miércoles, 7 de septiembre de 2016

LAS BIENAVENTURANZAS
AL MICROSCOPIO Y EN PANORÁMICA

El Evangelio de hoy nos presenta las Bienaventuranzas en la versión de LUCAS (6,20-26) y para ser sincero me daba pereza escribir sobre ellas, en primer lugar ¿qué se puede decir de las Bienaventuranzas que no se haya dicho ya, y por gente más autorizada que yo?,en segundo lugar porque cuando pienso en las Bienaventuranzas -será por mi deformación jurídica- lo único que me viene, siempre, a la cabeza es pensar en las Bienaventuranzas como una especie de "Constitución del Reino de Dios", y de ello ya he hablado en otras ocasiones (enlace aquí), sin embargo he encontrado un artículo muy bueno, firmado por JOHN GRECO, articulista y editor de la International Christian Ministry en ATLANTA, donde vive con su esposa y su hijo. Graduado en bíblica por la Biblical and Theological Studies de la Universidad Gordon, y doctorado por la Gordon-Conwell Theological Seminary: 

El COLISEO romano fue una maravilla de la ingeniería antigua. A esta enorme estructura asistían hasta cincuenta y cinco mil espectadores para presenciar combates de gladiadores, simulacros de batallas navales, cacería de animales y presentaciones dramáticas. La forma en la que se llevaban  a cabo tales espectáculos no debió de ser muy conocida para los espectadores normales, que no conocían el diseño del edificio, ya que solamente veían lo que acontecía en el terreno de la inmensa plaza. Todo habría sido imposible sin el "hipogeum" -el "subterráneo". Esta vasta red de pasillos, celdas y rampas por debajo de la plaza albergaba los animales salvajes, la utillería del espectáculo, y al ejército de esclavos necesarios para crear toda la variedad de eventos que disfrutaban los romanos.

A veces, la mejor manera para entender un objeto o un concepto -ya se trate de algo grandioso como el COLISEO, o de algo diminuto como el ala de una mariposa- es examinarlo desde lejos como un todo. Al mismo tiempo, estudiar de cerca para ver cómo funcionan juntas sus distintas partes puede también ser muy provechoso. Ese es ciertamente el caso de las Bienaventuranzas. Para entender lo que realmente se está diciendo por medio de esta lista de bendiciones que sirven de introducción al Sermón del monte, necesitamos mirar la estructura.  


Al microscopio

Cada una de las Bienaventuranzas tiene dos partes: Una declaración de alegría, y una razón para cada una de ellas. Pero observemos que la primera de ellas concluye: "porque el Reino de Dios les pertenece". Al comenzar de esta manera sus bienaventuranzas, LUCAS nos muestra que el Señor Jesús enseña que todas estas bendiciones, desde la primera hasta la última, son del Reino. Obtener el Reino, reír, ser saciados, alegrarse, tener esperanza... son estilos de vida bienaventurados, solo si el Reino de Dios está viniendo ciertamente. Por eso, también, las promesas de Jesús tienen eficacia solamente en un Reino donde Él reine. 

Pero hay algo más que distingue a la primera de las Bienaventuranzas del resto. Mientras que las otras están en tiempo futuro: "reiréis... seréis saciados...", la primera de las Bienaventuranzas está en tiempo presente "vuestro es el Reino de los Cielos". Aquí, el Señor Jesús está diciendo algo que se insinúa a lo largo de los cuatro Evangelios: Que el Reino de Dios ya está aquí, y que no ha llegado todavía. (Mateo 12, 28; Lucas 11, 2). Es por eso que el Señor puede expresar las bienaventuranzas, aquí y ahora, mientras que habla asimismo de las bendiciones de un reino futuro. Esa es la razón por la que los que lloran, los pobres, los perseguidos son bienaventurados: Porque el Reino de los Cielos ha comenzado ya a cubrir la tierra. Sin embargo, todavía queda un tiempo para llorar, para que siga habiendo pobreza, para que no cesen las persecuciones, porque el reino no ha llegado todavía en su plenitud.


Una foto panorámica

Por último, para comprender verdaderamente el impacto de las Bienaventuranzas, como también de todo el Sermón de la Montaña, debemos prestarle atención tanto al comienzo, como al final de la escena. Hacerlo nos permite ver los dos extremos al mismo tiempo, y adquirir una nueva perspectiva. La escena comienza con Jesús sentado sobre una ladera del monte para instruir a sus discípulos, LUCAS es el autor que lo insinúa más explícitamente (Lucas 6, 20); sin embargo, MATEO abre mucho más el espectro de la audiencia (Mateo 7, 28) dice que "la gente se admiraba de su doctrina". Parece ser que, mientras el Señor enseñaba a sus seguidores; quienes se encontraban en la periferia estaban maravillados por lo que escuchaban. Como ya hemos visto, el Reino de Dios al que se refirió Jesús está al mismo tiempo aquí y aún por venir.

Esta es la naturaleza del Reino. Nosotros, quienes amamos al Señor Jesús, vivimos en la luz de este Reino, y podemos parecer "raros" ante los ojos de los observadores. Pero para quienes practican la ética del sermón de Jesús, pata quienes somos pobres, quienes lloramos, quienes sufrimos persecución las Bienaventuranzas nos transmiten esperanza, y con nosotros, a un mundo que la necesita desesperadamente. Es el reto y la promesa de estas breves y grandiosas afirmaciones del Señor, las palabras que tienen el poder de cambiar el curso de la historia.