miércoles, 30 de noviembre de 2016

NO CUADRAN LAS AGENDAS....


Debe de ser porque acabamos de estrenar flamante año litúrgico, que técnicamenente se llama "Año litúrgico 2016-2017, Ciclo A", ya sabéis que el año litúrgico comprende en la Iglesia desde el Primer Domingo de Adviento a la festividad de Cristo Rey ¡que encima no coinciden siempre en la mima fecha cada año!, y me ha dado por penar lo curioso que es el calendario y la forma de ordenar el tiempo.


Por ejemplo, para los judíos, hoy no es 30 de Noviembre del año 2016, para ellos es el día 29 del mes de Cheshvan del año 5.777, el desfase de años (¡seguro que los judios no tenían miedo a la llegada del año 2.000!) se debe a que para ellos el calendario cuenta desde la creción del mundo, que aconteció, según la tradición judía, el domingo 7 de octubre del año 3.760 antes de Cristo, o lo que es igual el día 1 del mes de Tishrei del año 1, evidentemente. Y todos sabemos la costumbre de la Iglesia de conmemorar los santos el día de su fallecimiento, porque es como si fuera su "dies natalis", es decir, su cumpleaños a la nueva vida, por eso nuestra TERESA DE AVILA, falleció el 5 de Octubre y celebramos su fiesta el día 15 de Octubre, porque el Papa GREGORIO XIII decretó que el día 5 se convirtiera en 15 para recuperar diez días de retraso que llevaba el calendario cristiano, llamado desde entonces calendario gregoriano, lo que hace que desde entonces la Iglesia Ortodoxa vaya retrasado esos mismos días, porque no aceptaron la corrección del Papa católico, por eso sus fiestas móviles, como la Pascua de Resurrección, tampoco coinciden con la nuestra.

Y a estos desfases históricos o culturales, hemos de añadir otros tipos de desfases, en nuestra propia vida, porque si todos tenemos un año natural en nuestra vida, el que marca el ciclo anual de nuestro nacimiento (de cumpleaños a cumpleaños) cuyo inicio es nuestro nacimiento, y el calendario civil, que va desde el 1 de Enero al 31 de Diciembre, o sea, que a nadie nos coincide el año litúrgico, con el natural y con el litúrgico... ¡Hala, menudo desfase! Aunque quizás esté bien que estos tres ciclos no coincidan, me explico:

Dice el Eclesiastés (3,1-8)

Hay un momento para todo y un tiempo para cada cosa bajo el sol: Un tiempo para nacer y un tiempo para morir, un tiempo para plantar y un tiempo para arrancar lo plantado; un tiempo para matar y un tiempo para curar, un tiempo para demoler y un tiempo para edificar; un tiempo para llorar y un tiempo para reír, un tiempo para lamentarse y un tiempo para bailar; un tiempo para arrojar piedras y un tiempo para recogerlas, un tiempo para abrazarse y un tiempo para separarse; un tiempo para buscar y un tiempo para perder, un tiempo para guardar y un tiempo para tirar; un tiempo para rasgar y un tiempo para coser, un tiempo para callar y un tiempo para hablar; un tiempo para amar y un tiempo para odiar, un tiempo de guerra y un tiempo de paz.

Todo ello me lleva a pensar que, al margen de que haya un tiempo para cada cosa, no está mal que nuestros ciclos vitales (nacimiento, civil y litúrgico) no coincidan, es como una forma temporal de recordarnos que "nuestros planes no coinciden con los de Dios", ¡ni siquiera coinciden nuestras agendas!, lo que nos ofrece una gran dosis de humildad, y de paciencia "para el Señor un día es como mil años, y mil años como un día" (2 Pedro 3,8), y mantiene siempre abierta la esperanza, como en este tiempo de Adviento en el que decimos "Ven, Señor, Jesús", el Señor, que es "el alfa y la omega, principio y fin, el primero y el último en todo" (Apocalipsis 22,13).

Y tengamos también, cierta autonomía sobre el calendario, como creación humana está a nuestro servicio, no para que nos hagamos esclavos del mismo: No tenemos que ser más cariñosos, sensibleros y solidarios por la presión de que ya mismo sea Navidad "y es lo que toca", a lo mejor te apetece hacer una obra de caridad espectacular el día 4 de Mayo, por decir algo... tampoco puede que te apetezca andar sombrío y meditabundo en Cuaresma "porque es lo que toca" si es que tu corazón rebosa de alegría y te apetece cantar, bailar y alabar al Señor, y tampoco tienes que celebrar tu cumpleaños si es que ese dí sientes que "no tienes nada que celebrar", quizás te apetezca celebrar mas el día de tu bautizo... y es que somos así... ¡No coincidimos ni con el tiempo que nos toca vivir!