miércoles, 3 de mayo de 2017

GRANADA MIRA HOY "EL ÁRBOL DE LA CRUZ"


En el Evangelio de LUCAS leemos:

Cuando llegaron al lugar llamado Calvario, le crucificaron allí

(Lucas 22,33)



Santa ELENA, Basílica Santo Sepulcro
JERUSALÉN
Para no hacernos demasiado prolijos en datos históricos diremos que JERUSALÉN, en algunas zonas, presenta cuevas subterráneas naturales, bastante grandes, con aberturas al nivel del suelo, que en la época se usarian como basureros naturales, para tirar basura, escombros y otros materiales, por donde seguramente -cuenta la tradición- se eliminarían los restos de la crucifixión. Aunque evidentemente el lugar se convirtió pronto en sitio de peregrinación de los cristianos en JERUSALÉN, tras las reformas civiles de ADRIANO, un gran perseguidor de la nueva religión naciente, el lugar del Calvario quedó arrasado, y se construyó encima un templo dedicado a la diosa VENUS. Posteriormente, a su vez, el lugar quedó arrasado por los musulmanes, pero no en la conciencia colectiva de los cristianos, lo que posibilitó que Santa ELENA, madre de CONSTANTINO, en torno a los años 325-327, peregrinando al lugar ordenara "una auténtica excavación arqueológica" encontrado los restos de la Santa Cruz, que fueron procesionados con gran alegría por Santa ELENA de forma triunfal. 

Lugar exacto del descubrimiento de la Santa Cruz
Lo que fuera el lugar de la excavación de Santa ELENA, hoy comprendido dentro del complejo de la basílica del Santo SEPULCRO en JERUSALÉN (que engloba el monte Calvario, el jardín y la sepultura de Cristo), es la llamada Capilla de Santa ELENA, donde se pueden comprobar los agujeros (en el techo, por donde se tiraban los escombros al interior) y una marca que señala el sitio exacto donde se hallara el madero de la Cruz.

Monasterio de Santa ISABEL, LA REAL, Clarisas
Desde entonces, con el paso del tiempo, la reliquia del madero de la Cruz, fue sufriendo sucesivas mutilaciones que originaron que numerosos restos de ella llegaran a multitud de rincones de todo el mundo. En lo que hace a GRANADA, en concreto, cuenta la leyenda que en el Convento de SANTA ISABEL LA REAL, un Viernes de Cuaresma del año 1.961, las religiosas sentían ruidos extraños procedentes de una pared, ordenaron derribarla y se encontró un relicario del lignum crucis ¿escondido ahí durante la dominación musulmana? Sea como fuere, el caso es que es costumbre en dicho convento, desde entonces, que una de las hermanas lleve siempre el nombre de Sor María de la Cruz.

Cruz de los Franciscanos, Alhambra
En GRANADA la devoción de la Cruz ha venido siempre de la mano de las relaciones más o menos tensas o conflictivas que se tuvo con los moriscos que quedaron tras la reconquista. Al Islam siempre le horrorizó la idea de la crucifixión de Jesús, por lo que, a pesar de que el Corán le considera un gran profeta, evita el hecho de la crucifixión "y por su incredulidad al haber negado a Jesús y haber dicho contra Maryam una calumnia enorme. Y por haber dicho: "Nosotros matamos al Ungido", hijo de Maryam, mensajero de Allah. Pero, aunque así lo creyeron, no lo mataron ni lo crucificaron" (Corán, Sura 4, 156-157), por ello escribe L. CARDAILLAC "a los moriscos les choca que los cristianos puedan admitir que Dios haya podido sufrir la afrenta que significa la cruz. En ellos esto se traduce en un odio hacia la cruz, símbolo de la religión cristiana. En el momento de los diversos levantamientos uno de sus primeros actos será destruir con saña todas las cruces, en particular durante la guerra de las Alpujarras" Y viceversa, todo el empeño de los repobladores del reino granadino estará en reconquistar también el territorio con nuevos símbolos, entre los que tiene lugar preferente la cruz. Algunas de las principales cruces de este periodo perviven en la actualidad, como una pequeña crucecita de metal en la Alhambra que tenía como objeto conmemorar el «lugar exacto o no, en que fueron muertos los franciscanos fray Pedro de Dueñas y fray Juan de Celestina, llegados a Granada, árabe aún, para predicar el evangelio, siendo muertos cuando realizaban su labor de predicación por el mismo rey moro Mohamed VII ‘El Zurdo’» por eso es más importante el cartelón que narra el anterior texto.

