domingo, 13 de noviembre de 2016

DÍA DE LA IGLESIA DIOCESANA
SOMOS LA FAMILIA QUE QUEDA... SIN TI.


Hoy celebramos el DÍA DE LA IGLESIA DIOCESANA, que no es otra que la comunión con la Iglesia Universal que por el bautismo vive cada fiel inserto de forma específica en una diócesis, una tierra, bajo la atención pastoral de su Obispo, que en lo particular se arraiga, vive y desarrolla en una parroquia.

Ante todo diré que, en mis tiempos de adolescente, también tuve mi punto de rebeldía con la Iglesia, tuve ese momento "la Iglesia no es de los pobres; la Iglesia es mala, porque maltrata a sus hijos; la Iglesia no es social, etc, etc..." como no se me ocurría ser más rebelde todavía, estamos hablando de la década de los años 80, y con esa ventaja que el Señor me ha dado de que "todo lo que leo, automáticamente, se me queda" me hice con toda la bibliografía existente sobre "teología de la liberación" ¡Ya no se podía ser más radical! La Iglesia, lo mismo que uno se vuelve rebelde y desobediente con sus propios padres, durante esa etapa de autoafirmación juvenil que es la adolescencia, dejó de ser para mí "la madre y maestra" ("mater et mgistra") en las bendita definición dada por San JUAN XXIII, para convertirse automáticamente en "madrastra y antitestimonial"... Curiosamente, para "volverme al redil" el Señor se valió en mí, como no puede ser de otro modo, de algo tan sencillo, antiguo y eficaz, como su Palabra y es que, un buen día, leyendo el Apocalipsis me encontré con el siguiente texto, de profundas connotaciones eclesiales (Apocalipisis 19,7-8): "Han llegado las bodas del Cordero, su esposa se ha embellecido, y se le ha concedido vestirse de lino de una blancura resplandeciente -el lino son las buenas acciones de los santos-", es decir, la belleza de la Iglesia son las buenas obras de sus hijos, entre los que me hallo yo mismo, y entre los que os encontráis vosotros, los que ahora me leéis, y entre los que se encuentran, por supuesto, el conjunto y la totalidad de los bautizados.

Puedo decir, sin miedo a exagerar, que ese día me hice "diocesano", comprendí el misterio, belleza y alcance de la Iglesia, la riqueza de la vida parroquial, y por ende de la diócesis. Por  eso me da mucha pena que, en la actualidad, cuando pensamos, no tanto en diócesis, sino en parroquia, muchas veces la imagen que nos venga a la cabeza sean las cuatro abuelitas o viejitas que permanecen fieles e inmóviles en el primer banco de cualquier parroquia. Pareciera que la diocesaneidad "está pasada de moda" ¡Y es lo que parece ciertamente! Todos aquellos que pertenecen a movimientos eclesiales, sean catecumenales, focolares, de comunión y liberación, del Opus Dei, de cualquier nuevo movimiento... tienen la constante tentación de mirar por encima del hombro a los diocesanos, y para sus adentros es como si se dijeran ¡pobrecitos, tener que conformarse con la parroquia, que suerte tenemos en nuestros grupos!; ¡pobrecitos tener que conformarse con la sencillez de una liturgia parroquial, con lo maravillosas y espectaculares que son nuestras celebraciones!; ¡pobrecitos tener que conformarse con el rosario y la procesión de la patrona, con la riqueza espiritual que tenemos gracias a nuestro fundador! y así sucesivamente.


Desgraciadamente este desafecto, como se dice ahora, de los fieles con su parroquia, con su Iglesia diocesana, por mucho que el lema de este año que nos ofrece la CONFERENCIA EPISCOPAL sea "Somos una gran familia CONTIGO", es culpa en muchos casos de la propia Iglesia y de los propios Obispos, que casi habría que coger el cartel y enmendarlo, no te digo ya el lema, que debería ser "Iglesia Diocesana: Somos la familia que queda SIN TI"... Somos los que quedamos después de que te hayas ido, porque de repente te has hecho catecumenal y ya no vienes a tu parroquia, porque ahora vas a las celebraciones de tu grupo, con tu gente, con los que son como tú.... Somos los que quedamos porque, de repente, te has hecho franciscano terciario, y ahora sólo vas a las charlas, retiros, seminarios, catequesis, cantos, coros y celebraciones de tu fraternidad franciscana a la que perteneces... Somos los que quedamos porque como eres de tal Cofradía, ahora sólo vas a los cultos de tus sagrados titulares, a las confesiones de tu cofradía, a las charlas de tu consiliario.... Parece que siempre vamos buscando la ultima novedad que nos permita tener excusa para "salir de la parroquia" y hacer nuestra vida de fe al abrigo del grupito estufa, llámese como se llame, donde nos sentimos abrigados, cómodos y reconocidos... ¡Y luego vienen los disgustos! Porque aunque cada uno "se haga de su capa un sayo" y pase de la parroquia, hay ciertos temas para los que la diocesaneidad se impone, vía Código de Derecho Canónico, y nos extrañamos de que el "cura no quiera dar la primera comunión a la niña en la parroquia -que ha estado yendo a catequesis con el movimiento de sus padres- porque dice que no la conoce" o esos novios "misioneros combonianos seglares" a los que "el cura no les autoriza a casarse en la capilla del colegio de los combonianos porque su parroquia es ésta"...

