domingo, 7 de agosto de 2016

VELAD, TRABAJAD, ORAD...

Dice el Señor en el Evangelio de hoy (Lucas 12,32-48):


¡Felices los servidores a quienes el Señor encuentra velando a su llegada! ¡Felices ellos, si el Señor llega a medianoche o antes del alba y los encuentra así! ¡Feliz aquel a quien su Señor, al llegar, encuentre ocupado en este trabajo! 

Muchas veces mi párroco, cuando yo era joven, solía hacer la broma, respecto de aquella otra pregunta del Señor "Cuando regrese el Hijo del Hombre ¿Hallará fe sobre la tierra?" (Lucas 18,8) diciendo que "seguramente el Señor hallará fe, pero nos encontrará a todos... ¡reunidos!" es decir haciendo, programando, discutiendo, componiendo agendas, planes de pastoral, todo en reuniones, todo sobre el papel... ¡pero nada sin hacer, a nadie ejecutándolo, y pocos arrimando el hombro!... y no será porque el Señor no nos lo tiene advertido, no sólo hoy cuando nos dice "felices aquellos a los que el Señor encuentre en su trabajo", como por ejemplo en la parábola de las vírgenes necias "pero mientras ellas iban a comprar, vino el novio; y las que estaban preparadas entraron con él a la boda; y se cerró la puerta. Después vinieron también las otras vírgenes, diciendo: ¡Señor, Señor, ábrenos! Mas él, respondiendo, dijo: De cierto os digo, que no os conozco. Velad, pues, porque no sabéis el día ni la hora en que el Hijo del Hombre ha de venir" (Mateo 25,1-13).


Y es que estas bienaventuranzas del Señor sobre los que velan, los que oran y trabajan desde el alba, los que trabajan por el Señor me ha hecho pensar que, ciertamente, puede que la mies sea mucha y los obreros pocos, pero al menos... ¡los pocos que seamos, que seamos eficaces! Y una vez más, como siempre, no hay mejor ejemplo que aquellos a los que la muerte sorprendió precisamente, orando, trabajando, velando...


Pensemos en los franciscanos conventuales, Fray MICHAEL TOMASZEK y ZBIGNIEW STRZALKOWSKI, asesinado en el año 1991 por los terroristas de "Sendero Luminoso", su última jornada, pese a las amenazas y al ambiente irrespirable en el pueblo al que servían, PARIACOTO: "Continuaron con su trabajo: el coro, el catecismo, la visita a un niño enfermo... Al anochecer, Fray ZBIGNIEW empezó la exposición del Santísimo Sacramento, que duró hasta que llegó Fray MICHAL con su camioneta para decir misa. Concluida la misa, cerraron las puertas del templo. Poco después llegaron unos encapuchados, que entraron a la fuerza, les ataron las manos y se los llevaron. Pocos minutos después eran asesinados cerca del cementerio junto a los alcaldes de PARIACOTO y PUEBLO VIEJO"

Desde otra localidad cercana, el sacerdote italiano ALESSANDRO DORDI, escribía a un amigo: “Sendero Luminoso ha matado a dos sacerdotes de la Diócesis de Chimbote. Son dos franciscanos polacos que trabajaban en un valle como el mío: tenían 32 y 34 años. Cada día nos preguntamos: ¿a quién le tocará hoy?. Adiós, ahora regreso ahí y me matarán”. El 25 de agosto de 1991, acompañado de dos seminaristas en una camioneta, se dirigía a uno de sus pueblos a celebrar misa. Unos encapuchados de "Sendero Luminoso" rodearon el vehículo y obligaron a los dos jóvenes a salir. "Nos dijeron que bajáramos y nos llevaron lejos. Mientras caminábamos oímos los disparos de armas de fuego", relataron los seminaristas. El Padre DORDI había sido asesinado con tres disparos. 


