 14,1-6):

YO SOY EL CAMINO, LA VERDAD Y LA VIDA

Tres palabras impresionantes, puede de que de las más manidas y llevadas de todos los tiempos, cargadas de significado, real y metafórico, todo el mundo las ha usado alguna vez de esta manera, desde los poetas "caminante, no hay camino, se hace camino al andar" (ANTONIO MACHADO), los científicos "es casi imposible llevar la antorcha de la verdad a través de una multitud sin chamuscarle la barba a alguien" (GEORG CH. LICHTENBERG, físico alemán) y hasta cantantes famosísimos "la vida es aquello que te va sucediendo mientras te empeñas en hacer otros planes" (JOHN LENNON), y así podríamos seguir citando, pero...

¿Cómo podemos saber el camino?

Estas palabras son las mismas que escucharemos  este domingo (quinto de Pascua), donde el apóstol TOMÁS le pregunta al Señor: "¿Cómo podemos saber el camino?". Una cuestión que nos debe de preocupar a todos, al principio encontrar este camino se convierte en una necesidad vital de los jóvenes para encontrar el sentido y la dirección que han de dar a su existencia y, sobre todo, se preguntan cómo encontrar su "lugar" en el mundo y la llevar a cabo su vocación (sea la que fuere), posteriormente, en la edad adulta, después de haber tomado previamente las decisiones anteriores, nos surgen dudas acerca del camino ¿tomamos la decisión adecuada en cada cruce de caminos? ¿es actualmente esto lo que esperaba que iba a ser mi vida? ¿llegaré al final de mi existencia con las manos vacías? La respuesta del Señor se resume en tres palabras impresionantes ante las que ninguna explicación, como hemos dicho antes, parece suficiente: "Yo soy el camino, la verdad y la vida". Tres palabras que deben ser vistas como "indicadores" en nuestra "peregrinación" por la vida.  

YO SOY EL CAMINO...

Yo, el Señor Jesús, soy el camino, el mapa para no perderse, para llegar a casa (como dice el Evangelio de hoy, ese lugar con muchas estancias en las que él mismo nos espera) Yo soy el camino para llegar a Dios, lo más real y auténtico que encontraréis en la vida, pues está en vuestro corazón; Yo soy el camino para lograr un encuentro auténtico con los demás, con los hermanos, con el prójimo; Yo soy el camino en el que no se levantan muros, ni se tenden trampas, o se pierden en decepciones, porque en mi camino siempre hay horizontes abiertos, vistas hacia el bien y la belleza. Soy el camino que no conduce a callejones sin salida, o que te hará caer en barrancos ¡y no es broma, hay gente que le ha sucedido por fiarse de los GPS!... "Si quieres ser mi discípulo..." dice el Señor "¡Sígueme, ven en pos de mí, pon tus pasos por donde primero los puse yo!". Por supuesto, se trata de un camino estrecho, cuesta arriba, que también pasa por el Gólgota, donde está la Cruz, que pide dar, amar sin medida y con gratuidad, sin nada a cambio. "Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día y sígame" (Lucas 9, 18-24). Es una camino audaz y emocionante, que embarga una vida entera, pero como dice el Señor también en el Evangelio de hoy: No os inquietéis. Creed en Dios y creed también en mí!"


YO SOY LA VERDAD...

Hoy en día cualquier verdad se pluraliza, hemos llegado a hacer un dgma de lo que era un refrán popular "nada es verdad, ni mentira, todo el del color del cistal con que se mira" Y nos sentimos confundidos, cada vez más, desorientados por esta pluralidad de opciones y directrices: De modo que pueda ser que el bien y el mal se confundan, la justicia y la injusticia son iguales, Dios y el demonio "empatan" en este terreno de juego, la perversión y el pecado o la virtud y la gracia ahora son palabras vacías. Como hemos dicho antes, lo que sentimentalmente a cada persona le parece que es lo que es, eso es lo que es, ya no se pueden hacer afirmaciones sobre lo correcto, lo bello, lo bueno, lo eterno, o lo santo ¡o seremos acusados de querer imponer a los demás un pensamiento único!. Entonces ¿dónde está "la verdad"? ¿hay o no "una" verdad? El Señor nos dice: "YO" soy "LA VERDAD" No es una emoción del momento, ni una doctrina, ni un libro, ni una moda mejor que las otros, porque el Señor vino a mostrarnos que la verdad no es otra cosa que él mismo, donde podemos ver, sin mentira "el rosto de la humanidad y el verdadero rostro de Dios, que es  su amor de Padre" "¡La verdad nos ayuda a abrir los ojos, pero también las manos!" (Ch. BOBIN). Así es el Señor, que ilumina nuestros ojos y nuestras manos. La suya es una vida que se mueve libremente, de forma real y amorosa entre las criaturas. "El cristianismo no es un sistema de pensamiento o rituales, sino una historia y una vida" (F. MAURIAC). El cristianismo es un encuentro, una relación. ¿Quieres saber la verdad sobre el hombre y por lo tanto también en su vida? ¿Quieres saber quién es el hombre real, completamente realizado en su más auténtica humanidad? Mira al Señor, imitándolo, repitiendo sus gestos, renovando sus sentimientos, rindiéndote a sus palabras, poniendo tu corazón junto a los suyos.  ¿Quieres saber la verdad acerca de Dios? El Dios que, básicamente, todo el mundo está tratando de encontrar (a menudo por carreteras también muy extrañas) y que poca gente se ha dado cuenta de que se encuentra en un hombre, en las acciones y palabras de un hombre, en el Señor, además un cuerpo frágil y débil, marcada por las señales de la pasión y signos de muerte, también el Señor, vivo y resucitado. Y una vez más, como dice el Señor en el Evangelio de hoyNo os inquietéis. Creed en Dios y creed también en mí!"

YO SOY LA VIDA...  

¿Qué tiene que ver conmigo y con mi vida el Señor? La respuesta que el Señor nos da, incluso excesiva, nos parece desconcertante: ¡Yo estoy vivo! En el Señor, aquí la vida se torna completa, brillante, con sentido. Mi vida se explica por la vida de Dios. En mi vida esto debería querer decir que mi vida no es "más que Dios", es equivalente a decir que no hay "un yo más". Más aún, el Evangelio entra en mi vida para que yo tenga vida en el corazón, en la mente y en el cuerpo. Y esta plenitud de la vida que el Señor nos da, se opone a la pulsión de la muerte, la destrucción, nuestras mil formas de auto-lesionarnos física, psíquica o espiritualmente, que se suelen alimentar en nosotros con nuestros miedos, nuestro individualismo y nuestra pretensión de autosuficiencia, y que es la madre de la infertilidad vital, de la tristeza y del sin sentido que oscurece el corazón de muchas personas hoy en día. Fray RAINIERO CANTALAMESSA, Ofm.Cap, se atreve a decir que "desde que el Señor resucitó el demonio es un perro encadenado, que no puede hacer nada a nadie, la cadena le retiene, salvo que algún insensato se aproxime más de lo que permite la cadena, evidentemente el perro te alcanzará... y señala que al demonio no le queda nada más para atraer gente a su radio de acción, que la angustia y la desesperanza... que son los verdaderos males que deberíamos exorcizar" La vida es la que el Señor nos muestra y nos ofrece, pero nunca será una vida mediocre, ni trivial, pero siempre exigente y fuerte. Es una vida plena... Y a concluir con la consabida petición del Señor: No os inquietéis. Creed en Dios y creed también en mí!"