Y lo dicho para los nuevos movimientos, vale también para las congregaciones religiosas, y en esto los Obispos tienen mucha responsabilidad, ¡no se puede ir mareando a la gente, al pueblo sencillo, los diocesanos que te han sido encomendados!, porque por necesidades pastorales concedemos la PARROQUIA DE SANTA GENOVEVA a un grupo de catecumenales, y de repente todas las abuelas se encuentran un cantoral de KIKO ARGÜELLO en los bancos, que aunque no puedan asistir a "esas otras celebraciones que celebran los kikos, a puerta cerrada, entre sí para sí" y que han desplazado a las demás eucaristías del tiempo de la parroquia, tienen que aprenderse esos cantos por narices... eso sin decir que Santa GENOVEVA está ahora escondida en una capilla lateral, porque ahora en el retablo hay un icono de KIKO; que luego, dentro de unos años, el Obispo concede la parroquia a los franciscanos, y ahora resulta que nada de lo que las abuelitas aprendieron a cantar sirve ahora, que ahora hay que saberse de memoria la oración del "laudato sí" por tripas, al menos Santa GENOVEVA ha vuelto al retablo, pero para nada, porque estos frailes nos han llenado el altar de flores, macetas y muchos carteles que hablan de mundo, ecología, animalitos y paz, y la santa no se ve... Claro que luego tuvimos un cura joven, que ni tenía sotana, ni nada, que iba en vaqueros, con camisa de cuadros ¡y hasta coleta! que nos dice que Santa GENOVEVA ¡no existe, que es una mártir inventada por los antiguos! y que ahora, en las fiestas de la parroquia, haremos una rifa solidaria para construir un pozo a unos aborigenes del BRASIL, porque al parecer los quería mucho un tal HELDER CÁMARA, que es una foto muy grande que el curita tiene siempre en el altar...


¿Me habéis entendido todos, verdad? ¡Perfectamente! Pretender uniformar toda una comunidad parroquial (con sus abuelitas de toda la vida, sus niños de catequesis, sus familias cristianas sociológicas de Domingo y poco más, o sus laicos comprometidos y sus cuatro jóvenes del coro y las guitarras) haciéndolos pasar "por cojones" por el aro del movimiento eclesial de turno que ha tenido a bien nombrar el Obispo como gestores parrroquiales, craso error, que eso no es ni Iglesia, ni diocesaneidad, que a mi cuando me bautizaron me dieron "el carnet de HIJO DE DIOS, salvado por JESUCRISTO, muerto y resucitado" bautizádome "en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo", no me dieron "el carnet de los KIKOS o de los FOCOLARES, o de los DOMINICOS o SALESIANOS; ni SALVATORE MARTINEZ, ni KIKO ARGÜELLO, ni CHIARA LUBICH, ni San FRANCISCO bendito son mis salvadores, porque uno sólo es mi Señor y Redentor, JESUCRISTO"... Y la culpa de esta disolución del concepto de Iglesia Universal, diocesana, parroquial, como "casa común de todos ante Dios" y que se torna en casa extraña para los que no son del movimiento o del carisma religioso de marras (¡cada vez más es la gente, en muchas parroquias, que prefieren ver la misa de toda la vida en la tele, que ir a la de su barrio porque no comulgan con el movimiento o religiosos de turno que gestionan sus parroquias!) insisto, es de muchos de los propios Obispos, porque ellos también tienen sus "querencias movimientales" y organizan las diócesis y las parroquias al socaire de dichas querencias, y luego se acuerdan de la diocesaneidad ¡claro, para la colecta de hoy....!

Y como advertía el Papa FRANCISCO en un encuentro con los sacerdotes diocesanos de ROMA: "Estas divisiones no son, ni mucho menos, modernuras y consecuencias del postconcilio, ni de la aparición de nuevos movimientos, porque ya lo denunciaba San PABLO en su día, diciendo "Pues me he enterado, hermanos míos, que existen discordias entre vosotros. Me refiero a lo que anda diciendo cada uno: yo por Pablo, yo por Apolo, yo por Cefas, yo por el Mesías. ¿Está dividido el Mesías? ¿Ha sido crucificado Pablo por vosotros o habéis sido bautizados invocando el nombre de Pablo?" (1 Corintios 1,11-12), así que, en el día de hoy, descubramos la belleza de la IGLESIA DIOCESANA, esa porción local de la Iglesia Universal, ese auténtico "terruño espiritual" que nos nutre y nos sustenta, en el que por vez primera escuchamos la voz de Dios llamándonos hijos, por nuestro bautismo "en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo", en una tierra física (la parroquia), ante una comunidad eclesial (sus parroquianos) y recibidos en nombre de su pastor, el Obispo diocesano, auténtica tierra a la que debemos nuestro ser cristianos y en la que hemos de hundir las raíces de nuestro crecimiento espiritual...  Todo lo demás que acontezca en nosotros (dones, carismas, movimientos, familia religiosa...) son frutos, pero la raíz es la cabeza, Cristo y su Iglesia.


Que MARÍA, Madre de la Iglesia, que vela, como en el día de PENTECOSTÉS, fiesta judía de la cosecha y la recolección, sobre la IGLESIA, la mies y los operarios, nos conceda hoy el don de amar a la IGLESIA DIOCESANA, como ella misma lo hizo "en común con los apóstoles, con un sólo espíritu, perseverando en la oración" (Cfr. Hechos 1,14)