Desde la reforma litúrgica del Concilio VATICANO II que suprimió la duplicidad de la fiesta de la Cruz (que se celebraba el 3 de Mayo "invención (descubrimiento) de la Santa Cruz por Santa ELENA) y el 14 de Septiembre de la Exaltación de la Santa Cruz) GRANADA ha conservado, por su amor y devoción a la Cruz, el privilegio litúrgico de seguir celebrando también la fecha del 3 de Mayo. Día en el que, desde siempre, los barrios, vecindarios, gremios, asociaciones, universidad, entidades civiles, pugnaban en instalar cruces a cual más bella, auténticos altares efímeros según crónicas de la época.

Y es que una Cruz de Mayo debe desprender siempre granadinismo por los cuatro costados y las connotaciones que la cultura popular de Granada le han ido imprimiendo con el paso de los siglos. 



Ver una cruz debe ser deleitarse con multitud de pequeños detalles que conforman un todo maravilloso que siempre llame la atención. Tal vez no haya mejor ocasión a lo largo del año para apreciar una auténtica muestra de la artesanía típica de la ciudad. Cerámicas, objetos de taracea, tejidos artísticos, cobres o piezas de madera tallada, mantones, todos los cachivaches de casa de las abuelas... se ofrecen al visitante de la cruz como extraordinarios tesoros de la historia viva de GRANADA. Las cerámicas de fajalauza son, tal vez, las piezas artesanas más típicas de la ciudad y más presentes en las cruces. 


Por cierto, que entre todos esos elementos no debemos olvidar observar la famosa manzana (que aquí se le llaman "peros") pero atravesada con unas grandes tijeras. Dice la tradición que tan singular y llamativo adorno aparece allí para cortar cualquier "pero" o defecto que se le pueda poner a la cruz

La Cruz de Mayo que montamos nosotros
Otra costumbre de la fiesta es que los prpios niños hacen sus cruces, y se sientan en algún poyete o banco de la ciudad, enseñándolas a los viandantes y reclamando "un chavico para la Santa Cruz". 

Nosotros un año hicimos, aprovechando esta costumbre, una Cruz de Mayo en las inmediaciones del supermercado del barrio, y conforme la gente se detenía a mirarla, les decíamos que "como chavico para la Santa Cruz nos trajeran comida para los necesitados"¡y juntamos cerca de doscientos kilos de comida en una mañana!

Este año no ha podido ser, por mi enfermedad, ni siquiera podremos salir a la calle a ver las Cruces, queda feo que estando de baja alguien pueda verme por ahí, así que la hemos hecho en casa, aunque la disfrutemos nosotros solos, en el oratorio, que somos granadinos y las tradiciones se llevan en el corazón y en la sangre.


Y con este sentimiento, hemos querido que este año sea la Cruz de los Enfermos, como que hace unos años fue para nosotros la Cruz de los Necesitados, así lo ha querido el Señor este año, aunque de todas formas, hoy, día de la Cruz, evidentemente cada cual se escapara un rato a orar ante ella, a contemplar "el árbol de la Cruz, donde estuvo clavada, la salvación del mundo ¡Venid a adorarla!" y en el gesto e arrodillarnos tendremos un pensamiento por todos los enfermos, nosotros, de los que tenemos conocimiento, y por supuesto, los que haya entre vuestros familiares y amigos.