lunes, 17 de octubre de 2016

HAY AMENAZAS QUE ME DAN LA RISA
¡CON LA MUERTE A MÍ!

Resulta curioso cuán poco nos puede llegar a decir el Evangelio en un momento concreto de nuestra vida, o cuando su enseñanza nada tiene que ver con nuestras circunstancias, por ejemplo, hoy (Lucas 12,13-21), en el que el Señor narra una parábola sobre la riqueza:

Un hombre rico tuvo una gran cosecha. Y empezó a echar cálculos: "¿Qué haré? No tengo donde almacenar la cosecha." Y se dijo: "Haré lo siguiente: derribaré los graneros y construiré otros más grandes, y almacenaré allí todo el grano y el resto de mi cosecha. Y entonces me diré a mí mismo: Hombre, tienes bienes acumulados para muchos años; túmbate, come, bebe y date buena vida."

Con la consiguiente moraleja:

Pero Dios le dijo: "Necio, esta noche te van a exigir la vida. Lo que has acumulado, ¿de quién será?" Así será el que amasa riquezas para sí y no es rico ante Dios.»

Lo que me recuerda esas otras dos sentencias lapidarias, del Papa FRANCISCO, que vienen muy bien al caso, una de ellas, que en una ocasión dijo que era una especie de refranillo que repetía mucho su abuela es "la mortaja no tiene bolsillos", la otra es "detrás del coche fúnebre no viene el camión de la mudanza".

Si embargo, la verdad sea dicha, a mí que el Señor me amenace con la muerte repentina para que no me acuerde de mis riquezas es que me da una risa que puede que, ya que se trata del Evangelio del día, pues que me dure todo el día... En una ocasión me salí de misa, en plena homilía, porque el sacerdote estaba echando tal sermón sobre "nuestra riqueza y nuestra insolidaridad" (y nosotros cerca de una semana sin comer) que me sentí insultado y me fui... Pero no es hoy que me hace gracia por la riqueza...

¡Necio, esta noche te van a exigir la vida! ¡Pues venga, Señor, aquí te espero! ¿No es tuya la vida, a qué negártela? ¡Qué gran Señor debes ser para venir a exigirme la vida ahora! Porque claro, el día que me la pediste "Ven y sígueme" (Juan 1,43) yo te respondí de buena fe, era tan joven y crédulo "Habla, Señor, que tu siervo escucha" (1 Samuel 3,10), que bien mirado sabes que no te puse escusas, ni miré hacia atrás quizás a tantas otras opciones de la vida que he truncado por ti, siempre cogiendo el arado, siempre hacia adelante "ninguno que poniendo su mano al arado mira atrás, es apto para el reino de Dios" (Lucas 9,62), y te consta que mi familia, en absoluto, es algo que me haya importado antes que tú ¡si casi dejo morir a mi padre sin verle porque no entendía lo que yo estaba haciendo de mi vida, ni el rumbo que estaba tomando, detrás de ti!, o sea que por ahí tampoco te vas a quedar encima de mí "deja que los muertos entierren a sus muertos" (Lucas 9,60), pero claro que nada de esto debería importarme, sobre todo ante ti, Señor, que siempre te sales con la tuya, debo de ser como un burro insignificante, lo quieres, lo tomas y basta "Y si alguien os dice: ¿Por qué desatáis el burro? decid: El Señor lo necesita" (Lucas 19,31), y claro hubo un tiempo en que te tenía miedo, por lo pobre de mi seguimiento, y sobretodo de mis frutos y resultados, ya sabes lo que se dice "¡empleado negligente y cobarde! ¿Sabías que soy un Señor exigente que cosecho donde no siembro y recojo donde no planto?" (Mateo 25,26)...pero es que lo peor de todo es que me da mucho igual... 

...Señor, puedes exigir mi vida esta misma noche, porque "¿Qué provecho hay en mi vida si desciendo al sepulcro? ¿ Acaso te alabará el polvo? ¿Anunciará tu fidelidad?" (Salmo 30,9), y ya no me consuela tampoco aquello de "uno es el que siembra y otro el que siega" (Juan 4,37), porque ya empiezo a estar cansado, especialmente de ti, Señor...

...Si mi vida es la condición para que nazca el fruto, entonces llevátela ahora mismo, nunca te he negado nada, nunca me he quejado, siempre he llevado, mejor o peor, la Cruz en pos de ti, pero humanamente estoy cansado, me resulta absurdo gastar la vida de esta manera, con tanto sufrimiento ¿no dices que nos amas? ¿tanto te cuesta tener un simple gesto de reconocimiento o cariño con tus siervos?, al fin y al cabo te vas a llevar una vida de fracaso, a la que en el juicio final, nada le podrás exigir, ni reprochar, pues la puso a tu servicio, la gastó en tu servicio, y nunca hiciste nada por él, así que ya puedes recoger esta bolsa de fracaso que es mi vida, como decía la oración infantil "por eso te quiero tanto y te doy mi corazón, tómalo, tuyo es, mío no", con una pequeña diferencia, si esta noche reclamas mi vda, no mandes a la típica muerte, calavérica, con una túnica negra y una guadaña, no merezco tantas atenciones, con el camión de la basura ya me vale.