lunes, 7 de noviembre de 2016

¡YA ANDAMOS PERDONANDO...!
¿Y QUIÉN LLEGA A SETENTA VECES?


Nos dice el Señor en el Evangelio de hoy (Lucas 17,1-6) "si tu hermano te ofende, repréndelo; si se arrepiente, perdónalo; si te ofende siete veces en un día, y siete veces vuelve a decirte: "Lo siento", lo perdonarás" que es algo que, por más que l sepamos, por más veces que lo hayamos escuchado y leído, y por más que estemos en el AÑO DE LA MISERICORDIA se nos antojará siempre como una de las conductas más difíciles en cada uno de nosotros: Perdonad, y... ¡más difícil todavía! -como decía el presentador de los circos antiguos a cada nueva actuación- perdonar hasta "setenta veces siete", lo que me recuerda que, además, tengo como tarea pendiente el confesar, porque hace mucho tiempo, bueno no tanto, me topé con otro texto, sobre este mismo tema, que hizo que se me saltaran las lágrimas, por mi pecado e incoherencia, no por los que sean estos pecados míos, sino por el de la falta de misericordia y perdón...

Me refiero a la CARTA A UN MINISTRO de San FRANCISCO DE ASÍS en la que recomienda: 

Y ámalos en esto; y no quieras que sean mejores cristianos. Y que esto sea para ti más que el eremitorio. Y en esto quiero conocer si tú amas al Señor y a mí, siervo suyo y tuyo, si hicieras esto, a saber, que no haya hermano alguno en el mundo que haya pecado todo cuanto haya podido pecar, que, después que haya visto tus ojos, no se marche jamás sin tu misericordia, si pide misericordia. Y si él no pidiera misericordia, que tú le preguntes si quiere misericordia. Y si mil veces pecara después delante de tus ojos, ámalo más que a mí para esto, para que lo atraigas al Señor; y ten siempre misericordia de tales hermanos. 

Porque... ¡es que San FRANCISCO era así....! notemos que dice a sus ministros que "no pretendan que los hermanos sean mejores cristianos" ¡Nada de eso! Que mejores cristianos serán los ministros mismos si perdonan, o sea, no se trata tanto de mejorar, como que mejores somos cuánto más misericordiosos seamos, cuánto más grande sea nuestra capacidad de perdonar, por eso quizás el Señor bien dijo "sed perfectos, como vuestro padre Dios es perfecto" (Mateo 5,48), porque al fin y al cabo "el Señor es clemente y misericordioso, perdona el pecado" (Eclesiástico 2,11) .

Y para no terminar con ese sabor agridulce de que "no sabemos perdonar, ni perdonamos como debemos", vamos a venirnos arriba un poco con la segunda parte del Evangelio de hoy, en la que el Señor nos dice "Si tuvierais fe como un granito de mostaza, diríais a esa morera: "Arráncate de raíz y plántate en el mar." Y os obedecería", aunque lo de venirnos arriba no lo digo por la advertencia del Señor, que de fe siempre andamos faltos, como pedían los apóstoles en sus zozobras "¡Auméntanos la fe!" (Lucas 17,5) ¿Y quién no tiene zozobras en su vida? pues por eso oramos, "¡Señor, auménanos la fe!" y como decía San AGUSTÍN que "el que canta, reza dos veces", nos vendremos arriba, precisamente cantándolo, y como es bastante pegadiza, espero que se os pegue y la vayáis tarareando todo el día, yo la aprendí en la Renovación Carismática Católica: