sábado, 11 de febrero de 2017

JORNADA ECLESIAL MUNDIAL DEL ENFERMO


Hoy, en la festividad de Nuestra Señora de LOURDES, se celebra en la Iglesia la JORNADA MUNDIAL DEL ENFERMO 2017, cuyo lema es "El asombro ante las obras que Dios realiza: «El Poderoso ha hecho obras grandes por mí…» (Lucas1,49)", y aunque el mensaje del Papa FRANCISCO había sido hecho público tiempo ha, como a mí no me gusta ir por delante, sino reflexionar las cosas cuando tocan, es por lo que os lo comparto hoy, señalando aquellos aspectos que más me llaman la atención:

Comienza el Papa FRANCISCO diciendo que cada jornada dedicad especialmente a un tema, como en este caso los enfermos "constituye una ocasión para prestar especial atención a la situación de los enfermos y de todos los que sufren en general; y, al mismo tiempo, es una llamada dirigida a los que se entregan en su favor, comenzando por sus familiares, los agentes sanitarios y voluntarios, para que den gracias por la vocación que el Señor les ha dado de acompañar a los hermanos enfermos" pero además de a la reflexión y al tomar conciencia nos invita, sobretodo a orar, a que cada uno, en su vida, en su comunidad, en su parroquia, encuentre formas -que hay muchas, y él da algunos ejemplos- para orar hoy por los enfermos, individual o comunitariamente: "los encuentros de oración, las liturgias eucarísticas y la unción de los enfermos, la convivencia con los enfermos.

Hoy, evidentemente, es un dí mariano en el calendario, por la festividad de Nuestra Señora de LOURDES, y porque es Sábado, día de la semana consagrado especialmente a honrar a MARÍA, el Papa nos invita a situarnos "desde ahora espiritualmente junto a la Gruta de MASSABIELLE, ante la imagen de la Virgen INMACULADA, en la que el Poderoso ha hecho obras grandes para la redención de la humanidad", y a que como "santa BERNARDETTE estemos bajo la mirada de MARÍA, a la que la humilde muchacha de LOURDES llamaba «la hermosa Señora, que me mira como se mira a una persona». Añade el Papa FRANCISCO que con "estas sencillas palabras describen la plenitud de una relación. BERNARDETTE, pobre, analfabeta y enferma, se siente mirada por MARÍA como persona. La hermosa Señora le habla con gran respeto, sin lástima. Esto nos recuerda que cada paciente es y será siempre un ser humano, y debe ser tratado en consecuencia. Los enfermos, como las personas que tienen una discapacidad incluso muy grave, tienen una dignidad inalienable y una misión en la vida y nunca se convierten en simples objetos, aunque a veces puedan parecer meramente pasivos, pero en realidad nunca es así".

Nos recuerda el Papa FRANCISCO que "la mirada de MARÍA, Consoladora de los Afligidos, ilumina el rostro de la Iglesia en su compromiso diario en favor de los necesitados y los que sufren. (...) La solidaridad de Cristo, Hijo de Dios nacido de MARÍA, es la expresión de la omnipotencia misericordiosa de Dios que se manifiesta en nuestras vidas ―especialmente cuando es frágil, herida, humillada, marginada, sufriente―, infundiendo en ella la fuerza de la esperanza que nos ayuda a levantarnos y nos sostiene".


"Deseo -dice el Papa- que todos sean siempre signos gozosos de la presencia y el amor de Dios entre los enfermos, imitando el testimonio resplandeciente de tantos amigos y amigas de Dios, entre los que menciono a san JUAN DE DIOS y a san CAMILO DE LELIS, patronos de los hospitales y de los agentes sanitarios, y a la santa Madre TERESA DE CALCUTA, misionera de la ternura de Dios" y nos invita a orar a MARÍA, "para que su materna intercesión sostenga y acompañe nuestra fe y nos obtenga de Cristo su Hijo la esperanza en el camino de la curación y de la salud, el sentido de la fraternidad y de la responsabilidad, el compromiso con el desarrollo humano integral y la alegría de la gratitud cada vez que nos sorprenda con su fidelidad y su misericordia":

María, Madre nuestra,
que en Cristo nos acoges como hijos,
fortalece en nuestros corazones la espera confiada,
auxílianos en nuestras enfermedades y sufrimientos,
guíanos hasta Cristo, hijo tuyo y hermano nuestro,
y ayúdanos a encomendarnos al Padre que realiza obras grandes.