sábado, 15 de abril de 2017

EL SÁBADO QUE TENEMOS
Y EL DOMINGO VENIDERO

Ninguna tarea que valga verdaderamente la pena nos dará tiempo a culminarla a lo largo de nuestra vida, por lo tanto, somos salvados por la esperanza. Ninguna cosa que sea verdadera, bella o buena parece tener mucho sentido en un momento dado de la historia, en su contexto inmediato, por lo tanto somos salvados por la fe. Nada de lo que hagamos que pueda parecer bueno, noble o virtuoso podemos hacerlo por nosotros mismos, por lo tanto somos salvados por la caridad.

(REINHOLD NIEBUHRN, teólogo y político norteamericano)

Este es un día raro, no solo en la Semana Santa, sino en el conjunto del Año Litúrgico. Este es un día de "tensa espera", una espera como la que canta el salmo "mi alma espera en el Señor, espera en su palabra; mi alma aguarda al Señor, más que el centinela la aurora. Aguarde Israel al Señor, como el centinela la aurora; porque del Señor viene la misericordia, la redención copiosa" (Salmo 129, 5-7) porque este día, es el sábado en que no sabemos si alguna vez habrá un Domingo. Porque hoy, es el Sábado que nos toca vivir, es el día en el que vivimos, vosotros y nosotros, hoy -y no cuentan para nada el resto de nuestros días- es todo lo que se nos da a conocer.


¿Domingo de Pascua? Eso es mañana, el día después de hoy, futuro, por tanto nunca llegaremos a ese mañana que no existe, como no debería agobiarnos un ayer al que no podemos regresar, que ya pasó... Nunca llegaremos a tiempo al mañana... ¿Nunca vamos a llegar al Domingo de Pascua? Podemos creer en el Domingo de Pascua, pero no podemos estar seguros. No podemos saberlo a ciencia cierta... Si nos muriéramos hoy mismo, tened por cierto que no alcanzaríamos a mañana, por muy Domingo de Pascua que sea.  Por lo tanto, hoy, en este tiempo creado en el que nos encontramos, finito como nuestra propia vida, no es sólo en este día, seguimos viviendo en el Sábado perpetuo de la incertidumbre, en un día eterno de no saber.


Hay algunas cosas que podemos saber de este Sábado, claro, atinentes al pasado, porque el pasado ya lo tenemos consolidado. El Señor, para empezar, está muerto, y si alguien tiene duda, muerto y enterrado. El Señor nos enseñó que los valores del mundo estaban del revés y que hacía falta toda una subversión de valores para hacerlo regresar al plan de Dios, y por eso fue ejecutado por perturbar la paz. El Señor vino y nos dijo que el amor era mayor que el poder, pero con todo fueron los poderes quienes le mataron.

Y ahora, atrapados en este Sábado de incertidumbre, con el Señor muerto, en este aquí y ahora, puede que nos demos cuenta de que todos vamos a morir, y todo lo que nos han dicho acerca del Señor resulta ser una ilusión, una quimera, y nosotros resulta que hemos cimentado nuestra vida en una realidad vana. Nuestra fe es inútil, carecemos de esperanza,  nuestro pecado permanece. El Señor está muerto, por tanto este Sábado debemos de ser las personas más dignas de lástima de todas cuantas viven ¡Engañados por nada!

Esto último ya se lo decía San PABLO a los Corintios:

Si no hay resurrección de los muertos, tampoco Cristo resucitó. Y si no resucitó Cristo, vacía es nuestra predicación, vacía también vuestra fe. Y somos convictos de falsos testigos de Dios porque hemos atestiguado contra Dios que resucitó a Cristo, a quien no resucitó, si es que los muertos no resucitan. Porque si los muertos no resucitan, tampoco Cristo resucitó. Y si Cristo no resucitó, vuestra fe es vana: estáis todavía en vuestros pecados. Por tanto, también los que durmieron en Cristo perecieron. Si solamente para esta vida tenemos puesta nuestra esperanza en Cristo ¡Somos los más dignos de compasión de todos los hombres!

(1 Corintios 15,14-19)

Pero el Domingo de Pascua Cristo habrá de resucitado de entre los muertos ... Pero eso es lenguaje de Domingo, Domingo de certezas que ahora mismo, que es Sábado, no tenemos. Ahora, en Sábado, podemos esperar que sea verdad y podemos incluso tratar de creernos que sea verdad, pero no podemos saber “de hecho” de una manera u otra si, realmente, será verdad. Ahora no, hoy no. No en Sábado. Y para ser honestos, no parece muy probable que nada nuevo vaya a suceder, porque este Sábado es todo lo que hemos conocido, es todo lo que tenemos. Desgraciadamente, para nosotros ayer fue este mismo Sábado, y así fue el día antes de ayer, y el día antes de antes de ayer, y el día antes... ¿Por qué deberíamos esperar que mañana va a ser diferente?

En serio, no es una pregunta retórica, la realidad misma nos demuestra con la terquedad de la experiencia que parece que los equivocados somos nosotros, sólo nos basta mirar a nuestro alrededor ¿Acaso se percibe que los pacíficos y los mansos de corazón estén heredando la tierra? ¿Se ve como los que tienen hambre y sed de justicia de verdad son saciados? ¿Se percibe que ¡los misericordiosos a su vez alcancen misericordia? Porque si esto no sucede hoy, sabemos que tampoco pasó ayer: El Señor era manso y misericordioso, y tenía hambre y sed de justicia, y ahora lo tenemos muerto y enterrado. Ellos lo mataron. Lo matamos. -una vez más el poder, los poderosos, ganaron. Esto es lo que este Sábado nos muestra -que los poderosos siempre ganan-. “Si queréis una predicción del futuro -solía decir el escritor GEORGE ORWELL- imaginaos simplemente a un hombre posoteando y explotando a otro”.

Pero pese a lo anterior, PABLO dice a los Corintios, un poco más adelante: "¡Pero no! Cristo resucitó de entre los muertos como primicias de los que durmieron" (1 Corintios 15,20) Así que nos cabe esperar que el Domingo venidero todo cambie. Que el Domingo venidero los poderosos y su poder sean los que pierden.  Un Domingo venidero en el que gane el amor, los mansos y los pacíficos hereden la tierra, los misericordiosos reciban misericordia y nadie pase hambre y sed de justicia en adelante. Un Domingo venidero en el que todo cambie.

Si es que alguna vez llega este Domingo venideroY sino fuera así, esta sería la razón por la que seguimos esperando en este Domingo venidero, y es la razón por la que seguimos viviendo en la esperanza de este Domingo venidero. A pesar de que no podamos saber con seguridad si ese Domingo venidero ha de llegar jamás e incluso si es que este Sábado es todo lo que siempre llegaremos a ver, y a tener.