domingo, 22 de enero de 2017

OCTAVARIO UNIDAD DE LOS CRISTIANOS
UNA NUEVA REALIDAD ESTÁ PRESENTE


Curiosamente, llegamos a este meridiano del OCTAVARIO DE ORACIÓN POR LA UNIDAD DE LOS CRISTIANOS en Domingo, como para darnos a entender que nada de esto tiene sentido si no reconocemos, todas las confesiones cristianas, con humildad, que sólo hay "un Señor, una fe, un bautismo" (Efesios 4,5), que al fin y al cabo es la centralidad de todos los que nos llamamos cristianos, "el pueblo de la Cruz" como nos llaman despectivamente quienes nos persiguen, hoy, en todas las celebraciones eucarísticas del mundo, entonaremos a una sola voz...

CREO en JESUCRISTO, su único Hijo, Nuestro Señor,
que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo,
nació de Santa María Virgen, 
padeció bajo el poder de Poncio Pilato
fue crucificado, muerto y sepultado, 
descendió a los infiernos,
al tercer día resucitó de entre los muertos,
subió a los cielos
y está sentado a la derecha de Dios, Padre todopoderoso.
Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos.

El lema para este día, acorde con el texto de PABLO que sirve de hilo conductor al octavario es "una nueva realidad está presente" (2 Corintios 5,17), y una vez más hacemos el esfuerzo de ponerlo en conexión con el Evangelio del día (Mateo 4,12-23) que nos narra como, en efecto "una nueva realidad está presente". Una nueva realidad está presente dando carta de naturaleza a las palabras del profeta, que se hacen realidad en Jesucristo "el pueblo que habitaba en tinieblas vio una luz grande; a los que habitaban en tierra y sombras de muerte, una luz les brilló"... y esta nueva realidad, que ha dejado ya de ser profecía, se demuestra en la historia en una subversión de los valores, la aparición de un tejido social entrelazado de unas relaciones completamente nuevas y diferentes, de la familia, la carne, la sociedad y el poder, se nace a una familia en el Espíritu, por el bautismo, comunidad de bienes, servicio, solidaridad, entrega... es al fin y al cabo el Reino de Dios "convertíos,porque está cerca el reino de los cielos"... y es una nueva realidad que también nace en nosotros, a la que nosotros mismos hemos de nacer, recordemos cómo un incrédulo NICODEMO le preguntaba al Señor "¿cómo puede un hombre nacer siendo ya viejo? ¿Acaso puede entrar por segunda vez en el vientre de su madre y nacer?" (Juan 3,4), San PABLO nos lo dice de otra forma "porque somos sepultados juntamente con él para muerte por el bautismo, a fin de que como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en vida nueva" (Romanos 6,4).

Porque todos nosotros hemos nacido "del vientre de nuestra madre" como decía NICODEMO, es nuestro nacimiento físico, como todo ser viviente; nacemos al Espíritu por medio del bautismo, pero es necesario además que esta vida, la física y la espiritual, se haga del todo nueva, siguiendo al Señor "en Cristo vivimos, nos movemos y existimos" (Hechos 17,28) y esto es lo que hicieron PEDRO, ANDRÉS, JUAN y SANTIAGO, nacieron de nuevo, porque ya no más eran simples pescadores, siguiendo al Señor, se hicieron "pescadores de hombres" toda una novedad se abría ante sus ojos... Esta experiencia de la vocación es un nacer de nuevo, da igual la edad que tengamos, porque uno experimenta como todo fuera nuevo a su alrededor, por eso a la Renovación Carismática Católica le gusta llamar a este momento, ese momento de nuestra vida en la que cada uno de nosotros sabe poner fecha (y hasta hora) al preciso momento de sus vidas en que se hizo consciente de que el Señor estaba ahí, le llamaba, le decía "sígueme" y uno respondió "Sí, Señor" como "la experiencia del amor primero".


