sábado, 17 de diciembre de 2016

PARIENTES Y TRASTOS VIEJOS, POCOS Y LEJOS

Cuando éramos pequeños, y como siempre hemos vivido en localidades más o menos pequeñas, de esas en las que "todo se sabe", supongo que por prudencia, mi madre siempre nos decía - a mis hermanos y a mí- que cuando en el colegio, haciendo la ficha de los alumnos nos preguntaran por la profesión de nuestro padre dijéramos un escueto "funcionario", luego llegaba el momento y respondía a boca llena "mi padre es inspector de policía" (en honor a la verdad diré que a mis hermanos les pasaba igual) y cuando mi madre nos regañaba por ello, le decíamos que "funcionario también puede ser el barrendero del ayuntamiento ¡Cómo va a ser lo mismo!"

Esta anécdota infantil contrasta con la de la juventud de Mª EMILIA RIQUELME Y ZAYAS, esa religiosa granadina, fundadora, de la que tanto os hablo de ve en cuando, en pleno Siglo XIX, siendo hija de un laureado general y de una descendiente del Gran Capitán, en una GRANADA decimononica, y antes en SEVILLA, en esas reuniones de alta alcurnia, banquetes y bailes propios de la alta sociedad de entonces, estando en pleno proceso de conversión, cuando er preguntada por algún conocido, en esos bailes "Señorita, usted es la hija de...." para nada decía "Soy la hija del General Riquelme", sino que sorprendía a sus interlocutores diciendo "¡Sí, en efecto, soy hija de Dios, bautizada!"

Como podréis comprobar, dos actitudes completamente diferentes, pero es que las personas somos así, nos gusta alardear y presumir de nuestros ancestros, de nuestros antepasados, el linaje y la procedencia es muy importante, sobretodo en algunas culturas orientales, como la judía (o en la ESPAÑA medieval, era muy importante ser "cristiano viejo", es decir,proceder de una familia que no se hubiese contaminado teniendo judíos o musulmanes en su familia), de esta manera tendemos a exagerar o presumir de lo que nos ennoblece, en lo que se refiere a nuestra familia, y esconder lo que nos humilla. Anécdotas a este respecto hay muchas, hace poco se supo que BENEDICTO XVI compartió en una entrevista que "por un defecto administrativo, su madre figuró durante mucho tiempo en el registro civil alemán como hija ilegítima", si nos fijamos en las últimas biografías de Santa TERESA de JESÚS de ÁVILA descubriremos que, pese a lo contrario de lo que le gustaba decir "era descendiente de judeoconversos y seguramente lo sabía. Su abuelo paterno, Juan Sánchez de Toledo, fue procesado por la Inquisición en 1485 y obligado a llevar el sambenito durante siete viernes, siguiendo la condena impuesta a los criptojudíos penitenciados por el Santo Oficio. La familia se vio obligada a abandonar un floreciente negocio de paños en Toledo y a trasladarse a Ávila, con menos posibilidades, pero donde nadie les conocía ni sabía de su desgracia con el Santo Oficio. En su nueva ciudad de residencia obtuvieron un certificado falso de hidalguía, que les eximía de pagar impuestos y les proporcionaba buena imagen en aquella sociedad, donde se entregaron a aparentar una condición que no poseían: la de cristianos viejos" y en la biografía de San MARTÍN DE PORRES, el dominico negrito, Fray Escoba, descubriremos que era hijo de un noble hidalgo, procedente de BURGOS que se fue "a hacer las américas" llamado JUAN DE PORRES, de la Orden de Alcántara, y de una mujer negra, esclava liberada, llamada ANA VELÁZQUEZ, pero como un matrimonio así era inconcebible en aquella época, sus padres vivían "amancebados", es decir, eran una pareja de hecho, sin matrimonio.

Y es que, quizás, en esto de linajes, familias, parentescos y parentelas, estamos muy mediatizados por el refranero, que tiene perlas como el archiconocido "de tal palo tal astilla", o uno muy curioso "pariente que no luce, una pedrada lo desmenuce", es decir, un familiar que no honra el linaje familiar, mejor no hacerle caso... ¡y los hay peores! como éste otro "puta la madre, puta la hija, puta la manta que las cobija"...

BETSABÉ, obra de WILLEN DROST (1654)
Y todo esto es lo que nos enseña, precisamente, el Evangelio de hoy (Mateo 1,1-17) pese al coñazo que es escucharlo en misa, que esa retahíla de nombres, padres e hijos se convierte en adormecedora para los oyentes, y casi un martirio para el sacerdote que lo proclama, en una cultura como la judía, tan obsesionada con las genealogías y la pureza de la sangre del pueblo escogido (cogeros el libro de los NÚMEROS de la Biblia, titulado así porque son listas y listas, números, al fin y al cabo, de genealogías), viene a recordarnos que JESUCRISTO, aparte de demostrar su procedencia y linaje davídico, como habían anunciado los profetas, con todo, para demostrar que la obra de Dios no depende de nosotros, cuenta entre sus antepasados con perlas como RAJAB (la prostituta de JERICÓ, que por ayudar a los espías judíos fue salvada de la destrucción de la ciudad y se unió al pueblo elegido); o RUT (pagana, no judía de nacimiento, que siguió a su suegra, judía, NOEMÍ y terminó siendo aceptada, también, en el pueblo elegido); otra mujer, TAMAR, que engañó a su suegro para tener un hijo y BETSABÉ que comete adulterio con DAVID ¡otro que tal baila! -nunca mejor dicho-que lo mismo se sometía dócilmente a Dios, elevando cánticos inspirados como los Salmos, pero que era un poco "putero" (diríamos hoy en día), que mandó a una muerte segura al marido de BETSABÉ para poder trabajarse a su mujer, BETSABÉ. 

La de Cristo es una descendencia que se mueve entre fortalezas y debilidades, la gracia y el pecado. El Mesías es un hijo de un pueblo donde hay de todo: bueno y malo. Y Jesús haciéndose hijo de este pueblo se hace hermano de toda la humanidad: “El santificador y los santificados proceden todos del mismo. Por eso no se avergüenza de llamarlos hermanos”. Dios cuenta con las cualidades y deficiencias de todos. El Reino es siempre incluyente, solidario y encarnado en la historia y la cultura de cada pueblo. Hoy, sin duda, es un día para acordarnos de nuestros antepasados, los buenos y los malos, y dar gracias a Dios por "todos los que nos precedieron" porque todos ellos, aunque sea solo genéticamente, han dejado su impronta en nosotros, somos lo que somos por ellos, estamos aquí por ellos, vivimos por ellos, y eso, siempre es de agradecer.