martes, 13 de diciembre de 2016

HA LLEGADO EL TIEMPO DEL SEÑOR


Este icono que fue pintado por @cuartapobreza, para PENTECOSTÉS, representa a Cristo exhalando, entregando el Espíritu Santo (Cfr. Juan 19,30), a su autor le gusta llamarlo "mis dulces ojos de miel", mientras que yo, en una ocasión, pensando en el icono, me vino el siguiente pensamiento, o palabra inspirada -para los familiarizados con la jerga de la Renovación Carismática Católica- "Desde Tiro y Sidón vendrán todos, a ser sanados, por tu mirada".

Como ya sabéis, lo he compartido ya, tengo un principio de cataratas en el ojo derecho, que hacen que vea borrosillo por ese ojo, aunque aparentemente en el izquierdo no tengo nada, me he dado cuenta de que se me está volviendo un poco vago, es como si se negara a enfocar con toda su fuerza, ¡total, para qué, si el otro ojo compañero no le ayuda en la tarea!, así que al final termino viendo borroso con ambos, se me hace muy cuesta arriba leer, escribir, ponerme en el ordenador, ver la tele, etc, etc... ahora comprenderéis el gran número de erratas que se me escapan al escribir, o letras que me como, en el blog o en las redes sociales.

El caso, es que el otro día, pasando por el oratorio, me fijé de refilón en el icono, y suspire diciendo "¡Señor, lo que quieras, pero no me pidas la vista! ¿No digo yo que se sanará bajo tu mirada?", pero el Señor, que no es tonto, me tenía la respuesta preparada: "¿Y cómo vas a sanar, si la condición es "venir" bajo mi mirada? ¡Porque lo que es venir, vienes poco, lo que es mirarme, me miras poco...!" 


Y claro, sólo queda decir, porque el Señor conoce bien los corazones y no se suele equivocar sobre nosotros ¡Touchè,Señor! ¡Tocado y hundido! Por si acaso no me quedaba claro el reproche, o la regañina, hete aquí que una amiga nuestra me ha prestado un libro sobre la oración de intercesión, titulado "INTERCESIÓN DEL REINO", su autor es un laico, llamado ALEX VÍCTOR LENGEJA, que vive en TANZANIA, y que está dotado de una profunda oración de intercesión, el libro lo avala y lo autoriza la Renovación Carismática Catolica de TANZANIA, y lo prologa Monseñor JOSAPHAT L. LEBULU, Arzobispo de la diócesis de ARUSHA, y me lo ha prestado porque sabe, y tengo discernido, que la oración de intercesión es primordialmente mi principal y única forma de orar, siempre ha sido así.

Pues bien, cojo el libro, empiezo a leerlo y, como se suele decir, "la primera en la frente", pues me encuentro con el siguiente párrafo, demoledor:


Es ilustrativo advertir que cuando la primera comunidad de cristianos de JERUSALÉN aumentó en número de creyentes y de problemas la reacción de los apóstoles fue reducir su carga de trabajo para poder dedicar mas tiempo a la oración y la predicación:

"En aquellos días, como creciera el número de los discípulos, hubo murmuración de los griegos contra los hebreos, de que las viudas de aquéllos eran desatendidas en la distribución diaria. Entonces los doce convocaron a la multitud de los discípulos, y dijeron: No es justo que nosotros dejemos la palabra de Dios, para servir a las mesas. Buscad, pues, hermanos, de entre vosotros a siete varones de buen testimonio, llenos del Espíritu Santo y de sabiduría, a quienes encarguemos de este trabajo. Y nosotros persistiremos en la oración y en el ministerio de la palabra" (Hechos 6,1-4)

La mayoría de nosotros hubiéramos reaccionado al revés, reduciendo las horas de oración para ponernos manos a la obra en atender los problemas y buscar soluciones. BYLL HYBES, autor de un libro titulado "TOO BUSY NOT TO PRAY" ("Demasiado ocupado para no rezar") cita en su obra a LUTERO que en una ocasión se decía "Tengo tanto trabajo que hacer que no concibo sino hacerlo después de tres horas de oración". Es decir, ejemplos de personas que sabían que "la obra de Dios no puede hacerse sin Dios"


Quiere esto decir que, aunque venía tiempo dándome cuenta de ello, de que en efecto, yo he caído en la misma trampa, querer hacerlo todo, abarcarlo todo, ayudar a todos, pero restando el necesario tiempo a Dios, es decir, arañando tanto tiempo a la oración, la adoración y el estar en calma en el oratorio, que prácticamente se puede decir que ya no rezo, sino es de forma puntual, pero no un continúo, como solía ser.... Así que he tomado la determinación de restar tiempo al ordenador, a las redes sociales, a las cosas sin importancia, ¡hay algo más importante que Dios, que "es un Señor celoso"!, para sacar ese tiempo que hasta ahora le he estado robando al Señor, quizás así recupere la fuerza intercesora que antes me caracterizó.

Y concluyo con otro aspecto que señala el libro, estar con el Señor, es estar en su intimidad y ésta sólo se consigue con tiempo:


La intimidad es lo mismo que el amor y el amor se deletrea T-I-E-M-P-O. La única manera de progresar en cualquier relación es el tiempo que pasan juntos los enamorados. La profundidad de la intimidad depende de la longitud y calidad del tiempo que pasen juntos los enamorados, así como de los sacrificios que estén dispuestos a hacer para conseguir ese tiempo. Si queremos dar un tiempo de calidad y adecuado al Señor hay que, literalmente, quitárselo a otros menesteres, e incluso, a otras personas. Dios no puede tener su tiempo si es que se lo queremos entregar a otros. La regla es simple, quien quiera o lo que sea importante para nosotros será a lo que dediquemos nuestro tiempo, y a lo que dediquemos nuestro tiempo será lo que consideramos primordial. Si no le podemos dedicar tiempo al Señor es señal inequívoca de que no es lo primordial en nosotros.