martes, 25 de abril de 2017

LOS SIGNOS QUE ACOMPAÑAN A LOS DISCÍPULOS....


Del Evangelio hoy (Marcos 16, 15-20), de boca del Señor, las señales que acompañarán a los que crean y prediquen en su nombre:

A los que crean, les acompañarán estos signos: Echarán demonios en mi nombre, hablarán lenguas nuevas, cogerán serpientes en sus manos y, si beben un veneno mortal, no les hará daño. Impondrán las manos a los enfermos, y quedarán sanos.

¡Pues visto de esta manera, debemos de creer bien poco! O encontrarme alguien, entre nosotros, los de andar por casa, que los santos no me valen para este experimento, que haga algo de lo que arriba dice el Señor... 

¡Bueno, no os asustéis! Recordad que muchas veces hemos dicho, y especialmente este año, que ya nos hacemos pesados, que nos encontramos en el JUBILEO DE ORO, 50 ANIVERSARIO de la RENOVACIÓN CARISMÁTICA CATÓLICA, que como ya hemos explicado muchas veces, no es una espiritualidad, no es un movimiento, no es una estructura, es simplemente una corriente de gracia, renovadora e impulsora de la vida de la Iglesia, constituida por todos aquellas personas que han experimentado todos los dones del Espiritu Santo (que ya recibimos en nuestro bautismo) con toda la fuerza del que se lo cree, esa es la experiencia carismática... y creedme, ninguna de estas cosas es ajena a quien de verdad se sabe bautizado, inhabitado por el Espíritu Santo, ungido como sacerdote, profeta y rey, os recuerdo nuevamente las palabras de San SIMEÓN, el Nuevo Teólogo ¡que las decía ya en el Siglo X, o sea que nada nuevo tampoco! "No concibo que haya nadie que diga que no ha experimentado nada en su bautismo, y que viven como si la totalidad de las gracias y dones del Espíritu Santo, fueran un tesoro desconocido para ellos"

Echarán demonios en mi nombre.- Es que solemos pensar en "echar demonios" y nos figuramos de repente delante de la cama de la niña desagradable, mal hablada de la película de EL EXORCISTA, y ya que, una de dos, o nos lo tomamos a pitorreo (porque los efectos especiales de una película tan antigua, ahora, nos dan risa) o nos entra un miedo atroz... ¡Claro, eso nos pasa porque siempre nos ponemos en el peor lugar! Es verdad, para los asuntos serios está la Iglesia, y los exorcistas acreditados como tales.... Pero todos nosotros podemos luchar, cada día, ya sea en nosotros, o en nuestros hermanos, con cientos de pequeños demonuelos domésticos ¡Y a estos sí podemos vencerlos! Dice, precisamente, a este respecto RAINIERO CANTALAMESSA en su libro comentando el VENI CREATOR SPIRITUS, que hoy en día el auténtico demonio que embarga a la gente, con más poder que cualquier otro "peliculero" que nos podamos imaginar es la angustia (precisamente lo contrario del Espíritu, que nos llena de paz interior), y sigue diciéndonos que la angustia, con sus hijas, la soledad, la desesperanza... es lo que más gente arrastra ¡a veces hasta el suicidio!, pero de todos esos fracasos personales sí que somos responsable, sí que podemos luchar contra ello,demos testimonio de paz, de esperanza, de alegría, de solidaridad... ¡que nadie se venza ante la vida en nuestra presencia!

Hablarán lenguas nuevas.- No me voy a extender en esto, porque lo hemos hecho muchas veces: 


Os recuerdo que tenéis que pedir este don al Espíritu Santo, para que libere muchas de las estructuras mentales de vuestra oración vocal y de intercesión, y como siempre, os remito a la catequesis al pie de este vídeo, o a la página del JUBILEO RENOVACIÓN CARISMÁTICA CATÓLICA (enlace aquí).

Cogerán serpientes con las manos y los venenos no le harán daño.- Esto sí que es más radical ¡conste que yo no lo he hecho! Aunque en honor a la verdad, existe una de esas tantas ramas pentecostales norteamericanas, que precisamente abundan en serpientes en sus reuniones, y las usan para bailar con ellas, alabar a Dios ¡se toman muy en serio lo que aquí dice el Señor! y en honor a la verdad diremos que nunca se ha verificado un ataque de serpientes entre ellos... en fin, no seré yo el que tiente la suerte... pero resumamos todo ello como que el Señor, Providente, vela por nosotros, que nada malo nos puede suceder, porque él no quiere nada malo para nosotros, menos aún el demonio, la serpiente por excelencia, porque ¡Si MARÍA le pisó la cabeza, CRISTO resucitando terminó cortándosela!, los Santos Padres del desierto, a este respecto, nos lo confirman con unas palabras que todos vamos a entender: "Desde que Cristo resucitó, el demonio es como un perro atado con una cadena, puede ladrar, amenazar, enseñar los dientes, amagar un ataque, pero no puede mucho más, salvo para los incautos que, no respetando la cadena, se acercan demasiado..."

Impondrán las manos a los enfermos y sanarán.- El otro día, en casa, viendo un reportaje sobre las estafas de todos los pretendidos curanderos y sanadores en la televisión, en casa, llegamos a la siguiente conclusión: Por supuesto que hay personas dotadas de un don de sanación, pero nunca se anuncian, ni se publicitan, se las suele conocer por el boca a boca, y nunca jamás cobran por sus servicios, ni la voluntad, ni gaitas, porque quien tiene un don así, ni presume de ello, ni lo explota, pues tiene conciencia en lo profundo de su corazón, de que es un don de Dios. Pero todos nosotros, armados de una gran fe, siendo constantes en la oración, persistentes en la necesidad, y abiertos a la voluntad de Dios, podemos conseguir este don de la sanación para otros, basta con orar, ésta es la intercesión, y hacerlo con la misma fe con la que un niño se acuesta escondiendo un diente debajo de la almohada ¡el Ratoncito Pérez no defrauda!, pero hay que tener esa fe de poner el diente bajo la almohada, si ni siquiera lo intentamos ¡nos quejaremos ante Dios por todo aquello que no nos da, o no nos escucha, porque simplemente es que ni siquiera se lo hemos pedido! Os recomiendo que busquéis en internet palabras y testimonio del sacerdote EMILIANO TARDIFF, ya fallecido, que tenía un gran don de sanación, de hecho se encuentra en curso su proceso de beatificación, y no tanto por los milagros que él hiciera, sino porque él no se consideraba un ser extraordinario, sino un gran orante y daba muchas enseñanzas sobre ello, eso es lo que debemos aprender.

Así que, demostrado queda, podemos hacer todas las señales y prodigios que acompañaban a los discípulos en los primeros años de la Iglesia, como dice el Evangelio de hoy porque, hoy como ayer, "el Señor cooperaba confirmando la palabra con las señales que los acompañaban", por la sencilla razón de que en este mundo secularizado, tan urgido de una nueva evangelización, como se suele decir, a veces, es necesario algún gesto sorprendente para que nuestra predicación y testimonio resulten veraces, aunque nada más eficaz -milagros aparte- que la veracidad de la coherencia de nuestra propia vida, como gustaba decir a San FRANCISCO de ASÍS "Predicad el Evangelio, y si es preciso, con palabras".