miércoles, 8 de marzo de 2017

LA SEÑAL DE JONAS....



Puede que sea yo, pero no le veo la diferencia:

Lo primero, ya sabemos lo que es, lo segundo es el llamado "Graffiti del Palatino", por ser esa su ubicación en ROMA, y entre ambas ofensas, en el graffiti además se lee "Alexámenos (el muchacho dibujado) adora a su Dios (el burro crucificado)", median ni más ni menos que mas de dos mil años, entonces, como dice el sabio QOHELET "nada nuevo bajo el sol" (Eclesiastés 1,9) ¿Entonces, a qué indignarnos tanto si ofendernos ha existido siempre?

¡No indignamos por mera comodidad! Me explico: Aunque lo dice el Señor muy bien en el Evangelio de hoy (Lucas 11,29-32) "Esta generación es una generación perversa. Pide un signo, pero no se le dará más signo que el signo de Jonás. Como Jonás fue un signo para los habitantes de Nínive, lo mismo será el Hijo del hombre para esta generación", porque el Señor ha de ser una señal para nosotros, que no muchos sabremos ver, ya lo fue NÍNIVE en su día.



¿Sabéis que NÍNIVE, arqueológicamente ya no existe? ¿Sabéis que la tumba -presunta- del profeta JONÁS ha sido destruida y profanada y ya tampoco existe? No hay que cavilar mucho, todo ello ha sido fruto del integrismo islámico, de nuestros perseguidores, que bajando el listón, son los mismos, con otros rostros y otras motivaciones que mueven el acontecimiento del Carnaval de Canarias, te abuchean en una procesión, te hacen pintadas en la parroquia u ofenden o amenazan de cualquier otra manera... pero es que no hemos entendido la señal ¡No será que el Señor no lo ha dicho veces! ¡Si hasta metió la "cuña informativa" en algo que se supone que es positivo, como fueron las Bienaventuranzas!

Bienaventurados seréis cuando los hombres os odien, cuando os expulsen, os injurien y proscriban vuestro nombre como malo, por causa del Hijo del hombre. 

(Lucas 6,22)

Y es que, no nos terminamos de creer que no estamos llamados al triunfalismo, al éxito, a la evangelización fácil y multitudinaria, a la máxima expresión pública de la fe... (Normalmente esas cosas sólo suceden por la fuerza, sometiendo a otros, y la historia de la Iglesia está llena de episodios de esa naturaleza)... Estamos llamados a ser el pueblo de la Cruz, "el que quiera seguirme, que tome su Cruz y me siga (...) no es el siervo más que su Señor" (Mateo 16,24 - Juan 13,16), si lo preferís, como digo muchas veces, en palabras de Mª EMILIA RIQUELME a sus religiosas "Somos siervas de un Dios crucificado, sabemos que el padecer es nuestra herencia" (Pensamientos, nº 127)... Y también solía decir:

Empiezan las humillaciones, buena señal (Pensamientos, nº 156)... 

Y es que los tiempos de esa Iglesia de multitudes, de la que tanto presumía ESPAÑA, no hace tanto, ya han pasado... Ya no hay multitudinarias manifestaciones por el tema que sea con los obispos a la cabeza, ya no hay esas macro misas en la plaza de Oriente o en la Castellana, ya no retransmiten esos mega espectáculos neocatecumenales por 13Tv... Yo, cuando veía a un KIKO ARGÛELLO, enardecido, diciendo "¡Jóvenes, los que estén llamados a seguir al Señor que suban al escenario conmigo!" y se veían esos ríos de cientos de jóvenes subiendo al estrado, siempre me hacía la misma pregunta "¿Por qué dentro de unos años no nos informan de cuántos perseveraron?"... Ahora los Obispos no se manifiestan por nada, da igual que la cosa vaya de "penes y vulvas" como de faltar a la virginidad de MARÍA ¡no se inmutan -como colectivo- por nada!, ahora da cierto reparo manifestarnos como católicos ¡y antes veíamos siempre a los mismos en todo: cofradía, misa, cáritas, voluntariado...!, ahora pintarrajean nuestras iglesias, y nos da reparo llevar una Cruz públicamente, aunque sea la del cuello ¿qué fue de la Cruz de la JMJ paseando por todo el país con orgullo?... Entonces ¿qué ha cambiado?

Pues simplemente, ha cambiado, como decía el Señor, el tiempo de las señales, que ya no somos como JONÁS, esperando una gran manifestación de Dios sobre NÍNIVE, y que ha pasado el tiempo de la Iglesia de multitud, de hacer bulto y grandes espectáculos... debe de ser que, a fuerza de FRANCISCO, sin que nos demos cuenta, la Iglesia ha retornado del espectáculo, a la raíz pura y dura del Evangelio; de los números y la estadística a la calidad (MARIA EMILIA RIQUELME decía de su Congregación y sus vocaciones "prefiero que sean poquitas, pero buenas")...

Curiosamente, cuando más fiel es la Iglesia al Evangelio y al Señor, más arrecian las persecuciones, debe de ser que nos acostumbramos a lo fácil, y ahora "en tiempos recios" el compromiso nos asusta, pero prefiero mil veces una Iglesia perseguida, fiel y orante, que a una que llena estadios en pseudo-espectáculos-eucarístico-musicales-teatralizados, pero de cuyos miles y miles de asistentes perseveran dos o tres... Sucedió en las primeras comunidades cristianas, ha sucedido mil veces a lo largo de la historia, la persecución es el baremo de calidad (no de cantidad) de la vida de la Iglesia.

Por cierto, a la ofensa de verse a sí mismo, en una pintada en la pared, adorando un burro como su Dios, ALEXÁMENOS no hizo nada, ni recogió firmas, ni se rasgó las vestiduras, ni se quejó, solamente reafirmó su fe, pues hay otra pintada, en el mismo PALATINO en la que se lee "Alexamenos fidelis" (es decir ALEXÁMENOS siempre fiel), y en este tiempo de Cuaresma, que vamos en pos de un Dios crucificado, es tiempo de ser fieles, orad y ser coherentes, de las persecuciones ni nos vamos a asustar, ni a escandalizar, ni a atemorizar, pues ya decía San PABLO:

Pues el mismo Dios que dijo: De las tinieblas brille la luz, ha hecho brillar la luz en nuestros corazones, para irradiar el conocimiento de la gloria de Dios que está en la faz de Cristo. Pero llevamos este tesoro en recipientes de barro para que aparezca que una fuerza tan extraordinaria es de Dios y no de nosotros. Atribulados en todo, mas no aplastados; perplejos, mas no desesperados; perseguidos, mas no abandonados; derribados, mas no aniquilados. Llevamos siempre en nuestros cuerpos por todas partes el morir de Jesús, a fin de que también la vida de Jesús se manifieste en nuestro cuerpo. Pues, aunque vivimos, nos vemos continuamente entregados a la muerte por causa de Jesús, a fin de que también la vida de Jesús se manifieste en nuestra carne mortal.

(2 Corintios 4,6-9)

Los ninivitas conocieron a JONÁS, pero nosotros tenemos por Señor "a uno que es más que JONÁS" ¡No seamos tan tontos de no reconocer las señales! Porque sólo hay una, la Cruz, a cuya vista deberían estar siempre vueltos nuestros ojos "pues cuando levanten -en Cruz- al Hijo del Hombre, entonces sabréis que SOY YO" (Cfr. Juan 8,28).