sábado, 14 de enero de 2017

¡QUÉ COME CON PUBLICANOS Y PECADORES!


¡De modo que come con publicanos y pecadores! es el grito indignado de escribas y fariseos en el Evangelio de hoy (Marcos 2,13-17) y es que no hemos aprendido nada, y eso que el Señor mismo aventura la respuesta ante tal indignación "no necesitan médico los sanos, sino los enfermos. No he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores", y digo bien que no hemos aprendido nada, porque uno puede llegar a entender que fariseos y escribas, que esperaban un mesías triunfal, cuasi guerrero, que los libraría de la opresión de sus enemigos, y hartos observantes de la Ley de Dios pudieran dudar del Señor, siempre acompañado de "borrachos, prostitutas y publicanos", pero lo que no tiene recibo es que, tras el acontecimiento de la resurrección, el cristianismo post-pascual aún siga comportándose de la misma manera... ¡Y encima por servir!

Ejemplos tenemos muchos... Al Padre ÁNGEL de MENSAJEROS POR LA PAZ se le califica por parte de ALFONSO USSÍA como "un bonachón farsante", y claro ese titular tan sensacionalista pronto encuentra eco en un medio católico ¡si es que se puede calificar de medio católico a tal medio, que sólo califica de católicos a los de su línea editorial! Claro que esto es como hace poco leí en un tuit de Monseñor SILVIO JOSÉ BAEZ, Obispo Auxiliar de MANAGUA "estaban allí sentados algunos escribas (Marcos 2,6) Comprometerse por los demás es riesgoso. Es más fácil ser espectador" que es lo que pienso siempre que alguien critica la labor de servicio y entrega de alguien, desde la comodidad de su sillón, sin haberse arremangado nunca antes por los demás.

O hace poco, cuando el Padre DAMIÁN, Redentorista, no superó el corte para quedar como finalista en la selección del cantante que habría de representarnos en EUROVISIÓN 2017, en que se publicó un titular sensacionalista y peyorativo diciendo "el Padre DAMIÁN se tendrá que dedicar ahora a decir misa" como si su trayectoria musical fuera lo único que le define, cuando todo el mundo sabe, aquí por todo el mundo ha de leerse, la gente de buena voluntad, que sus celebraciones eucarísticas están llenas de familias y gente joven, que su trabajo en los colegios es un no parar, y que todo lo que gana en algún que otro concierto ha sido para causas benéficas, que descubrió su vocación trabajando en CALCUTA con las MISIONERAS DE LA CARIDAD, y que volvió tan traumatizado por la pobreza que allí conoció que al regresar quiso deshacerse de toda su ropa y le avergonzaba que le regalaran cosas.

Muy mal informada debía andar ROMA, en aquella época, de lo que era la situación política de EL SALVADOR y la religiosa, con una teología de la liberación en auge, cuando pensaron que mandando a un Obispo conservador, como lo era Monseñor OSCAR ROMERO, se acabarían los problemas y los díscolos entrarían en el redil, y el pobre no tuvo más remedio que convertirse, de todas sus ideas preconcebidas, ante los cuerpos sin vida del Padre RUTILIO GRANDE, un anciano septuagenario MANUEL SOLÓRZANO y el adolescente NELSON RUTILIO LEMUS.

Qué vamos a decir del Padre PÍO, sometido a todo tipo de vejaciones, maltratos y semi reclusiones, algunas impuestas por su propia congregación religiosa, a instancias de la propia Iglesia, por sus dichosos estigmas, que aunque él los mereciera por gracia de Dios, los demás, indignos de ellos, se pasaron la vida presionándole, investigándole, acosándole para saber si eran verdad o eran un montaje. Que ahora le veneramos como santo, pero bien pronto olvida, especialmente la Iglesia, todo lo que en vida se le hizo sufrir, por más fama de santidad que tuviere.

O viniendo a un ejemplo más local, mi querida Mª EMILIA RIQUELME, a la que en ciernes de su fundación religiosa, por una concatenación de desagradables coincidencias se le murieron en poco tiempo alguna de las primeras religiosas, y en seguida las malas lenguas comenzaron a hablar de penurias, hambre y malas condiciones de vida en el convento, que estuvieron al punto de dar al traste con la fundación, pues muchos padres preocupados quisieron sacar del convento a sus hijas, novicias o profesas, con gran escándalo en una GRANADA elitista del Siglo XIX, hasta que toda la sarta de casualidades se aclaró y por fin su nombre y el de la congregación quedaron limpios, quizás de aquella experiencia le quedó la muletilla de decir, siempre que las cosas se presentaban mal avenidas "bien, bien, empiezan los problemas, algo estaremos haciendo bien".

Debe de ser muy triste pasarse la vida escudriñando el horizonte, cual publicano o fariseo, intentando todo el día descubrir la paja en el ojo ajeno, en vez de la viga en el propio, a ver en qué somos capaces de pillar a los demás, de poner palos en los radios de sus ruedas, o creyéndonos mejor que los demás... insisto, muy triste todo, que no hayamos avanzado nada.

Y hablando de nada, es mejor ser nada, pasar por necio a los ojos de este mundo, que el Señor ya nos dará a cada cual lo nuestro en el otro, y mira que soy poco amigo de cursilerías orientales, que luego me acusarán a mí de difundir ideas de la NUEVA ERA y todas esas chorradas, pero hay un poemita breve, en el TAO TE KING, obra maestra del gran LAO-TSE, que define muy bien la importancia de la nada, del vacío:


Treinta radios convergen en el centro
de una rueda,
pero es su vacío
lo que hace útil al carro.
Se moldea la arcilla para hacer la vasija,
pero de su vacío
depende el uso de la vasija.
Se abren puertas y ventanas
en los muros de una casa,
y es el vacío
lo que permite habitaría.
En el ser centramos nuestro interés,
pero del no-ser depende la utilidad.

En efecto, si no nos vaciamos primero de nuestros prejuicios, jamás conseguiremos que el Señor sea lo único en nosotros.