miércoles, 15 de marzo de 2017

EL RETRATO DE LA SEÑO...
¡Ay, las madres....!


En el Evangelio de hoy (Mateo 20,17-28) una madre ¡cómo no puede ser de otro modo! poniendo en evidencia a sus hijos ¡delante del mismo Señor, ni más, ni menos! Es como cuando teníamos -de pequeños- amigos en casa, por un trabajo de esos en grupo del colegio, y aparecía de repente tu madre, por ejemplo, que estaba planchando, en tu cuarto para guardarte ¡la ropa interior! ¿es qué no tendrá otro momento? tú, avergonzado, y tus amigos del colegio despatarrados de risa porque saben que tienes unos calzoncillos del EQUIPO A, por ejemplo....

Puede que la madre impulsiva de los ZEBEDEO, muy dispuesta ella quisiera conocer en persona al líder carismático al que seguían sus hijos, era normal, más la fama del Señor, que ya se había extendiendo, algunos dicen que el "Mesías",el liberador de su pueblo... en la conexión triunfante que tenían del mesías los judíos... Una madre siempre quiere lo mejor para sus hijos y nunca sabe de protocolos, ni se detendrá ante quien se dirige, como cuando nuestra propia madre decía a la seño del cole "¿Verdad que le va a poner un diez en dibujo a mi niño, porque otra cosa no, pero dibuja mejor que los demás?" -que fuera verdad, o exageración materna ¡ahí estabas tú de nuevo avergonzado!- por eso no extraña que pida que sus hijos sean como "consejeros de confianza" en el nuevo reino mesiánico "manda que mis dos hijos se sienten en tu Reino, uno a tu derecha y el otro a tu izquierda"... 

Pero Jesús replicó: «No sabéis lo que pedís. ¿Sois capaces de beber el cáliz que yo he de beber?» Contestaron: «Lo somos.» Él les dijo: «Mi cáliz lo beberéis; pero el puesto a mi derecha o a mi izquierda no me toca a mí concederlo, es para aquellos para quienes lo tiene reservado mi Padre.»

Siguiendo nuestro ejemplo, tú ya estabas atrapado entre tu madre y la seño, y la seño dice "¡Bueno, eso de que dibuja bien! ¿Serías capaz de hacer un retrato a carboncillo de la seño para el tercer trimestre?" y tú claro, que de retratos nada de nada, pero ya no vas a dejar por mentirosa a tu madre, bastante ha metido ya la pata, y a la seño ¿qué le vas a decir sino que sí? y la seño entonces apostilla "¡Bueno, pues ya veremos las notas cuando venga ese retrato!" A lo mejor los ZEBEDEO respondieron a la pregunta de si eran capaces de beber el mismo cáliz del Señor sin saber muy bien qué, por la encerrona de su madre, por salir airosos de la situación, sea como fuere, ciertamente, ambos habrían de morir mártires al final de sus días. Y encima como la escena se ha producido a la salida del cole, con todos tus compañeros alrededor, empiezan a cuchichear que qué morro tienes que vas a aprobar el dibujo del tercer trimestre haciéndole la pelota a la seño con un retrato... "Los otros diez discípulos, que lo habían oído, se indignaron contra los dos hermanos" Y entonces la seño, dándose cuenta de la escena, y si de algo sabe la seño es de pedagogía, niños y madres, añade a todos los presentes "¡No os preocupéis, se me ha ocurrido que seáis todos los que me hagáis un retrato para el tercer trimestre!"

Pero Jesús, reuniéndolos, les dijo: «Sabéis que los jefes de los pueblos los tiranizan y que los grandes los oprimen. No será así entre vosotros: el que quiera ser grande entre vosotros, que sea vuestro servidor, y el que quiera ser primero entre vosotros, que sea vuestro esclavo. Igual que el Hijo del hombre no ha venido para que le sirvan, sino para servir y dar su vida en rescate por muchos.

Y para terminar, y no estropear más este Evangelio que he puesto al nivel de los niños para que lo entendamos mejor, os comparto las palabras que, a modo de comentario, de este mismo Evangelio, hacía el beato TITO BRANDSMA (1881-DACHAU 1942), martirizado en un campo de concentración alemán de DACHAU, inyectado con una inyección letal, en su obra "mística del sufrimiento", pues no debemos olvidar que era carmelita, los grandes místicos:

Y como sus discípulos no comprendían, que su camino debía ser un camino de sufrimiento, se lo explicaba diciendo: "¿No hacía falta que Cristo sufriera todo esto para entrar en su gloria?" (Lucas 24,26) Entonces el corazón de los discípulos ardía en su interior (v. 32). La Palabra de Dios los inflamaba. Y cuando el Espíritu Santo descendió sobre ellos, como una llama divina, para abrasarlos (Hechos 2), se sentían felices de sufrir desprecio y persecución (Hechos 5,41), porque así se parecían al que los había precedido en el camino del sufrimiento. Los profetas ya habían anunciado este camino de sufrimiento de Cristo, y los discípulos comprendían por fin que no lo había evitado. De la cena al suplicio de la cruz, pobreza y falta de comprensión fueron su heredad. Había pasado su vida enseñándoles a los hombres que la mirada de Dios en el sufrimiento, la pobreza, la incomprensión humana, es diferente de la loca sabiduría del mundo (1 Corintios 1,20) En la cruz está la salvación. En la cruz está la victoria. Dios lo quiso así.