jueves, 23 de febrero de 2017

EL AGUA Y EL ROSARIO


¡Mirad qué poco para decir tanto!

El que os dé a beber un vaso de agua porque sois de Cristo, en verdad os digo que no se quedará sin recompensa. El que escandalice a uno de estos pequeñuelos que creen, más le valdría que le encajasen en el cuello una piedra de molino y lo echasen al mar.

¡Lo dice el Señor en el Evangelio de hoy! (Marcos 9,41-50) 

Digo que se dice mucho en tan poco, porque una vez más el Señor viene a sacarnos de nuestras absurdas disquisiciones exegéticas, morales, éticas, filosóficas y de demás índole ¡parecemos más fariseos y escribas que en los propios tiempos del Señor! pues mirad, mientras todos andamos preocupados con que si se ha armado un lío (algunos hablan directamente de cisma) con las interpretaciones de la "Amoris Laetitia", que si los divorciados vueltos a casar pueden comulgar, que si para confesar debidamente tenemos que llevar una lista de pecados que parezca la de la compra, que si alguien es gay pero sin embargo cree de buena fe, que si hemos de celebrar cara al pueblo o lo contrario, que si comulgar de rodillas o de pie... que si esto, que si lo otro... y el Señor, que debe ya de estar muy harto de todo ello, y sobretodo de que no entendamos lo que es la misericordia insondable de Dios, nos rebaja el listón al mínimo minimorum:

"El que os dé un vaso de agua... obtendrá su recompensa"

¡No me digáis que si nos condenamos no sera por tontos, que menos no se puede exigir! Y si alguien aspira a más santidad, pues ya que se ha puesto a dar de beber al sediento, que siga: Que visite a los enfermos, que dé de comer al hambriento, que dé posada al peregrino, que vista al desnudo, que visite a los presos y que entierre a los difuntos; y puede seguir haciendo mucho bien si además enseña al que no sabe, da buen consejo al que lo necesita, corrige al que se equivoca, perdona al que le ofende, consuela al triste, sufre con paciencia los defectos del prójimo y reza a Dios por los vivos y por los difuntos. Y finalmente, si aspira a nota, y encima quiere hacerle caso al Papa FRANCISCO ya puede sacar matrícula de honor en santidad si, además, cuida de todo lo creado. Y recordad, ya hemos engrosado la lista... ¡Qué el Señor empezó pidiéndonos un simple vaso de agua! Y ya tendremos nuestra recompensa en el cielo.

Y a la exigencia positiva, ahora el Señor nos advierte en lo negativo:

El que escandalice a uno de estos que creen, más le valdría que le encajasen en el cuello una piedra de molino y lo echasen al mar"

Hay que reconocer que esto se pone duro, porque si quizás fuéramos muchos los que nos salvemos por el simple gesto de misericordia de ofrecer al que tiene sed "un simple vaso de agua", por esto otro seguro que nos condenamos todos... ¡La manía de ir escandalizando a los demás "a los que creen" -dice el Señor- con imponer nuestras personalísimas concepciones de las cosas! Puede que yo no sea de rezar el rosario todos los días, es verdad, pero jamás se me ocurrirá decirle a la ancianita que sí que lo hace que está perdiendo el tiempo en ignorantes oraciones vocales repetitivas, que le haría mucho bien si se decidiera a madurar de una vez en su vida de oración, por ejemplo,y se leyera "unos salmicos" de vez en cuando, que para eso la Iglesia lleva siglos redactando y retocando con esmero y cariño la "Liturgia de las Horas"... No lo haré porque si ella es felíz con su rosario, lo más seguro es que la escandalice... Y no se me ocurrirá decirle a un médico de MEDICUS MUNDI, por ejemplo, que "por muy bueno que sea (y, seguramente, de hecho, lo será, más que yo, desde luego) está desperdiciando esa bondad si no le da un sentido transcedente, como los misioneros" porque seguramente, y a sabiendas de que es más bueno que yo, le escandalizaré... Y eso mismo nos pasa con todo.

No me digáis que -como se dice en ANDALUCÍA- "que no tiene perejiles la cosa" que al final vamos a ser tan obtusos, ciegos y necios que nos vamos a salvar "por un vaso de agua" y nos vamos a condenar "por un rosario" ¡Anda qué....ya nos vale!