miércoles, 25 de enero de 2017

OCTAVARIO ORACIÓN UNIDAD DE LOS CRISTIANOS
RECONCILIADOS CON DIOS


Hoy se celebra la CONVERSIÓN de San PABLO, que marca el final del OCTAVARIO DE ORACIÓN POR LA UNIDAD DE LOS CRISTIANOS, en la primera lectura de hoy (Hechos 22,3-16) se nos cuenta el itinerario de la conversión del más grande misionero que haya tenido la Iglesia, si se me permite decirlo así, se nos dice que al comienzo 


"He servido a Dios con tanto fervor como vosotros mostráis ahora. Yo perseguí a muerte este nuevo camino, metiendo en la cárcel, encadenados, a hombres y mujeres; y son testigos de esto el mismo sumo sacerdote y todos los ancianos. Ellos me dieron cartas para los hermanos de Damasco, y fui allí para traerme presos a Jerusalén a los que encontrase, para que los castigaran"

Y no cabe duda de que éste es el primer paso del integrismo, sea cual sea la rama religiosa de la que brote "he servido a Dios con tanto fervor como vosotros mostráis ahora", en cuanto creemos que Dios está de nuestra parte, con esa certeza, que se convierte en un fervor desproporcionado, ya nos hemos convertido en integristas, a partir de ese momento, automáticamente, todos los demás (incluso los de nuestra propia confesión, que nos parezcan más "relajados o heterodoxos" que nosotros mismos) se convierten en el enemigo, los malos, "los de enfrente..." por eso reconoce San PABLO "perseguí a muerte este nuevo camino, metiendo en la cárcel, encadenados, a hombres y mujeres".

Sería absolutamente falso, y carente de autocrítica, el decir que en la Iglesia Católica, entre los católicos, esto no ha sido así. Estos días he leído muchos artículos, de la caverna mediática católica de siempre, ninguneando no ya al Papa FRANCISCO -esto ya es una triste inercia entre nuestros propios integristas- sino hasta la propia iniciativa de este OCTAVARIO de ORACIÓN POR LA UNIDAD DE LOS CRISTIANOS, por aquello de que este año estaba centrado en fomentar los lazos de unión con nuestros hermanos luteranos, hasta el punto de que un reconocido sacerdote ha llegado a escribir, del documento para este octavario de la propia CONFERENCIA EPISCOPAL ESPAÑOLA que:

No lo digo por decir. Empecé a leer el Documento que, con tal motivo -la Semana de Oración que nos ocupa- publicó la CEE, en línea -calcada- de lo que llegó del Vaticano. Y, lo he de confesar…: no pasé del primer párrafo. Se me atragantó la lectura, como si ya no fuese capaz de leer más: se me cayó de las manos. Algo así como cuando estás comiendo y, por lo que sea, te entran náuseas de repente, y se te quitan todas las ganas y dejas, claro, de comer. Pues igual. Y no pasé de ahí.

¿Qué pone, qué se lee ahí? El primer párrafo, después de unas premisas para presentar la Semana de Oración, va enseguida a que se cumplen los 500 años de la reforma protestante; es decir, aunque la CEE no lo dice: de los 500 años de aquel largarse Lutero -desafiante y soberbio, con un portazo y con el apoyo de parte del brazo político germano- de la Iglesia Católica que, hasta entonces, lo había cobijado maternalmente; y le había pasado ya unas cuantas, por cierto, y en honor a la verdad.

Pero cuando llegué a “se invita a las distintas Iglesias y comunidades eclesiales [o sea, católicas, a los católicos] a dar gracias a Dios por los dones espirituales y teológicos de la Reforma"; y cuando a renglón seguido añade que “los católicos somos invitados a conmemorar conjuntamente este aniversario con nuestros hermanos de las iglesias y comunidades eclesiales surgidas de la Reforma"… Pues, aquí lo dejé. Me saturé, por decirlo finamente.

Verdaderamente vergonzoso, además, el medio desde el que publica el mencionado sacerdote se ha caracterizado, antaño, por defender a capa y espada a Monseñor JAVIER MARTÍNEZ, Arzobispo de GRANADA, especialmente desde los tristes acontecimientos de la presunta pederastia, aún sub iudice, en su diócesis, diciendo que "se había lanzado una campaña de descrédito, apoyada por los francisquitos de siempre y la presunta víctima, para desestabilizar a unos de los Obispos más notables, rectos y ortodoxos de ESPAÑA", y ahora parecen olvidar, aquellos mismos que lo defendían, que Monseñor JAVIER MARTÍNEZ es, precisamente, el Presidente de la Comisión de Relaciones Interconfesionales de la CONFERENCIA EPISCOPAL ESPAÑOLA, pues viendo como lo tratan ahora, por el mencionado documento, demostrado queda que para los integristas te puedes convertir de repente "del Obispo más notable de ESPAÑA a alguien que escribe documentos que dan naúseas", al final los que se retratan son los que obran de esta manera.

