sábado, 1 de abril de 2017

¿DE GALILEA PUEDE SALIR UN PROFETA?


Nos encanta juzgar a las personas, reconozcámoslo, y la mayoría de las veces, también, clasificarlas, si tenemos algunos compartimentos mentales para organizar el mundo, y estamos forjados a golpe de tópico y clichés, no solamente es que la realidad ha de entrar en nuestras compartimentaciones mentales, sino también las personas, que precisamente somos, cada una individualmente, irrepetibles, y por ende, inclasificables, ya lo decía UNAMUNO "Yo soy yo y mi circunstancia", que en modo alguno han de ser las tuyas...

De esta manía absurda tampoco escapa el Señor, en el Evangelio de hoy (Juan 7,40-53), en este caso lo que no cuadra a los suyos es su lugar de procedencia "¿Es que de Galilea va a venir el Mesías? (...) ¿También tú eres galileo? Estudia y verás que de Galilea no salen profetas", aunque en otra ocasión ya lo fue su religión, como cuando la samaritana le dijo "¿Cómo tú, siendo judío, me pides a mí de beber, que soy mujer samaritana? Porque judíos y samaritanos no se tratan entre sí" (Juan 4,9), y en otra ocasión lo fue su familia "¿No es éste el hijo del carpintero?" (Marcos 6,3).

Y claro, a partir del momento en que alguien no entra dentro de nuestras clasificaciones, en seguida lo vemos como un bicho raro, que nada tiene que aportarnos, nada tiene que decirnos y...por supuesto ¡nada tiene que esperar de nuestra parte! Que es precisamente lo que le pasó a los judíos con el Señor; evidentemente es absurdo pensar que -respecto a nosotros-no suceda lo mismo, seguramente no entraremos en alguna clasificación de los demás, y va a ser difícil que accedamos a dichas personas que ya nos tienen encuadradas de antemano en alguna categoría que quizás a nosotros nos parece injusta, claro que esto nos ofende cuando somos nosotros los "catalogados", por supuesto no cuando somos nosotros los que catalogamos a los demás.

El Señor, a lo largo de la historia, constantemente, suscita hombres y mujeres que chocan de frente contra nuestros estereotipos, para demostrarnos, a fuerza de la evidencia, cuán injustas son nuestras categorías mentales, pero ni por esas es que aprendemos:

¿Acaso puede haber un gitano bueno...? En el caso de nuestro país, con siglos de desconfianza hacia este colectivo, cuya denominación hasta tiene una acepción peyorativa en el diccionario "Gitano.- adj. trapacero, como ofensivo o discriminatorio", otra injusticia social de la que es difícil salir, salvo que, dentro del tópico seas bailaor o toques la guitarra, ahí sí tendrás cierto reconocimiento... Y sin embargo ahí tenemos, como ejemplo para la Iglesia universal, a CEFERINO GIMENEZ MAYA y recientemente, EMILIA "La Canastera", beatos, y ambos relacionados con el Santo Rosario... pues sí, va a ser que hay gitanos buenos.

¿Acaso puede haber una religiosa en crisis...? ¡Ah, que bonita la vida de las monjitas! A las que encima nos referimos así, "monjitas" muchas veces en una expresión paternalista, como si fueran tontuelas necesitadas de pena... ¡Qué grandes tareas realizan en el nombre del Señor! ¡Tan buenas y tan devotas! ¡Qué bonito vivir siempre sintiéndose arropadas por el Señor! Y de repente, de un monstruo -en el sentido exagerado, como cuando decimos "un monstruo de la literatura" para referirnos a un autor célebre- de caridad y servicio, como fue la Madre TERESA DE CALCUTA, nos enteramos que pasó los últimos cincuenta años de su vida en una sequedad espiritual, en una noche oscura, hasta el punto de hacerle dudar, ya no de su fe, de su obra "¿no será que estoy engañando a todss estas incautas que me siguen?" -en una de sus cartas, refiriéndose a sus hijas religiosas, sino hasta de la existencia del mismo Dios... Otro testimonio que se nos sale del tiesto, aunque sea a costa del sufrimiento espiritual de su protagonista. Pues sí, va a ser verdad, que hay religiosas y religiosos en los que, pese a la vocación y la entrega, no todo es un camino de rosas.

¿Acaso puede haber un comunista creyente? ¡Ésta es buena, porque de todas las clasificaciones es la más absurda! Y es que pareciera que tenemos compartimentada la creencia también a derecha (los píos) y a izquierda (los ateos) y aquí trazamos una línea más infranqueable que la que establece el Señor entre el pobre LÁZARO y el rico EPULÓN en el Evangelio... Muchos desconocerán que dentro del aparato organizativo del PSOE hay una rama, reconocida dentro del partido, que se llama "Socialistas Cristianos" (hace mucho bien leer sus ponencias de vez en cuando, para abrir la mente y romper tópicos), incluso al parecer, en una biografía recientemente escrita por el jesuita PEDRO MIGUEL LAMET, sobre el conocido Padre LLANOS, de aquellos tiempos de los curas rojos y revolucionarios, se da a entender que la archiconocida DOLORES IBARRURI "Pasionaria" podría haber fallecido después de confesar, convertirse y reorientar su vida a Dios ¡Algo escandaloso...! Puede que no lo acepten, ni de un lado, ni de otro, los unos dirán que pretenden atacar su figura, los otros dirán que la "mata curas" de la Guerra Civil es imposible que se convirtiera, en ambos casos insultamos a la misericordia de Dios ¡qué menos mal que es de Dios, porque si dependiera de nosotros....!

Y siempre habrá alguien que será lo contrario de lo que nos imaginamos, ya sea para bien, o para mal, puede que vemos un franciscano hablando por teléfono con un Iphone de última generación y nos digamos para nuestros adentros "¡Pues viva la pobreza franciscana!", a lo mejor vemos en el telediario a una prostituta que ha montado un centro de información sexual y está trabajando por ayudar a sus compañeras, redimirlas, sacarlas de la calle, darles salida laboral y pensemos "¡Pues menos mal que es puta, si llega a ser concejal de Asuntos Sociales...!", y es que somos así, pero que todos estos testimonios no nos hagan caer en la injusticia de catalogar a las personas, ni prejuzgarlas, mucho menos por un caso concreto extender nuestro juicio sobre todo el colectivo al que pertenezca, sea religioso, político, social... porque el Señor nos demuestra que siempre hay una primera vez para todo, como cuando salió un profeta de GALILEA, que sí, que va a ser que también los hay. ¡Ojalá nosotros fuéramos lo mismo! ¡Ojalá de nosotros se diga el día de mañana algo parecido! Porque algún día la Iglesia se asombre, y los periodistas llenen ríos de tinta, comentando la noticia del "primer oficinista beatificado por la Iglesia", o "el primer vendedor de seguros beatificado por la Iglesia", o "el primer cántabro beatificado por la Iglesia", o "la primera limpiadora de escaleras beatificada por la Iglesia"... Si como dijimos al principio, todos somos irrepetibles y únicos, y Dios nos ama y nos llama a todos por igual ¡Seguro que podemos ser los primeros en algo para hacer saltar los estereotipos de los demás! ¡Manos a la obra...!