domingo, 12 de febrero de 2017

LA VIDA:
INSTRUCCIONES DE USO


Quienes me conocen saben que a veces suelo decir, definiendo la vida "¡Pues vaya invento, nacemos sin que nos pidan permiso, nos morimos sin que nos dejen consultar la agenda, y en medio, no te dan ni apuntes de lo que te vas a encontrar!", no sé si os habéis dado cuenta al comprar un aparato eléctrico, por sencillo que sea ¡hay algo más simple que un despertador! y sin embargo las instrucciones abultan mas que el propio despertador, y yo siempre digo "¡Somos más importantes que este despertador y no tenemos instrucciones para la vida!" A menudo nos gustaría que al nacer nos dieran un archivador con instrucciones, un prospecto o un "manual de uso", como si fuera un GPS de los vehículos. De esta forma tendríamos un punto de partida -nacer-. y un destino -a dónde debemos ir-, sin complicaciones ni dudas por nuestra parte. Si alguna vez consultamos una ruta en un teléfono inteligente, introduciendo el destino al que queremos llegar, nos muestra la ruta más rápida, más eficaz. 


Pero no todo termina ahí, porque también se nos pueden ofrecer "rutas opcionales", teniendo en cuenta otros criterios: Si queremos evitar las autopistas o carreteras de peaje, o evitar recorridos con obras, o con mucho tráfico. A lo mejor sea la ruta más corta, pero hay más semáforos en ella y se convierte en la que más se tarda. Podemos, ciertamente, elegir en una de estas "rutas alternativas" si así lo deseamos, o podemos seguir la ruta más eficaz, la primera opción que el GPS nos trazó. Es nuestra elección. A veces, con todo, pese a ello, nos perdemos. Porque aunque sigamos la ruta trazada por el GPS puede que vayamos por una zona con la que no estamos familiarizados, o que nos saltemos un desvío, o una salida de la autovía, o nos metamos por una calle cortada, o haya, incluso, algún imprevisto no previsto por el GPS. Entonces no tenemos más remedio que volver al GPS y hacer que nos redirija para volver a la dirección correcta. 


Pues lo mismo nos sucede en nuestra vida espiritual, y nuestra relación con Dios. El Señor es nuestro GPS al cielo, lo dice él mismo "Yo soy el camino, la verdad y la vida, nadie va al Padre si no por mí" (Juan 14,6). El Señor conoce todos los caminos, más aún, todos nuestros caminos, como dice el salmista "distingues mi camino y mi descanso, todas mis sendas te son familiares" (Salmo 138,3) y, valga la comparación, el Señor, por su Encarnación, su vida humana, ha hecho como el vehículo de GOOGLE que traza los mapas, ha probado todos los caminos, precisamente, para conocerlos todos y mostrarnos el mejor, el camino probado y verdadero. Y sí, a pesar de que tenemos que encontrar nuestros cruces de caminos y nuestras disyuntivas en el camino, si nos fijamos siempre en el Señor, él nos mostrará el camino más eficaz. Nuestro camino. Pero a menudo, creemos que sabemos hacerlo mejor que él.


Lo mismo que con el GPS, vemos la ruta trazada y empezamos a poner pegas: "Pero un amigo me ha insinuado un camino mejor (...) ¡Estos aparatos siempre se equivocan! (...) Pero el tráfico no puede ser tan malo a estas horas" Y de repente, sin saber cómo, nos encontramos perdidos, o peor aún, enfadados en mitad de un atasco cuando deberíamos haber llegado ya a nuestro destino. ¿Cuántas veces hacemos lo mismo con el Señor? y empezamos a poner pegas "¡Bueno, por un domingo que no vaya a misa no pasa nada! (...) Es verdad que este compañero de trabajo me enerva, pero si me lanza una puya...¡yo respondo, vaya que si respondo! (...) Yo es que perdono, pero no olvido (...) ¡A saber qué harán las monjas con el dinero que les damos!"... y así con todo, qué cerca estamos de extraviarnos o atascarnos en el camino de la vida. Todas estas son ocasiones próximas al pecado, los peligros del tráfico, las malas rutas alternativas que el Señor está tratando de ayudarnos a evitar. Y así que eso es lo que quiere decir en el Evangelio de hoy (Mateo 5,17-37), cuando dice:

Si tu ojo derecho te induce a pecar, 
sácatelo y tíralo. 
Más te vale perder un miembro 
que ser echado entero en la “gehenna”.
Si tu mano derecha te induce a pecar, 
córtatela y tírala, 
porque más te vale perder un miembro 
que ir a parar entero a la “gehenna”

El Señor, no está, literalmente, diciéndonos que nos arranquemos un ojo o nos cortemos una mano - sino que nos está diciendo: "Mira, evita esta situación que podría causarte que te sientas molesto y enojado, o evita decir algo que no deberías, no te pongas en una situación en la que puedas ser tentado por el placer, o por tu orgullo y hagas algo de lo que luego te arrepentirás..." Evitar esas ocasiones que podrían llevarnos a hacer malas elecciones. Evitar los malos rutas. De vez en cuando, no obstante, vamos a hacer malas elecciones y vamos a tomar un mal camino, o simplemente vamos a perdernos. El Señor está siempre ahí, al igual que un buen GPS, un GPS perfecto, nos redireccionará una vez más y nos ayudará a retomar el rumbo, y si confiamos en él, evitaremos problemas en el camino. El Señor nos proporciona la navegación espiritual que necesitamos en nuestras vidas para llegar a nuestro destino eterno.