viernes, 24 de febrero de 2017

CON EL MATRIMONIO HEMOS TOPADO...


El Evangelio de hoy (Marcos 10,1-12) no resulta, vistas como están las cosas, agradable de comentar, nos encontramos ante la polémica del Señor con los judíos acerca del divorcio (bueno, no puede ser designado como tal, los judíos tenían la institución del repudio) y ya sabemos cómo están las cosas de tensas entre los ultraconservadores, que han hecho de este tema su bandera para atacar sistemáticamente al Papa FRANCISCO.

Sin embargo, el Papa FRANCISCO en "Amoris Laetitia" sólo ha querido traer misericordia a una situación espinosa que desgarra muchos corazones de creyentes, de buena fe, que tienen que enfrentar el fracaso de sus matrimonios. Ayer mismo, en una de esas páginas web -que se dicen católicas y no son más que fariseos inmisericordes- se criticaba ácidamente al superior general de los jesuitas, Padre ARTURO SOSA, sólo porque ha dicho lo siguiente: "Sería necesario comenzar una buena reflexión sobre lo que verdaderamente dijo Jesús. En esa época nadie tenía una grabadora para registrar sus palabras. Lo que se sabe es que las palabras de Jesús hay que ponerlas en contexto" ¡Y la que se ha líado, que andan todos los cancerberos de la fe pidiendo su cabeza por atacar la certeza del Evangelio! Perdón, usemos las palabras correctamente, no ha atacado la certeza del Evangelio, sino la "literalidad" del mismo.

Claro, se nos acusa a los fieles de que solemos ser muy laxos y mu relativos en aquello que nos interesa, pero es que esta acusación es lo más fácil, en ve de mirar hacia dentro y descubrir nuestras propias responsabilidades eclesiales. Ya sabemos que, en la actualidad, según leas la "Amoris Laetitia" los obispos automáticamente quedan encuadrados entre progres y carcas ¡y todos ellos habrán escrito alguna carta pastoral al respecto!, sin embargo la reacción que han tenido muchos de ellos ha sido tibia, cuando no inexistente, ante un escándalo mediático que atacaba al dogma de la virginidad de MARÍA, por cierto, desde esa literalidad evangélica hace días que la responsable de ese escándalo debía de servir de alimento a los peces, en el fondo del mar, con una piedra de molino al cuello ¡Ah, qué barbaridad! Pero en la literalidad del Evangelio ¿Dijo o no dijo el Señor que ese era el destino del que escandalizara a los pequeños y a los creyentes de buena fe?

Entonces no es de extrañar que yo, como creyente, ante el fracaso de mi matrimonio, especialmente si no soy la parte culpable de la ruptura, crea legítimamente que tengo derecho a rehacer mi vida y buscar mi felicidad, y en conciencia, creo que puedo comulgar ¡será que no hay pecados peores sobre los que los obispos nada dicen, nada condenan, nada escriben! ¡si han atacado el dogma de la virginidad de MARÍA y han mirado para otro lado, en vez de dar una sanción ejemplar, por qué habría de ser mi sanción más grave, si no he hecho nada, salvo ser felíz! Y como al final todo queda reducido, como todo, a la conciencia íntima de cada cual, el Papa FRANCISCO con buen tino sólo ha venido a decir que en ese "discernimiento de la conciencia sobre las distintas situaciones matrimoniales de ruptura" simplemente "los fieles estén debidamente acompañados, orientados, instruídos" antes de tomar la decisión de comulgar... ¡Total, si de todas formas, quien crea en conciencia que obra correctamente, lo va a hacer de todas formas!