sábado, 7 de enero de 2017

ÉSTE ES MI HIJO AMADO, MI PREDILECTO.


Celebramos hoy la fiesta del BAUTISMO DEL SEÑOR, de todo el Evangelio de hoy (Mateo 3,13-17) quedémonos con las palabras "éste es mi Hijo, el amado, mi predilecto", pero no las pensemos dichas sobre el Señor, pensémoslas pronunciadas por Dios Padre bueno del Cielo sobre cada uno de nosotros "éste es mi Hijo, el amado, mi predilecto" pues así es, por la gracia de nuestro bautismo, y así nos los refiere por ejemplo San JUAN "ved qué amor tan grande nos ha mostrado el Padre: que nos llamamos hijos de Dios y lo somos" (1 Juan 3,1); y lo mismo que en el Evangelio de hoy leemos que "el Espíritu de Dios bajaba como una paloma y se posaba sobre él. Y vino una voz del cielo que decía: «Éste es mi Hijo, el amado, mi predilecto»" san PABLO puede afirmar de todos los bautizados, de todos los creyentes que "cuantos se dejan llevar del Espíritu de Dios son hijos de Dios" (Romanos 8,14).

Esto es lo que celebramos en el día de hoy, que somos hijos de Dios, es de todos el más grande título que habremos de llevar a lo largo de nuestra vida, no se trata de que "pueda salir algo bueno de Nazaret" (Juan 1,46) como se decía burlonamente del Señor, no se trata de si en nuestra genealogía hay personajes importantes o no (o si nosotros mismos llegaremos a serlo alguna vez); no se trata de nuestro nivel de estudios, nuestra capacitación profesional o nuestros títulos ¡hay tantos que sufren de "titulitis" y andan mirando a otros por encima del hombro!; se trata simplemente de ser hijos de Dios, y enorgullecernos de ello, de dar gracias a Dios por nuestros padres, que nos bautizaron, por nuestros padrinos, para que nos hagamos dignos de la fe que quisieron compartir con nosotros, de la que se supone que son nuestros garantes, nuestros testigos.

En este sentido os recuerdo una anécdota de mi querida Mª EMILIA RIQUELME, en los tiempos de su mocedad, siendo una jovencita atractiva de la alta sociedad, nobleza obliga, tuvo que asistir en muchas ocasiones a bailes y eventos de la alta sociedad; evidentemente en esos eventos no tienen por que conocerse entre sí el resto de los invitados, así que cuando algún invitado despistado, o algun joven pretendiente se acercaba y le decía a la hija del General RIQUELME "Perdón, señorita, usted es la hija de...." ella rápida respondía "en efecto, tiene usted razón... ¡la hija de Dios!" esto es lo único que nos ha de hacer presumir, y como ella decía, hemos de estar "siempre alertas, par no perder la razón de ello".


“Alerta”, como cuando llega la hora de estrenar un espléndido traje que realza sobremanera sus encantos. Pero no entra en sus cálculos agradar ni eclipsar a nadie; mas bien, prefiere reírse del mundo antes de que el mundo la esclavice con sus liviandades. La cosa es fácil: Se coloca un cinturón discordante que rompe aquel conjunto de elegancia. El público femenino no deja de ponderar la calidad, la confección, el color. Pero ese cinturón… ¡Qué lástima! Ella sonríe y se hace la tonta; está aprendiendo a tomar la delantera en las cosas de Dios, ya sabemos aquello de "¿No sabéis que he de ocuparme de las cosas de mi Padre?" (Lucas 2,49).


En el viaje a TIERRA SANTA se visita el RÍO JORDÁN, cierto que aquello está convertido ahora en una especie de parque temático tipo PORT AVENTURA centrado en el bautismo del Señor ¡figuráos que en la tienda hasta te venden las túnicas blancas con las que meterte en el agua para rememorar tu bautismo!, evidentemente es lo que se hace allí, todo depende de la actitud que uno lleve, como en todo... 

Muy bonito rememorar el bautismo, en las mismas aguas que el Señor, aguantando un poco la risa, porque mientras esperabas tu turno en el agua, para que el franciscano que era nuestro guía te echara el agua y te dijera una vez más "tú eres mi Hijo, el amado, mi predilecto", unos pececillos de agua dulce te estaban comiendo la primera capa de piel muerta de los pies sumergidos, y había que hacer esfuerzos por aguantar las cosquillas, o ell miedo, se creías que te iban a devorar empezando por los pies... como detalle curioso, mientras estábamos en el agua ¡hasta vimos una nutria jugando a nuestro alrededor!

Ríos JORDANES aparte, hoy es también, para aquellos a los que les sea posible, para visitar la Iglesia o parroquia en la que se encuentre nuestra propia pila bautismal, y dar gracias a Dios por haber nacido en ella a ser sus hijos, y rezar en ella por nuestros padres y padrinos, si es que faltan o fallecieron, y de dar gracias por ellos y su compromiso cristiano, si es que viven, y de recrearnos en la fe meditando que, de aquella fuente nacimos a la fe, la que luego se han encargado de alimentar en nosotros padres, padrinos, abuelos, catequistas, profesores, religiosos, religiosas, gente buena, párrocos, sacerdotes... y agardecer la vida y el testimonio de todos ellos en nosotros.

Recordad, y que no se os olvide nunca:


Tú eres mi Hijo, el amado, mi predilecto.