domingo, 20 de noviembre de 2016

EL SEÑOR REINA DESDE EL MADERO (Salmo 95,10)


Celebramos hoy la solemnidad de CRISTO REY, y he decidido investigar un poco en la misma, la fiesta fue instituida por el Papa PÍO XI en el año 1925 por medio de la enciclica "Quas primas" hay que decir que la intuición del Papa, al que le tocó bregar con el comunismo por la izquierda, y con los fascismos por la derecha, era denunciar que los males de las guerras (acababa EUROPA de salir de la Primera Guerra Mundial) no se erradicarían hasta que hubiera un esfuerzo de todas las naciones en "buscar la paz de Cristo en el reino de Cristo", lo que no era posible desde los autoritarismos anteriormente citados "este cúmulo de males había invadido la tierra, porque la mayoría de los hombres se habían alejado de Jesucristo y de su ley santísima, así en su vida y costumbres como en la familia y en la gobernación del Estado, sino también que nunca resplandecería una esperanza cierta de paz verdadera entre los pueblos mientras los individuos y las naciones negasen y rechazasen el imperio de nuestro Salvador".

Hay que señalar, además, que la intención del Papa PIO XI era demostrar "que el cristianismo no es un asunto meramente individual o privado, ni encerrado en la sacristía, sino que ha de transformar toda la sociedad" sin embargo debe de ser que como en nuestro país "nos lo tomamos todo a la tremenda" al final colegimos que gritar "¡Viva Cristo Rey!" más que un reconocimiento de lo anterior, no era más que una afirmción política de que "triunfe mi opción política, y desaparezcan todas las demás, porque Cristo está de mi parte" hasta el punto de que, muchos años antes, el propio Papa LEÓN XIII en 1882 en su encíclica "CUM MULTA SINT" ya había advertido que "sin dejar de olvidar todo lo que la Nación Española había hecho por Europa, por el catolicismo, por el bien de la religión y de la propia Santa Sede" no por ello se debía olvidar "el integrismo político en el que estaba cayendo, en el que casi había una actitud camorrista entre las distintas facciones" y animaba a que la gente, con un noble sentimiento religioso "deben silenciar un poco el tema político, a pesar de las diferentes opiniones que le gustaría que se impusieran, y que en el momento adecuado pueden ser defendidas de forma legítima y honesta", y por cierto, dada la actual situación política existente en ESPAÑA, donde para ser rojo hay que ser ateo, para ser de derechas hay que ser ultracatólico, sin que se pueda ser un creyente de izquierdas, o para ser de derechas no se pueda ser agnóstico, donde encima vienen los populismos a querer desterrar otra vez la religión de lo público, pareciera que la encíclica de LEÓN XIII se hace de nuevo de obligada lectura ¡un siglo y pico después y nada hemos avanzado los españoles en el justo equilibrio entre lo católico y lo político, lo público y lo privado! Hacedlo, os quedaréis tan sorprendidos, por lo que dice el Papa, como desangelados, por ver que nada hemos cambiado desde entonces...

Evidentemente, en los tiempos que corren, en los que encima hemos conocido, por los medios de comunicación, desenterrando unas declaraciones del difunto ADOLFO SUÁREZ, acerca de que la "Monarquía Española" se impuso un poco "por la puerta de atrás y con calzador en la Ley de la Reforma Política de 1976", en plena efervescencia del debate entre monárquicos y republicanos, ¡cualquiera se atreve a hablar de CRISTO REY!, aunque en este punto me sigo remitiendo a las palabras del Cardenal de CUBA, Monseñor JAIME ORTEGA, en la celebración de la Eucaristía junto con JUAN PABLO II en su visita a CUBA, frente a la imagen de NUESTRA SEÑORA DE LA CARIDAD DEL COBRE, patrona de la isla, gritando a todos los presentes, FIDEL CASTRO incluído: "¡Viva Nuestra Señora de la Caridad del Cobre, la REINA de la REPÚBLICA de CUBA!" ¡Ahí es nada...!

Sea como fuere, el Evangelio de hoy (Lucas 23,35-43) nos demuestra que el Señor es el "Rey de los judíos" pues éste fue el "titulus crucis" que le impuso PILATOS sobre la Cruz a modo de sentencia, y que como bien le dijo, antes, durante su juicio ante la pregunta "¿Tú eres Rey?" de PILATOS al responderle "Mi reino no es de este mundo; si mi reino fuera de este mundo, mis soldados habrían peleado para que no me entregaran a los judíos. Ahora bien, mi reino no es de aquí. (...) Yo soy rey: para eso he nacido, para eso he venido al mundo, para atestiguar la verdad. Quien está de parte de la verdad escucha mi voz" (Juan 18,36-37), pero no es el Rey "al que defienden sus legiones de ángeles", ni tampoco el "Rey que se puede bajar de la Cruz", sino que es un Rey que hace de la Cruz su trono de misericordia, la primera en conocer, precisamente el buen ladrón "porque los que ven la verdad escuchan su voz", no en vano dice el Salmo 95 "El Señor reina desde el madero" (Salmo 95,10) a cuyo respecto en una catequesis suya el Papa JUAN PABLO II nos dice: 

"De este modo, el misterio de la realeza divina se manifiesta en la Encarnación. Es más, aquel que reina, «haciéndose terrestre», reina precisamente en la humillación de la Cruz. Es significativo el que muchos en tiempos antiguos leyeran el versículo 10 de este Salmo con una sugerente asociación cristológica: «El Señor reinó desde el madero». Por este motivo, ya la Carta de Bernabé enseñaba que «el reino de Jesús está sobre el madero» y el mártir san Justino, citando casi íntegramente el Salmo en su Primera Apología, concluía invitando a todos los pueblos a exultar porque «el Señor reinó desde el madero» de la Cruz. En este ambiente floreció el himno del poeta cristiano Venancio Fortunato, «Vexilla regis», en el que exalta a Cristo que reina desde lo alto de la Cruz, trono de amor, no de dominio: «Regnavit a ligno Deus». Jesús, de hecho, en su existencia terrena ya había advertido: «El que quiera llegar a ser grande entre vosotros, será vuestro servidor, y el que quiera ser el primero entre vosotros, será esclavo de todos, que tampoco el Hijo del hombre ha venido a ser servido, sino a servir y a dar su vida como rescate por muchos» (Marcos 10, 43-45)"

Por eso, nosotros, a pesar de que hoy concluye oficialmente EL AÑO DE LA MISERICORDIA, con esta celebración de CRISTO REY, hemos querido, a diferencia de otros años, vestir a nuestro Niño JESÚS de casa como Rey, como le corresponde, pero manteniendo la imagen del desvalido al que ha estad sosteniendo en sus hombros, todo este año, para demostrarnos su misericordia, y porque "Reinar es servir", como hemos visto, y porque como canta MARÍA en el Magnificat "el Señor derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes".