domingo, 12 de febrero de 2017

¿UNA SEÑAL DEL CIELO?
¡AHÍ LA LLEVAS!


El Evangelio de hoy (Marcos 8,11-13) es tan breve, que es de esos que se pueden compartir del tirón:

En aquel tiempo, se presentaron los fariseos y se pusieron a discutir con Jesús; para ponerlo a prueba, le pidieron un signo del cielo. Jesús dio un profundo suspiro y dijo: «Por qué esta generación reclama un signo? En verdad os digo que no se le dará un signo a esta generación». Los dejó, se embarcó de nuevo y se fue a la otra orilla.

La verdad es que puestos a pedir señales, y siendo yo todopoderoso ¡claro que se la habría dado, ya te digo, a la foto me remito! En fin, se ve que el Señor, en su infinita sabiduría y paciencia "dio un profundo suspiro" es más prudente que yo:

Y es que me encanta esto de los signos, siempre hay agoreros escrutando el horizonte para desearnos todo tipo de calamidades, para eso, mis preferidos son la NASA y el ABC, la primera por vaticinar catástrofes cósmicas, y el segundo por que es de los medios de comunicación que corriendo se apunta a difundirlo, de hace tres días, sin ir más lejos, resumiendo "Un meteorito gigante (quizás dos) entrará en la órbita terrestre el 25 de Febrero" pues ya es mala suerte, que me va a jorobar los tres últimos días de mis vacaciones de invierno, y me voy a perder el DÍA DE ANDALUCÍA.... ¡Anda qué...!

Pero en el Evangelio son los fariseos los que piden señales, y es que en este mundo tampoco andamos sobrados de fariseos intérpretes de señales, estos se me antojan los peores, porque aparte de que hay que tener mala fe, para andar ensombreciendo el horizonte de esperanza al que todos tenemos legítimamente derecho a aspirar, es que encima se pasan el tiempo pecando contra el Espíritu Santo... A ver... ¿Os acordáis del célebre rayo que cayó en el VATICANO al tiempo de anunciarse la renuncia de BENEDICTO XVI? ¡Ya sabéis lo que se dijo entonces...! Casi que el demonio auguraba el fin de la Iglesia y cismas y desgaros terribles por tener dos Papas reinantes... Evidentemente, que SAN PEDRO ea el edificio más alto de la zona, y el mejor dotado, de pararrayos, se entiende, haga que estadísticamente, cualquier rayo caiga en él, no tiene nada que ver en el análisis... De pequeño vivía frente a una fábrica de harina, cuyo silo, altísimo, tenía un pararrayos en lo alto, evidentemente todos los rayos de la zona caían sobre él... ¡Llamaré por teléfono para preguntar si les ha dimitid algún alto directivo ultimamente...!

Y la mala baba que hay que tener para ver presuntas representaciones masónicas de dioses paganos en la cruz pectoral de FRANCISCO (aquí la incultura es supina, pues basta con ver la representación del Buen Pastor en la historia del arte), o ver una Cruz invertida en una sede usada por JUAN PABLO II en uno de sus viajes (claro, que siendo la sede de PEDRO, que murió crucificado boca abajo, pues es que es sacar de donde no hay, y ya véis que la caterva farisaica no escatima en medios ¡ni hasta San JUAN PABLO II, el Grande, se libra!), y otro que no se libra, BENEDICTO XVI que hasta le quisieron poner de masón por no se qué de la coincidencia del número de perlas de una de sus mitras con no sé que rollo macabeo de la numerología ¡No me digáis que no hay que tener paciencia, y nada mejor que hacer en la vida que ponerse a contar perlas de una mitra!

Y claro, como a los fariseos, sedevacantistas, agoreros, y demás calaña "de esta generación" ya ha dicho claramente el Señor "que no se le darán más signos", pues ellos mismos se los buscan, peor aún, los inventan y los difunden... No se dieron cuenta aún de que tenemos el signo de los signos: El Señor ha resucitado ("no tendrán más señal que la de JONÁS" (Mateo 12,39)), y el Señor nos ha dicho "y las puertas del infierno no prevalecerán contra ella (la Iglesia)" (Mateo 16,18), pues qué queréis que os diga, en esta lucha sempiterna entre el bien y el mal (que sólo sustentan artificiosamente los malos, pues el mal ya fue derrotado definitivamente en Cristo, muerto y resucitado "¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón? ¿Dónde, oh sepulcro, tu victoria? ya que el aguijón de la muerte es el pecado, y el poder del pecado, la ley. Mas gracias sean dadas a Dios, que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo" (1 Corintios 15,55-57)), me basta con pasar de agoreros, fariseos, conspiranoicos y sus señales, mejor retirarse en un rincón, orar, como esa alma escondida que ora contemplando el resto de la terrible escena del juicio final de MIGUEL ÁNGEL.