martes, 13 de septiembre de 2016

ACOGE MIS LLAGAS, FRANCISCO, SERÁN BÁLSAMO
DE MISERICORDIA PARA MIS HERMANOS

DÍA 2.- CONSIDERA CÓMO SUS SANTAS LLAGAS SON COMO BOCAS DE VENTILACIÓN

MOTIVACIÓN.- ¡Oh, padre San FRANCISCO, que no sofoque yo en vano las voces que me traducen el idioma de la caridad, yo, pobre ser humano, poco inferior a los ángeles, que si te imitara en tu amor y caridad, mereciera la misma gloria del Cielo!

ORACIÓN.-

Te damos gracias, Oh Señor Jesucristo, 
que por la herida dolorosa 
del pie derecho de San Francisco, 
nos recuerdas como su corazón ardía
por nuestra conversión. 
En ella queremos enterrar
todos nuestros deseos
para que sean purificados 
en el fuego de tu Santo Espíritu.

Amén.

Como no cabía en el pecho de San FRANCISCO el incendio de su amor por Dios, por sus hermanos de Orden, y por todas las personas que a él acudían, como no era posible detener los suspiros de su boca al pensar en el Señor sufriendo en la Cruz, ni en las necesidades de los pobres, como las lágrimas de sus ojos no eran cauce suficiente para exteriorizar su caridad, considera sus llagas como si fueran las bocas de ventilación de un horno, ¡explotaría si no fuera por ellas!, y nosotros ni siquiera las necesitamos, al contrario, mereceríamos las llagas, pero para ver si son capaces de ventilar el exiguo rescoldo de amor y caridad que queda en nuestros corazones egoístas, encerrados e ingratos.

DEL CIRIO PASCUAL:


Litúrgica es también la presencia de los cinco granos de incienso, signo de las llagas gloriosas de Cristo, heridas de fracaso en la cruz que se convierten ahora en joyas del resucitado, como pudiera comprobar el incrédulo de TOMÁS “mete tu dedo en mi llaga y comprobarás que soy yo” (Juan 20,27), sobre estos granos de incienso el sacerdote ha invocado la protección de Cristo exclamando con voz potente “por tus llagas, santas y gloriosas, nos protejas y nos guardes, Jesucristo, Nuestro Señor”


ACOGER LAS LLAGAS... Es por tanto, experimentar y sentir como nuestro el dolor de nuestros hermanos, "cómo me duele la herida de la doncella de mi pueblo" (Jeremías 8,21) dice el profeta JEREMÍAS, solidarizándose con todos los que sufren, y sentir que este dolor se quiere empatizar en servicio, en remedio, como el fuego que se quiere contener y no se puede, siguiendo la experiencia del mismo profeta "esto se convierte dentro de mí como fuego ardiente encerrado en mis huesos; hago esfuerzos por contener lo , y no puedo" (Jeremías 20,9).



ORACIÓN FINAL PARA TODOS LOS DÍAS 
(Se pueden besar las llagas de un crucifijo mientras se recita):


Para alabanza y Gloria de nuestro santo padre San FRANCISCO, te pido Señor que me concedas la llaga de la obediencia para que mis pies vayan donde quiera que tú me envíes; la llaga de la pobreza para que mis manos nada tengan, ni retengan como propio; la llaga de la castidad para que mi corazón pueda amar a todos, sin preferencias; y refugia, Señor, dentro de la llaga de mi corazón, que quiere ser tuyo, a todas las personas que me confías en el día de hoy.

Amén.