jueves, 27 de octubre de 2016

DECID A ESE ZORRO....


En aquella ocasión, se acercaron unos fariseos a decirle: «Márchate de aquí, porque Herodes quiere matarte.» El Señor contestó: «ld a decirle a ese zorro: "Hoy y mañana seguiré curando y echando demonios; pasado mañana llego a mi término. Pero hoy y mañana y pasado tengo que caminar". Esta escena hace que me interrogue cuántas veces, en los más diversos contextos históricos, y en las más diferentes personas, los seguidores del Señor, nuestros hermanos, no habrán experimentado la misma advertencia "Márchate de aquí, porque quieren matarte". 


Fueron las palabras que escucharon las religiosas recientemente asesinadas en YEMEN, de las Misioneras de la Caridad de TERESA DE CALCUTA; fueron las palabras que escucharon los franciscanos y el sacerdote diocesano asesinados en PERÚ en el año 1991; fueron las palabras que escucharon Monseñor ÓSCAR ROMERO, o los jesuitas de EL SALVADOR; fueron las palabras que escucharon tantos catequistas y agentes de pastoral desaparecidos en BRASIL; fueron las palabras que han escuchado tantos mártires en la historia de la Iglesia, conocidos o no... pero cuando te dan una advertencia es porque "incomodas" a algún tipo de poder o autoridad; normalmente si te quieren matar, te buscan y lo hacen ¡es tan fácil segar una vida humana! La muerte del Padre JACQUES HAMEL en FRANCIA por supuesto que es una muerte martirial, en odio a la fe, en nombre de Dios, haciendo lo que le es propio a un Buen Pastor, apacentar a sus ovejas en la celebración de la Eucaristía, de hecho, asesinarle a él primero ganó al resto de rehenes los segundos preciosos de escapar y ser auxiliados... Pero fue algo completamente azaroso... cuando te señalan con el dedo previamente, cuando te amenazan, es una clara prueba previa y palpable de que "van a por ti y lo sabes". Y cuando uno ya se sabe "en la diana", ya has sido advertido, caben dos opciones: salvar la vida plegándote a las exigencias de quien te amenaza, o confirmarte en tus posiciones y convicciones, y pese a la amenaza, seguir viviendo, sin miedo, con libertad... ¡Que se lo pregunten a tantísimas personas que han vivido en países como IRLANDA, o ESPAÑA en el PAÍS VASCO, o en las revueltas entre hutus y tutsis! No debe ser fácil vivir la vida de alguien "que ha sido señalado para morir", menos aún se nos hace entender cómo fueron capaces de seguir haciendo su tarea, día a día, sin someterse...

Incomodar al poder, ya se sabe, son estas las consecuencias, Mª EMILIA RIQUELME solía decir, cuando ésto le pasaban (no murió martirialmente, pero a lo largo de su vida tuvo que afrontar muchas y desagradables habladurías que le hicieron mucho sufrir) "empiezan los problemas, bien, bien..." porque el más básico discernimiento del cristiano nos dice que, si incomodas, el incomodado se ha fijado en ti... la Cruz te espera a la vuelta de la esquina.

Mientras tanto como dice el Señor "seguiré curando y echando demonios (...) porque tengo mucho aún que caminar" que es tanto como decir que las amenazas no van a hacer mella en mí, seguiré realizando mi tarea hasta que llegue mi término, ya sea que este término sea una muerte injusta, o de cualquier otra manera, como se suele decir en ANDALUCÍA, sobretodo cuando eres mayor "¡Me queda cuerda para rato, si Dios quiere!". Por eso San PABLO puede decir de la misma manera: "Por todas partes nos aprietan, pero no nos ahogan; estamos apurados, pero no desesperados; somos perseguidos, pero no desamparados; derribados, pero no aniquilados; siempre transportando en el cuerpo la muerte de Jesús, para que se manifieste en nuestro cuerpo la vida de Jesús. Continuamente nosotros, los que vivimos, estamos expuestos a la muerte por causa de Jesús, de modo que también la vida de Jesús se manifieste en nuestra carne mortal. Así la muerte actúa en nosotros, la vida en vosotros. Pero como poseemos el mismo espíritu de fe conforme está escrito: creí y por eso hablé, también nosotros creemos y por eso hablamos" (2 Corintios 4,8-13) por eso, pese a todo "seguirá creyendo, seguirá hablando, seguirá predicando".

