jueves, 16 de marzo de 2017

¡QUE NO SE ME APAREZCA NADIE, POR FAVOR!
¡YA SERÉ YO BUENO SIN AYUDA DE NADIE!

Siempre he ido muy activo y curioso intelectualmente, siempre me ha gustado saber más y más, y leer mucho, soy capaz de embelesarme igualmente leyendo las instrucciones del desodorante como un sesudo comentario del Evangelio de San AGUSTÍN, siempre me traigo algún "proyecto de investigación" de los que voy dejando libreta emborronadas por todos lados... ¡Bueno, siempre que la fuente de ese conocimiento sea de letras! ¡Porque para las ciencias soy un negado, soy capaz de coger la calculadora para dividir cien entre diez! Esta curiosidad mía por saber de todo hizo que de pequeño ¡estamos hablando de principios de los ochenta! me enganchara con aquellos documentales de parapsicología del fallecido ya Dr JIMÉNEZ DEL OSO, y mis lecturas favoritas eran AÑO CERO, NATURA, NATIONAL GEOGRAPHIC... de aquella época luego pasé a los programas de la radio de IKER JIMENEZ y, actualmente CUARTO MILENIO.

Aunque no es que se excesivamente friki, como se dice ahora, me atrae más los temas de misterio, fantasmas, conspiraciones, misterios de la historia y ese tipo de cosas, lo de los marcianos, las abducciones, culturas extraterrestres, etc, etc, eso nunca terminó de convencerme... Y he de reconocer que soy un poco masoquista al respecto, porque me trago, el domingo por la noche un CUARTO MILENIO sobre "los fantasmas del conservatorio" de vete a saber qué pueblo de TOLEDO, por ejemplo, y luego como soy tan miedoso me paso toda la noche durmiendo con un ojo abierto. 

Iba a decir que el Evangelio de hoy (Lucas 16,19-31) debería darme cuenta de lo tonto de mi actitud, pero estaba equivocado, me he dado cuenta de que lo que señala la parábola de LÁZARO y EPULÓN es que entre el paraíso, donde se haya el pobre y el lugar de tormento donde se haya el rico EPULÓN no hay comunicación posible "entre nosotros y vosotros se abre un abismo inmenso, para que los que quieran cruzar desde aquí hacia vosotros no puedan hacerlo, ni tampoco pasar de ahí hasta nosotros", pero nada se dice de que no pueda haberla entre "el más allá" y "el más acá", que es donde residía mi error, porque al rico no se le dice que exista ese mismo impedimento para avisar a sus familiares vivos, simplemente que no se le da permiso para ello (seguramente porque se encuentra además del lado de "los condenados", me atrevo a decir yo).

De hecho hay muchas vidas de santos en la que se nos cuentan que se les aparecieron otros santos, así que cada cual, a este respecto crea lo que quiera, hasta los mismos apóstoles, cuando vieron al Señor caminar sobre las aguas "pensaron que era un fantasma", sin esperarlo, temblaron de miedo, tanto que el propio Señor ha de advertirles "¡Ánimo, soy yo, no tengáis miedo!".  Pero aunque dejemos abierta esta incógnita, para que IKER JIMÉNEZ pueda seguir haciendo programas de fantasmas, hay un detalle mucho más importante en el Evangelio de hoy, la respuesta que ABRAHÁN le da al rico cuando le pide permiso para advertir a sus familiares con vida:

“Tienen a Moisés y a los profetas; que los escuchen”. Pero (el rico) le dijo: – “No, padre Abrahán. Pero si un muerto va a ellos, se arrepentirán.” Abrahán le dijo: – “Si no escuchan a Moisés y a los profetas, no se convencerán ni aunque resucite un muerto.”»

Porque, en la pregunta está la respuesta, no en vano, al comienzo de este tiempo cuaresmal se nos impuso la ceniza diciendo "Conviértete y cree en el Evangelio", que al fin y al cabo era lo mismo que predicaba JUAN BAUTISTA (Marcos 1,12), y es que en el Evangelio encontraremos todo lo preciso para esta conversión sincera, de actitudes, vida y corazón al Señor... ¿Acaso necesito que se me aparezca SANTA RITA (a ser posible con la espina clavada en la frente con que la pintan) para convencerme de que he de ser más bueno? ¡Por supuesto que no, ya lo sé! ¡Aparte de que ya no me haría falta hacer ningún esfuerzo, porque del mismo susto, me quedaría en el sitio! ¡Hala, de camino al cielo, o al infierno, según me pille en ese momento de preparado... gracias Santa RITA por nada!

Ya os figuráis que estoy exagerando, llevando el argumento al absurdo para que se me entienda mejor, haciendo broma de lo serio para que al menos os quede la moraleja: "Conviértete y cree en el Evangelio"