Por eso hoy quiero que todos revivamos esa experiencia del "amor primero", que todos nosotros, que todas las confesiones cristianas, sintamos que el Señor nos seduce de nuevo, que en el desierto, completamente ausentes de todo tipo de distracción y de prejuicios, sintamos una vez más, que "el Señor nos hable al corazón" como "en los tiempos de nuestra juventud" esos tiempos en los que, allende la historia, aún la Iglesia no andaba dividida (Y perdonadme la querencia, pero he visto que la cantaban este par de hermanitos franciscanos, según el video son Fray FRANCISCO y Fray CRISTOPHER, del Centro de Espiritualidad de GUADALAJARA, MÉXICO):


Conozco tu conducta y tu constante esfuerzo,
Has sufrido por mi causa sin sucumbir al cansancio
Pero tengo contra ti que has dejado enfriar tu primer amor.
POR ESO YO LA VOY A SEDUCIR, LA LLEVARÉ, AL DESIERTO, Y ALLÍ,
HABLARÉ A SU CORAZÓN Y ELLA ME RESPONDERÁ
COMO EN LOS DÍAS DE SU JUVENTUD.
No se te llamará jamás abandonada, 
ni a tu tierra se dirá, ya más la desolada,
pues tu Dios se complacerá en ti, y tu tierra será desposada.
Y como joven se casa con doncella, se casará contigo tu Hacedor
y con gozo de esposo por su novia, se gozará por ti tu Dios.
Yo te desposaré conmigo para siempre
te desposaré en fidelidad, en amor y en compasión y tu conocerás a tu Dios
Ensancha el espacio de tu tienda, tus clavijas asegura ; no te detengas
pues tus hijos heredarán naciones, y un pueblo de Dios formarás.

Y ya que hoy es Domingo, y hemos hablado de la común profesión del Credo, hoy no voy a inventarme la oración por este día, sino que compartiremos la oración oficial del octavario, para hacernos uno también en la oración con la Iglesia Universal:

Dios todopoderoso, has enviado a tu Hijo Jesucristo 
para reconciliar al mundo contigo. 
Te alabamos por aquellos que mandas en el poder
del Espíritu a proclamar el Evangelio a todas las naciones. 
Te damos gracias porque en todas las partes del mundo 
ha surgido una comunidad de amor reunida por sus oraciones y sus trabajos 
y de que en todas partes tus siervos invocan tu nombre. 
Que tu Espíritu despierte en cada comunidad hambre y sed de unidad en ti. 
Dios de bondad, oramos por nuestras Iglesias. 
Llénalas de toda paz y verdad. Donde la fe se ha corrompido, purifícala; 
donde las personas se pierden, redirígelas; 
donde dejan de proclamar el Evangelio, refórmalas;
donde dan testimonio de lo que es justo, refuérzalas; 
donde pasan necesidad, atiéndelas; donde están divididas, reúnelas. 
Dios creador, nos has hecho a tu imagen 
y nos has redimido por medio de Jesucristo, tu Hijo. 
Mira con compasión a toda la familia humana; 
quita de nosotros la soberbia 
y el odio que infectan nuestros corazones; 
rompe los muros que nos separan; 
únenos con lazos de amor. 
Y también en nuestras debilidades, 
sigue obrando para realizar tu propósito en el mundo, 
para que todos los pueblos y las naciones te puedan servir 
en armonía en torno a tu trono celestial.
Espíritu Santo, dador de vida, 
hemos sido creados para llegar a la plenitud en ti 
y compartir esta vida con nuestros hermanos y hermanas en el mundo. 
Despierta en cada uno de nosotros tu compasión y tu amor. 
Danos fuerza y valor para luchar por la justicia en nuestros vecindarios, 
para construir la paz dentro de nuestras familias, 
para confortar a los enfermos y moribundos 
y para compartir todo lo que
tenemos con los que pasan necesidad.