Quizás, en ese "me queda cuerda para rato" aún el Señor dice a sus perseguidores, personificados en la autoridad de HERODES, de todas las autoridades políticas y religiosas de su tiempo, identificadas con JERUSALÉN: "¡Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas y apedreas a los que se te envían! ¡Cuántas veces he querido reunir a tus hijos, como la clueca reúne a sus pollitos bajo las alas! Pero no habéis querido", es el reproche que hace todo aquel que es perseguido a su perseguidor "¿Por qué? ¿No te das cuenta de que el único intimidado eres tú? ¿Tanto te humilla mi servicio? ¿Matar es la única respuesta que se te ocurre?".

¡Cómo me gustaría que conocierais el entorno en el que el Señor dijo estas palabras! En el MONTE DE LOS OLIVOS, enfrente de la ciudad de JERUSALÉN, hay una pequeña iglesita, con forma de lágrima, que se llama precisamente “Dominus flevit” (“El Señor lloró”) por la pena que le suscitaba al Señor, contemplando la impresionante panorámica de la ciudad desde esa punto de vista, que el pueblo de ISRAEL fuera tan cerrado de mollera y él mismo se buscase la condenación, renunciando a su Señor  y a todos los intentos del Señor por congraciarse, no sólo con JERUSALÉN o el pueblo elegido, ISRAEL, sino con la humanidad entera.


Esta iglesita se caracteriza porque no tiene retablo, ya le vale como retablo la impresionante panorámica de la ciudad de JERUSALÉN que se aprecia desde el ventanal enorme que hay detrás del altar… En aquel silencio, aquel paraje, un poco más elevado que el propio huerto de GETSEMANÍ, ante aquella impresionante vista, el sentimiento que me abarcaba, fue el siguiente: “¡Dios mío, que lugar más maravilloso! ¡Qué vista tan fantástica de la ciudad! Si por mi fuera, establecería inmediatamente, en este lugar, una pequeña comunidad religiosa de clausura, de vida contemplativa, cuya única finalidad, ante esta vista, fuera orar y consagrar sus vidas a interceder sólo y exclusivamente por la paz en oriente medio!

Y una cosa más, pese a la amenaza, pese a saberse ya "en camino de muerte", pese a la dureza de las palabras dichas a HERODES al que califica de "ese zorro", en este terrible momento de saber que su vida ya tiene precio, el Señor, lejos de preocuparse de sí mismo, tiene un nuevo gesto de misericordia y ternura con nosotros, comparándose con una gallina que maternalmente ampara a sus polluelos bajo sus alas. Es otra enseñanza que han aprendido todos los mártires, todos los perseguidos, antes de morir, mientras la amenaza sigue vigente, hacer todo lo posible por salvar a los que me han sido confiados, o cuya suerte pueda ser la misma que la mía: 

Lo han hecho religiosas que antes de ser asesinadas evacuaron a sus niños o ancianos; lo han hecho misioneros advittiendo a las aldeas de que emigraran para no correr su misma suerte; lo han hecho cientos de personas, pese al peligro de su vida, acogiendo y ocultando judíos durante el nazismo; o a hutus siendo tutisis y viceversa; en honor a la verdad lo han hecho familias musulmanas de buena fe acogiendo y escondiendo a sus vecinos cristianos, nuevamente también al revés; lo hicieron bomberos, policías y religiosos que murieron evacuando personas de los edificios de las TORRES GEMELAS; lo han hecho muchos capitanes ¡los últimos en abandonar el barco!, y los hizo el propio Señor en su prendimiento con los discípulos "Os he dicho que yo soy; por tanto, si me buscáis a mí, dejad ir a éstos" (Juan 18,8).