miércoles, 18 de enero de 2017

OCTAVARIO ORACIÓN UNIDAD DE LOS CRISTIANOS
YA NO VIVEN PARA SÍ MISMOS


Dice el Evangelio de hoy (Marcos 3,7-12) que todos querían ir en pos del Señor, le seguía una gran muchedumbre desde GALILEA, más gente aún de JERUSALÉN, IDUMEA, TIRO y SIDÓN ¡Hasta parecía que le iban a estrujar! todos se le echaban encima para tocarlo... ¡Cómo si fueran igual que los fans de cualquiera de nuestros cantantes actuales en un concierto! Gentío, colas, gritos de emoción, muchedumbres, todos queriendo que te toquen, que te firmen autógrafos... 

Sabemos, porque hemos visto muchas veces el fenómeno fan por los medios de comunicación, o quienes tienen hijos e hijas adolescentes que se vuelven locos con los ídolos del momento, que es como si "ya no vivieran para sí mismos" (2 Corintios 5,15), ya sé que no es el sentido en que San PABLO lo dice, pero me viene al caso, es como si perdieran la individualidad: Se visten como su ídolo, imitan su forma de moverse, su forma de hablar, se informan de sus gustos para tener los mismos ¡y bien que se valen de ello las compañías de merchandising! Es exagerado decirlo así de burdamente pero ¿no habremos hecho lo mismo nosotros con el cristianismo? Y lo peor de todo es que si la contienda fuera en plan pelea de bandos rivales gritándose entre sí ¡nosotros somos católicos! ¡pues nosotros somos ortodoxos! todavía seria comprensible, tendríamos conciencia de pertenencia a un grupo, a una fe, que nos define, pero es que, ni eso, somos menos, porque nuestras contiendas son ¡somos de FRANCISCO! ¡pues nosotros de BENEDICTO! ¡y nosotros del Cardenal BURKE!, que hemos reducido la fe a seguimientos personalistas, de aquel "yo de PABLO, yo de APOLO, yo de CEFAS" no hemos mejorado mucho...


Y paradójicamente han de venir los espíritus inmundos a abrirnos los ojos sobre la centralidad de lo que habríamos de confesar todos: "Tú eres el Hijo de Dios", que lo malo del mundo, valga por los demonios, o por nuestros perseguidores, tengan tan claro a lo que se refieren, "es el Hijo de Dios", los primeros, "el pueblo de la Cruz" nos llaman los segundos, mientras nosotros no reconocemos, ni lo uno, ni lo otro, enredados en nuestras disquisiciones personalistas... Muy triste, esto da para una petición de perdón colectiva de todas las confesiones cristianas del mundo ¡ya te digo yo!

Señor, te pedimos que nos ayudes
a no vivir para nosotros mismos,
sino que sepamos en todo momento,
que en ti vivimos, nos movemos y existimos, 
para que todo el mundo crea,
y en el mismo bautismo, con la sola fe,
digamos todos juntos, 
postrados en tierra:
¡Eres el Señor, el Hijo de Dios!

Amén