sábado, 18 de febrero de 2017

LA TRANSFIGURACIÓN
UN SPOILER DE LA RESURRECCIÓN


Hoy el Evangelio (Marcos 9,2-13) nos presenta la Transfiguración del Señor en el Monte TABOR, se ve que el Señor, no muy conforme con que los apóstoles se estuvieran enterando mucho de que iba la historia, quiso hacer una especie de travesura, permitidme la expresión, de adelantarles un poco el final (algo así que los modernos llaman ahora un "spoiler", es decir, contarle a alguien el final de una película o una novela, para estropearles el final al contarlo por adelantado), por eso, aunque en el momento cumbre de su pasión y muerte, nos dice el Evangelio de Juan que “mirarán al que traspasaron…” refiriéndose a la muerte de Cristo en la Cruz, en el momento de la lanzada… quizás hiciera falta en el Monte TABOR un adelanto de la Gloria del Señor resucitado, prefigurada en su Transfiguración… 

En la cima del Monte TABOR hay una de las Iglesias que más me impresionó, por su carácter imponente y por la altura, en términos relativos, claro ¡nada que ver con Sierra Nevada…!, en la que se encuentra pues no predominan los altos por aquella zona que a cualquier promontorio lo llaman colina, aunque como a mí siempre me llama más la atención el testimonio de la fe de los antiguos, pues sin ellos la fe no habría llegado a mí mismo, me gustó mucho más las ruinas de la Iglesia antigua, en el exterior, de la que hice una foto de lo que queda de su altar y su presbiterio.




Sin embargo, va a ser verdad que el Monte TABOR va a ser lugar propicio para las travesuras, sean del Señor, o de las mías, la primera de ellas la da el entorno: Esa carretera de ascenso al TABOR, que parece que ha sido diseñada siguiendo el paso de una cabra borracha, llena de curvas, con el monte a un lado y el barranco al otro, que los taxistas se saben de memoria, pero los turistas no, y que se pueden permitir la gracia de ir mirando hacia atrás, mientras conducen, charlando contigo, mientras tú mentalmente oras, viendo el barranco "¡Ay, Virgencita, que me quede como estoy!" Yo creo que la pegatina del taxi es para dar más susto a los turistas, ya que dice "Vamos a preparar el camino al Señor", y por cierto, si no me creéis, preguntadle a mis compañeros de viaje, pues el camino es tan estrecho que hay que subir en varias tandas ¡que hasta uno de los taxistas era manco, que le faltaba una mano!

Aunque en la cima del Monte TABOR lo que yo fui a encontrar fue una cruz, en este caso la cruz de otro hermano anónimo… en la antesala de la capilla pequeñita del TABOR, que representaba la tienda de MOISÉS, como me entretuve haciendo fotos no pude entrar, y fijándome en esa antesala descubrí una gran cruz… estaba decorada por dentro con un cristal que protegía unos recortes viejos de periódico. Al parecer un peregrino alemán partió con dicha cruz, andando, desde ALEMANIA a ROMA, y luego a TIERRA SANTA, dejándola allí como testimonio de su periplo… contemplar aquella cruz tan imponente, que proclamaba por igual el testimonio de un hermano anónimo mío en la fe, sacó de mí el niño travieso que hasta entonces no había hecho ninguna travesura… así que me quedé observándola… en la cruceta de ambos brazos de la cruz había una pequeña estampita de Jesús, contemplando Roma, que estaba protegida por un cristalito sostenido por cuatro listones de madera… ¡Bueno no eran cuatro, que ya sólo quedaban dos! y entonces me dije: “¡Qué leche, si faltan dos listones es porque ya ha habido dos personas que han pensado lo mismo que yo!” ¿Os lo estáis figurando? En efecto me puse con la uña y logré saltar uno de los listones… ¡ya tenía una reliquia de la cruz! 

No era la del Señor, pero esa cruz había sido cargada por un hermano en la fe, con la misma fe y devoción que yo en la cruz verdadera de nuestro Señor, y con eso ya me bastaba… Antes de que os escandalicéis, penséis que soy un bárbaro, que no respeto las cosas ajenas, etc, etc… os diré en mi descargo que es la única travesura que he hecho en todo el viaje, lo que no está mal para ese ser de niño pequeño que tengo, además contra el hurto el remedio es la confesión, y Código de Derecho Canónico en mano, para el hurto la única penitencia es la restitución, así que para cuándo me dé el remordimiento y confiese… ¡si el cura me manda restituir ya tengo excusa para volver a Tierra Santa!

Y no, no es raro encontrar la Cruz en el Monte TABOR, porque en palabras de una homilia al respecto, de ANASTASIO DEL SINAÍ (del Siglo VIII) nos dice que "el misterio de la crucifixión es la belleza del Reino de Dios":

La montaña de la transfiguración es la montaña de los misterios, el lugar de las realidades inefables, la roca de los secretos escondidos, la cumbre de los cielos. Aquí se revelaron los símbolos del reino futuro; le misterio de la crucifixión, la belleza del reino de Dios, la llegada de Cristo en su segundo advenimiento lleno de gloria. Sobre esta montaña la nube luminosa cubre de esplendor a los justos; los bienes futuros se realizan ya. La nube que envuelve esta montaña prefigura la ascensión de los justos sobre las nubes; nos enseña hoy nuestro aspecto futuro, nuestra configuración con Cristo. Mientras Jesús estaba en medio de sus discípulos, les había explicado su reino y su segunda venida en gloria. Pero, porque ellos no estaban seguros del todo sobre lo que él les había anunciado acerca del reino, Jesús quiso que estuvieran del todo convencidos en su corazón, y que los acontecimientos presentes les ayudaran a creer a la hora de lo que iba a suceder. Por esto, en el monte Tabor les dio a contemplar esta maravillosa manifestación divina, como una imagen que prefigura el reino de los cielos. Como si les dijera: “Para que la tardanza no engendre en vosotros la incredulidad, pronto, ya mismo, os lo digo de verdad, entre los que estáis aquí hay algunos que no verán la muerte antes de ver al Hijo del Hombre venir sobre las nubes en la gloria de su Padre (Mt 16,28)"