viernes, 16 de diciembre de 2016

SEAMOS PREGONEROS
¡QUE EL ADVIENTO VA ACABANDO!


En el Evangelio de hoy (Juan 5,33-36) se nota que estamos ya apurando el Adviento, el anuncio gozoso "Gloria a Dios en el cielo y en la tierra paz a los hombres que ama el Señor" que los ángeles cantaban alborozados en el cielo, al cumplirse las promesas, los profetas y toda la Escritura, en el nacimiento de Cristo, es ya casi inminente, por eso este texto habla de mensajeros "enviasteis mensajeros a Juan (bautista), y él ha dado testimonio en favor de la verdad", así debería ser nuestra actitud estos días, de tensa espera, de alegría, como "mujer que gime casi con dolores de parto" (Cfr. Romanos 8,22), deberíamos estar ya anunciando a todos que está por suceder, como decía esa el título de esta otra película sobre la vida de Jesús, que seguramente puede que nos echen, si no en estos días, en Semana Santa, otra vez por la tele, "la historia más grande jamás contada".

Curiosamente el Señor nos recuerda que "no es que yo dependa del testimonio de un hombre", es verdad, la fe es un don, para empezar, por mucho que la sintamos, la vivamos, la experimentemos, es un don de Dios, y por mucho que intentemos compartirla, siempre nos quedaremos cortos, nosotros  mismos no valemos para dar testimonio de Cristo, del Señor a los demás, primero por nuestra flaqueza "llevamos este tesoro en vasijas de barro", nos recuerda San PABLO (2 Corintios 4,7) y en segundo lugar porque como pecadores e incoherentes podemos ocultar, empañar, esconder el debido testimonio, y eso que nadie como JUAN BAUTISTA para dar testimonio "Juan era la lámpara que ardía y brillaba", y con todo su testimonio era "un instante de luz".

Y pensando en JUAN BAUTISTA, su anuncio, su papel de mensajero, me he acordado de un villancico popular, llamado EL MENSAJERO, cuya letra dice lo siguiente, me interesan las estrofas, más que el estribillo(por cierto ¡bastante pegadiza!):


Lo anunció, pregonándolo en la Plaza Mayor,
la venida al mundo del Niño Dios,
el pregonero fue y lo anunció.

Sí, se enteró, todo el pueblo pudo así conocer
que algo grande acaba de suceder
en la cueva de Belén.

Sí, lo anunció, el pregonero se enteró y lo anunció,
Dicen porque un ángel a él le informó
y que venía enviado por Dios.

Lo pregonó, él no sabe lo que va a suceder,
pero cumple siempre con su deber,
y la nueva anunció.

Ojalá sea esa misma nuestra actitud en esta recta final del Adviento, seamos como JUAN BAUTISTA, como un pregonero de loa antiguos, "él no sabe lo que va a suceder, pero cumple siempre con su deber, y la nueva anunció", porque aunque no sepamos como, es decir, sabemos el acontecimiento, que el Señor va a nacer, pero que no sea porque lo marca el tiempo litúrgico, no sabemos ciertamente en qué forma este año nos enteraremos de verdad de ello, qué sentiremos en nuestro corazón, en qué forma transformará nuestra vida, en qué le experimentaremos, no lo sabemos, tiempo al tiempo, pero "cumplimos con nuestro deber y lo anunciamos", a nuestros amigos, a nuestros familiares, a nuestro entorno, en nuestro trabajo "pregonándolo en la Plaza Mayor", y es verdad, la fe es un don, porque no es nuestro al anuncio, a nosotros nos fue dado primero "porque un ángel a él le informó que venía enviado por Dios", así puede que quizás sea Navidad para todos "todo el pueblo pudo así conocer que algo grande acaba de suceder en la cueva de Belén", es decir, ahora sí, el estribillo:

Ha nacido un niño en Belén,
al que llaman el Salvador,
ha nacido un niño en Belén, 
demos gracias al Señor.