martes, 14 de marzo de 2017

PARA SERVIR, SERVIR....


¡Mirad que llevo años, cuatro, creo, compartiendo el Evangelio del día con vosotros! Y en esta Cuaresma, el Señor me ha dado el percatarme, por vez primera, de un detalle ¡Qué cortitos son estos evangelios diarios de las lecturas de Cuaresma! (Al menos los que llevamos), debe de ser por aquello de que "lo bueno, si breve, dos veces bueno" como para darnos a entender que en este tiempo de Cuaresma, nos basta una leve idea, que se aferre a nuestro cerebro y a nuestro sentimiento, anclada durante todo el día, para que nos ayude en este itinerario de conversión. 



Por eso son tan buenas las cientos de propuestas que hay de "Calendarios de Cuaresma" porque con pequeños gestos, pequeños pasos, pequeños detalles, nos ayudan precisamente a ello ¡No dudéis ni un momento en buscar alguno -que no tiene por qué ser el nuestro- y ponedlo en práctica, con fidelidad! Porque como dice la Carta de Santiago "Sabiendo que la fe, al ser probada, produce la paciencia. Y la paciencia debe ir acompañada de obras perfectas" (Santiago 1,3-4), o sea que la fe nos ayuda con estas "pequeñas pruebas" de cada día, que nos han de ayudar a las obras buenas, que todo ello, sin grandes aspavientos, nos moverá el corazón a conversión.



Lo mismo sucede con el Evangelio de hoy (Mateo 23,1-12) el Señor nos opone la imagen del típico fariseo "todo lo que hacen es para que los vea la gente: alargan las filacterias y ensanchan las franjas del manto; les gustan los primeros puestos en los banquetes y los asientos de honor en las sinagogas; que les hagan reverencias por la calle y que la gente los llame maestros" que lo hacen, repetimos, todo por aparentar, de cara a la galería, y lo que debe de ser la actitud de un discípulo "el primero entre vosotros será vuestro servidor".... Y una vez más, pese a la brevedad, ya está dicho todo: "servir, servir y servir" a eso estamos llamados... Y una vez más ¡Aquí se nos tuerce el Evangelio!

Pero no exageremos, ni -como dice el Salmo "pretendamos grandezas que superen nuestra capacidad" (Salmo 130), porque para servir no hace falta que lo dejemos todo y nos apuntemos a MÉDICUS MUNDI, o tengamos una conversión radical que nos lleve como misioneros de vocación tardía al CONGO BELGA... ¡Es que nos gustan los extremos, o todo o nada, y como no alcanzamos el todo, nos conformamos con nada! Para servir, servir, nos basta la sencillez de ayudar a la vecina, una señora mayor, a subir las bolsas de la compra hasta su piso porque no hay ascensor; para servir, servir, nos basta invitar a un compañero de trabajo al café porque esa mañana olvidó la cartera; para servir, servir, nos basta darle un beso a la cartera agradeciéndole su trabajo y decirle "¡Esto te lo mereces porque a veces traes buenas noticias!"; para servir, servir, nos basta con abrazar, dejarle llorar en nuestra presencia, aguantar el chaparrón de que alguien sienta la necesidad de desahogarse con nosotros; para servir, servir, nos basta ofrecernos a quedarnos con los niños de algún amigo, un rato, si es que ha de hacer gestiones, o necesita un tiempo de tranquilidad, sin niños, o acercárselos al colegio, o al futbito o a catequesis si es que le surge un problema... Para servir, servir... basta con que mires a tu alrededor, seguro que el Señor te brinda muchas oportunidades para ello al día. Un buen lema para esta Cuaresma: 




"Que no pase un día 
sin la Palabra anunciar, 
al Señor adorar, 
y a un hermano ayudar".