jueves, 2 de marzo de 2017

JUEVES POST-CENIZA

Acabamos de estrenar la Cuaresma, y el Evangelio del día (Lucas 9,22-25), propuesto por la Iglesia para hoy no nos llama a engaños, hay un camino que se tiene que recorrer, nos lo advierte el Señor mismo "si alguno quiere venir en pos de mí, que se niegue a sí mismo, tome su cruz cada día y me siga", sin embargo, también nos advirtió el Señor de que "el discípulo no es más que su maestro, ni el siervo más que su señor" (Mateo 10,24), por eso es que el mismo Señor recorrió primero ese camino, nos abrió el camino, aunque fuera con el surco que dibujaba en tierra la Cruz mientras él mismo la portaba "el Hijo del hombre tiene que padecer mucho", lo que me evoca una de las citas ¡ya sé que la he compartido mucho, qué le vamos a hacer! de mi venerada ¡qué ya lo puedo decir, que fue declarada "venerable" ya por el VATICANO! Mª EMILIA RIQUELME que solía repetir mucho a sus religiosas "somos siervas de un Dios crucificado, y sabemos que el padecer es nuestra herencia"(Pensamientos, nº 127).

Sin embargo, para no hacerme pesado, no os hablaré hoy de la Cruz, era mi intención, pensé escribir algo sobre la Eucaristía, al fin y al cabo, hoy es jueves, Jueves Eucarístico, todos los jueves del año son pálidos reflejos del Jueves de los Jueves, el Jueves Santo; pero el Señor me ha regalado encontrarme por casualidad el texto de las estaciones del VÍA CRUCIS del VATICANO del año 2005. Tremendo, además, recordar aquellas circuntancias: JUAN PABLO II murió el día 2 de Abril, aquel año el Viernes Santo fue el 25 de Marzo. Un "tocado" JUAN PABLO II siguiendo el VIA CRUCIS en su capilla privada, ante la evidente imposibilidad de hacerlo en persona, y la redacción de las estaciones aquel año que fueron encargadas al Cardenal RATZINGER, a la sazón quien sería el Papa BENEDICTO XVI, poco más de una semana después. Pero lo que me ha impresionado, doce años después, ha sido la belleza del texto de las estaciones, una auténtica reflexión eucarística de la Cruz:

El Vía Crucis es un camino que conduce al corazón del misterio eucarístico: La piedad popular y la piedad sacramental de la Iglesia se mezclan y se convierten en una sola cosa (...) el regalo de la vida dada en la Eucaristía, es un don que sólo podía ser dado con la muerte de Cristo (...) pues Cristo, "siendo en forma de Dios, no contaba igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, siendo nacido en la semejanza de los hombres (...) se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz" (...) El precio de la justicia en este mundo está sufriendo: Jesús, el verdadero rey, no reina través de la violencia, sino a través de un amor que sufre por nosotros y con nosotros toma la cruz, nuestra cruz, la carga de la. ser humano, la carga del mundo (...) ¿No deberíamos pensar también en lo mucho que Cristo sufre en su propia Iglesia (...) ¿Cuántas veces no es el Santísimo Sacramento de su presencia abusado por corazones donde se haya vacío y maldad? ¿Cuántas veces celebramos nosotros sin ni siquiera darnos cuenta de que está ahí? ¿Cuántas veces retorcemos y abusamos de su Palabra? ¿Seguimos discutiendo que está presente en muchas teorías, que no son más que palabras vacías de fe? (...) "el camino de la cruz no es simplemente una cadena de sufrimiento, terribles acontecimientos, sino un misterio, el proceso por el cual el grano de trigo cae en tierra y da fruto (...) Nos damos cuenta de que podamos participar en el Camino de la Cruz del Señor porque ha transformado este camino suyo en una forma de vida para nosotros, diciendo: "El que quiera salvar su vida, la perderá; y el que se pierda su vida por mi causa, la salvará" (...) A partir de ese grano de trigo enterrado viene la gran multiplicación de los panes que perdurará hasta el fin del mundo (...) A través de su cruz y resurrección, la Palabra eterna de Dios se hizo carne y pan para nosotros (...) El misterio de la Eucaristía ya brilla en el sepulcro de Jesús, con su ausencia presente."

Pues con estas bellas palabras, hoy, Jueves Eucarístico, acordémonos del tradicional canto eucarístico "Cantemos al Amor de los Amores cantemos al Señor, Dios está aquí, ¡Venid adoradores, adoremos, a Cristo Redentor!" que será tanto como decir -en el bello texto y canto compuesto por Monseñor FRISINA, director del Coro de la Diócesis de ROMA "canta, o lingua, la battaglia gloriosa, canta il nobile trionfo della Croce: Il Redentore del mondo, immolato, sorge vittorioso" (canta, oh lengua, la batalla gloriosa, canta el noble triunfo de la Cruz: El redentor del mundo, inmolado, resurge victorioso".


Este año 2017 avanzamos además hacia el Jubileo de Oro, el 50 Aniversario de la Renovación Carismática Católica, el don del Espíritu Santo, para el que nos preparamos, e cara a PENTECOSTÉS, de la misma manera, como itinerario de conversión, orado con humildad "Ven, Espíritu Santo, ven", por eso el camino cuaresmal que os ofrecemos van de la mano del Seminario de Vida en el Espíritu que estamos ofreciendo en el blog que hemos hecho para esta celebración jubilar 50jubileorenovación así que sólo nos queda decir ¡Sed fieles, haced los gestos, son nuevos, son originales, porque el Espíritu "renueva la faz de la tierra"! Y recordad, más que gestos cuaresmales algunos os parecen travesuras de niño pequeño, pero es que "de los niños es el Reino de los Cielos".