viernes, 28 de abril de 2017

PRIMERO SEA EL PAN....


El Evangelio de hoy (Juan 6,1-15) nos narra la multiplicación de los panes y los peces, poso se puede añadir, ya sabemos que este pasaje, intuitivamente, nos habla de la Eucaristía "Jesús tomó los panes, pronunció la bendición y lo repartió", nos habla del compartir, nos habla de confiar en el Señor, no como FELIPE "¿Cómo vamos a comprar pan para todos éstos?", nos habla de disponibilidad "aquí hay un muchacho que tiene cinco panes de cebada y dos peces", para que el Señor pueda obrar con nuestro poco.

Pero antes de que el Señor predicara sobre el pan de vida, primero se preocupó de atender las necesidades de esa multitud, antes se nos ha dicho "le seguían por haber sanado muchos enfermos", ahora les da de comer, lo que evoca esas palabras de San IRENEO de LYON que decía "Gloria Dei, homo vivens" (es decir, la Gloria de Dios es que el hombre viva), porque si previamente no hay HOMBRE, es decir, una vida humana digna, esto es, alimentada, sanada, educada, vestida, libre... ¿Sobre qué se va a apoyar DIOS? Monseñor OCAR ROMERO así lo entendió, pues él remedaba las palabras de IRENEO de LYON de la siguiente manera "la Gloria de Dios es que los pobres vivan", o como dice PEDRO CASALDÁLIGA en un poema suyo, que enseguida comparto "Primero sea el pan, después la libertad".

Porque es una vergüenza, que debería interpelarnos a todos, que según el Programa Mundial de Alimentos haya 795 millones de personas que pasan hambre en el mundo. Nunca como hoy la humanidad es capaz de producir tantos alimentos, sin embargo, cada año mueren millones de personas a causa de una alimentación deficiente. En las ciudades del primer mundo se tiran a diario toneladas de comida. Se prefiere tirar en el mar muchísimos productos para mantener los precios en el mercado internacional. Con lo que se gasta en la carrera armamentística de las potencias mundiales se podría asegurar la alimentación, salud y educación de la humanidad. 



Siempre diremos ¿y qué podemos hacer nosotros? Ante las grandes potencias y los mecanismos económicos, nada, ciertamente, salvo la denuncia, en lo que a nosotros toque, pequeños gestos: No tirar la comida por que si, o porque esté caducada, si es que está bien (mucha gente ignora que las fechas son orientativas no límites infranqueables), si sobra comida, pues mañana se recicla o se disfraza como un plato diferente, o se echa en tupperwares y se congela, o esos mismos tupperware, en raciones individuales, los echas en una bolsa y los vas repartiendo, conforme gente pidiendo en la calle veas, nosotros lo hemos hecho alguna vez, seis o siete tupperware de macarrones con carne picada y tomate, y nunca han llegado todos a la casa de vuelta... Siempre se puede compartir, siempre podemos estirar como el chicle esos cinco panes de cebada y esos dos peces...

Primero sea el pan
después la libertad.
(La libertad con hambre
es una flor encima de un cadáver).

Donde hay pan,
allí está Dios.
‘El arroz es un cielo’,
dice el poeta de Asia.
La tierra
es un plato
 gigantesco
 de arroz,
un pan inmenso y nuestro,
para el hambre de todos.
Dios se hace Pan
trabajo para el pobre,
dice el profeta Ghandi.

La Biblia es un menú de Pan fraterno.
Jesús es el Pan vivo.
El universo es nuestra mesa, hermanos.

Las masas tienen hambre,
y este Panes su carne,
destrozada en la lucha,
vencedora en la muerte.

Somos familia en la fracción del pan.
Sólo al partir el pan
podrán reconocernos.
Seamos pan, hermanos.

Danos, oh Padre, el pan de cada día:
el arroz, o el maíz, o la tortilla,
¡el pan del Tercer Mundo!