No nos narra, pues, en efecto, la conversión es un proceso gradual, por mucho que el Señor pueda "darle un empujoncito" en un momento dado, qué es lo que fue madurando la conversión en San PABLO, hasta llegar a experimentar en su interior la voz del Señor que le decía "Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?", y todos hemos tenido experiencia de ello, no me refiero a la conversión, pues esto es algo entre la conciencia de cada cual y el Señor, sino a la persecución. Y persecuciones, como adelanté antes, las ha habido siempre: Tristes son en la historia la matanza de la noche de San BARTOLOMÉ, en FRANCIA, por la que los católicos ejecutaron y dieron muerte a miles de calvinistas franceses (llamados hugonotes) un total de 3000 vidas sesgadas en PARÍS, unas 20.000 en todo el país; lo mismo sucedió con el anglicanismo en GRAN BRETAÑA que sesgó las vidas de miles de católicos fieles a ROMA y no a ENRIQUE VIII, por eso resulta curioso ¡otro que tal baila! que el Arzobispo de CANTERBURY haya tenido la desfachatez de declarar hace poco "Que la reforma luterana ha causado un daño irreparable a la Iglesia" (a lo que le ha faltado tiempo a la caterva mediática católica para ponerle sordina y ningunear aún más el octavario de este año), que buena ocasión para permanecer callado, habida cuenta de la trayectoria del anglicanismo en su persecución de católicos, y las trabas irreparables que han puesto al ecumenismo con cuestiones como la ordenación sacerdotal femenina... 

Al final muy triste todo, pareciera que a costa de seguir encastrados en nuestras posiciones, en nuestra verdad, todo vale... uno tiene dudas acerca de para qué hemos estado orando estos días, para qué hemos preparado esta tanda de materiales con tanto cariño y esmero, pero si obráramos así ganaría la división, ganaría el malo, ganaría el padre de la mentira, el artífice de división, el diablo mismo... y no, esto no puede ser así, porque el lema de hoy es "reconciliados con Dios" (2 Corintios 5,20), y para esta reconciliación con Dios nos basta el ejemplo del propio San PABLO, cuya conversión celebramos hoy, "el Dios de nuestros padres te ha elegido para que conozcas su voluntad, para que vieras al Justo y oyeras su voz, porque vas a ser su testigo ante todos los hombres, de lo que has visto y oído. Ahora, no pierdas tiempo; levántate, recibe el bautismo que, por la invocación de su nombre, lavará tus pecados", pues en efecto, todos confesamos al mismo Señor, en la misma fe, en el mismo bautismo (Efesios 4,5), así, que no perdamos tiempo, levantémonos y lavemos nuestro pecado, que no es otro sino no creer que el Espíritu Santo trabaja por la unidad, bendice y protege a su Iglesia, y habría que ser osados, y carecer de temor de Dios, hacer burla de la división de los cristianos y de la oración por esta iniciativa, pues como nos recordaba el Evangelio el otro día "los pecados contra el Espíritu Santo no serán perdonados" (Mateo 12,32).

Yo no sé vosotros, pero yo prefiero pecar de heterodoxo, de esperanzado, de animado por el Espíritu Santo, porque como muchas veces ha dicho el propio Papa FRANCISCO "aquellos que se enquistan en sus posiciones, y se tornan inamovibles, son como el agua estancada, que no corre, que tarde o temprano se corrompe".

El himno luterano que os comparto hoy resume todo lo que pobremente he intentado expresar hoy, se titula "All who believe and are baptized", "Todos los que creen y han sido bautizados", sólo la he encontrado cantada por unos niños, de ahí el desorden inicial, del Coro infantil de la Iglesia de la Santa Cruz en ROCKLIN, CALIFORNIA:


All who believe and is baptized
Todos los que creen y han sido bautizados
Shall see the Lord's salvation;
verán la salvación del Señor;
Baptized into the death of Christ,
Bautizados en la muerte de Cristo,
They are a new creation.
Ellos son la nueva creación.
Through Christ's redemption they shall stand
Por la redención de Cristo se levantarán
Among the glorious heav'nly band
entre el glorioso grupo del cielo
Of ev'ry tribe and nation.
de cada tribu y nación.
With one accord, O God, we pray:
A una sola voz, Señor, oramos:
Grant us Your Holy Spirit.
Concédenos tu Santo Espíritu.
Help us in our infirmity
Ayudanos en nuestra enfermedad
Through Jesus' blood and merit.
por medio de la sangre y el mérito de Cristo.
Grant us to grow in grace each day
Concédenos crecer en gracia cada día
That by this sacrament we may
que por este sacramento podamos
Eternal life inherit.
alcanzar la vida eterna.

Y ahora, haciéndonos como niños, que con esa inocencia cantan que "todos los bautizados nos salvaremos con la ayuda del Espíritu Santo" oremos, he tomado la oración de hoy del Padre RAUL MUELAS, de PALENCIA, del programa EL POZO DE SICAR que dirige y presenta cada lunes, a las 00.00 horas, en RADIO MARÍA ESPAÑA, una oración preciosa, sentida, de alguien que se toma en serio la Iglesia, ora por sus divisiones y es un sacerdote, justo y bueno:

Dios, fuente de agua viva,
ayúdanos a entender que
cuanto más unamos los extremos
de nuestras cuerdas,
más ahondarán nuestros cubos
en las aguas divinas,
haz que nos demos cuenta
de que los dones de los otros
son una expresión
de tu misterio insondable,
y haz que nos sentemos juntos
cerca del pozo, para beber de tu agua,
que nos congrega en unidad y paz,
te pedimos esto en el nombre de tu hijo,
Jesucristo, que le pidió a la mujer samaritana
agua para calmar su sed.
Oh, Padre, concédenos la gracia
de amarnos los unos a los otros
a fin de que, en la unidad del Espíritu
profesemos nuestra fe,
viviendo en concordia y en santa paz,
siendo testigos del Evangelio de salvación
del único Señor del cielo y de la tierra,
Jesucristo, tu hijo, que vive y reina
por los siglos de los siglos.

Amén