martes, 18 de octubre de 2016

MISIONEROS
MANUAL DE INSTRUCCIONES


El Evangelio de hoy (Lucas 10,1-9) nos propone el "manual del enviado", que en esta semana previa a la celebración del DOMUND (que es este Domingo, 23 de Octubre), podría llamarse, con razón, manual del misionero, que es al fin y al cabo lo que significa, del verbo latino "mitto, mittis, mittere, misi, missum", es decir "enviar".

Pues dice el Evangelio "designó el Señor otros setenta y dos (discípulos) y los mandó por delante, de dos en dos", que el Señor los mandó, los envió "et misit illos", y aunque la misión, es vocación que reciben los misioneros llamados por el Señor, este llamamiento o vocación, como llamada del Señor, se refiere a la radicalidad de "salir de la tierra" -como dice el lema del DOMUND de este año- así dijo Dios a ABRAHÁM "Sal de tu tierra" (Génesis 12,1), el mandato misionero, el envío a anunciar el Evangelio es para toda la Iglesia, para todos los bautizados "Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura" (Marcos 16,15).

No resulta extraño que el Señor los enviara "de dos en dos" ¿Acaso no van los Guardias Civiles también por parejas?, para todo en la vida "no es bueno que el hombre esté solo" (Génesis 2,18), siempre necesitaremos, en el camino, del apoyo de alguien que nos anime cuando nos cansemos, con quien charlar y sacar a flote nuestros pensamientos, apoyarse en la enfermedad o los peligros del camino, o simplemente con quien compartir un cacho pan, descansando a la sombra de un árbol; necesitamos del otro, de la comunidad, aún para evangelizar, el Señor debía tener presente estas palabras del sabio QOHELET para enviar a los suyos, precisamente, de dos en dos: "Valen más dos juntos que uno solo, porque es mayor la recompensa del esfuerzo. Si caen, uno levanta a su compañero; pero ¡pobre del que está solo y se cae, sin tener a nadie que lo levante! Además, si se acuestan juntos, sienten calor, pero uno solo, ¿cómo se calentará? Y a uno solo se lo domina, pero los dos podrán resistir, porque la cuerda trenzada no se rompe fácilmente" (Eclesiastés 4,9-12).

Y sigue el "manual de instrucciones" del misionero diciendo "No llevéis talega, ni alforja, ni sandalias; y no os detengáis a saludar a nadie por el camino", una cosa es tener confianza en el Señor para responder a su llamada, una cosa es "evangelizar, a tiempo y a destiempo", pero se nos hace muy duro hacerlo con esta pobreza, con esta confianza absoluta en la Providencia "de aquel que nos envía", y sin embargo, a lo largo de la historia, sabemos que estas palabras han sido fuente de conversión para muchos santos y santas, veáse, por ejemplo, el propio San FRANCISCO de ASÍS:

Cuando el bienaventurado Francisco acabó la obra de la iglesia de San Damián, vestía hábito de ermitaño, llevaba bastón y calzado y se ceñía con una correa. Habiendo escuchado un día en la celebración de la misa lo que dice Cristo a sus discípulos cuando los envía a predicar, es a saber, que no lleven para el camino ni oro ni plata, ni alforja o zurrón, ni pan ni bastón, y que no usen calzado ni dos túnicas; y como comprendiera esto más claro por la explicación del sacerdote, dijo transportado de indecible júbilo: «Esto es lo que ansío cumplir con todas mis fuerzas».Y, grabadas en la memoria cuantas cosas había escuchado, se esforzó en cumplirlas con alegría: se despojó al momento de los objetos duplicados y no usó en adelante de bastón, calzado, zurrón o alforja; y, haciéndose él una túnica muy basta y rústica, abandonó la correa y se ciñó con una cuerda. Adhiriéndose de todo corazón a las palabras de nueva gracia y pensando en cómo llevarlas a la practica, empezó, por impulso divino, a anunciar la perfección del Evangelio y a predicar en público con sencillez la penitencia. 

Y el anuncio del Evangelio que hemos de hacer no es que sea muy complejo, dice el Evangelio de hoy "y decid: "Está cerca de vosotros el reino de Dios.", que no es más que el anuncio del propio San JUAN BAUTISTA "arrepentíos, que el reino de los cielos se ha acercado" (Mateo 3,2), o el mismo Señor al inicio de su vida pública "convertíos y creed en el Evangelio" (Marcos 1,14), y lo hemos visto en San FRANCISCO "a anunciar la perfección del Evangelio y a predicar en público con sencillez la penitencia".

Por lo tanto, en esta semana previa de oración y preparación para el DOMUND, sencillamente, como los setenta y dos discípulos del Evangelio de hoy, seamos envíados, seamos misioneros...que para otras cosas el Evangelio es difícil de entender "no entendían lo que les decía; les estaba velado de modo que no lo comprendían y temían preguntarle" (Lucas 9,45), pero en este caso no tenemos excusa, que clarito tenemos "el manual de instrucciones".