El 4 de Marzo de este mismo año, 2016, fueron asesinadas cuatro Misioneras de la Caridad de la Madre TERESA DE CALCUTA, las Hermanas JUDITH, REGINETTE, ANSELM y MARGARITA, en YEMEN, en la casa de ancianos abandonados que regentaban, fueron asesinados además cuatro mujeres seglares, que las ayudaban en cocina y lavandería, el portero de la residencia, el chófer de las hermanas, y otros cinco jóvenes (todos ellos cristianos coptos) que quisieron advertirlas... De todas ellas sólo sobrevivió la Hna. SALLY para poder contar el horror de lo sucedido, lo que impresiona, según su relato, es la cronología de los hechos, pues dice... "A las 8 de la mañana rezamos la oración del apostolado y nos dirigimos a la residencia de ancianos, a las 8'30 horas irrumpen los hombres armados del ISIS en la casa...." Una vez más haciendo su tarea, su servicio, e impresiona saber cuál es la oración que rezan las Misioneras de la Caridad cada mañana antes de sus tareas (cuya autoría tradicional se dice es de San IGNACIO DE LOYOLA):

Señor, enséñame a ser generoso.
Enséñame a servirte como lo mereces;
a dar y no calcular el costo,
a luchar y no prestar atención a las heridas,
a esforzarme y no buscar descanso,
a trabajar y no pedir recompensa,
excepto saber que hago tu voluntad.


Todos conocemos el martirio y asesinato de Monseñor ÓSCAR ROMERO ¡celebrando la Eucaristía!, el 24 de Marzo de 1980, paradigmático de lo que era la persecución religiosa en EL SALVADOR, y por el impacto de ser su cabeza visible como pastor; así como el de los jesuitas de la UCA y su asistenta doméstica, y la hija de ésta, Padres IGNACIO ELLACURÍA, IGNACIO MARTÍN BARÓ, SEGUNDO MONTES, JUAN RAMÓN MORENO, AMANDO LÓPEZ, JOAQUIN LÓPEZ Y LÓPEZ, ELBA y CELINA RAMOS, muchos de ellos -a la hora después de cenar que se produjo el ataque- estudiaban, leían, escribían ¡lo que se supone normal a unos jesuitas, cuya vida es el estudio y la formación!, y cuya repercusión lo fue por el número de los asesinados, su notoriedad académica y por ser españoles; pero más desconocido nos es el asesinato del Padre RUTILIO GRANDE, el 12 de marzo de 1977, junto con MANUEL SOLÓRZANO, de 72 años, y NELSON RUTILIO LEMOS, de 16 años, ametrallados en el coche en el que se dirigían al municipio de AGUILARES (EL SALVADOR) para celebrar la misa vespertina de la novena de san JOSÉ.


Y no olvidemos, recientemente, al Padre JACQUES HAMEL, de 84 años, asesinado en RUAN (FRANCIA) celebrando la Eucaristía ¡un Martes por la mañana....! ¿Cuánta gente puede haber en la primera misa matutina de un Martes por la mañana? toda una vida de servicio como sacerdote, que siempre decía a sus interlocutores "¿Es que acaso un sacerdote se jubila?"
Y podríamos seguir poniendo ejemplos, como dicen los artistas o los militares, de aquellos hermanos y hermanas nuestras que han muerto "sobre el escenario, con las botas puestas".... ¡Felices son ellos, porque el Señor los encontró velando, trabajando, rezando...! Es Palabra de Dios en el Evangelio de hoy. Quizás, ahora muchos lectores se estarán preguntando "entonces yo... ¡nunca seré feliz de este modo!" ¡nada más lejos de la realidad! porque la dicha de nuestros hermanos fue que el Señor los encontró trabajando, velando, rezando, no por su muerte martirial... Como le gustaba decir Mª EMILIA RIQUELME Y ZAYAS, a sus religiosas "¿Quién querrá ser mártir de la Eucaristía? ¡Quizá muchas! Pero empecemos a padecer humildemente cositas chicas, si no, no podremos merecer las grandes" (Pensamientos, nº 252)...



...que viene a ser lo mismo que decía San LUIS MARÍA DE GRIGNION MONFORT en su "Carta a los amigos de la Cruz" cuando afirma: "Si pudiéramos escoger entre las Cruces, hagamos nuestra elección entre las más pequeñas y deslucidas, frente a otras que nos parezcan más grandes o llamativas. No desperdiciéis la más mínima partícula de la Cruz verdadera, ya sea la picadura de un mosquito, o un pinchazo con un alfiler, la enemistad de un vecino, una pequeña injuria, perder un poco de dinero, una ligera molestia en el ánimo, un dolorcillo de algún miembro... Todo ello consideradlo una pequeña ganancia, como una “hucha de Dios” hasta que puedas ser capaz de sobrellevar cruces más grandes"

Da igual, si mañana me pillara un coche, camino del trabajo, al menos que me sorprenda, como suelo, alguna vez, rezando el rosario o saludando con tres avemarías a la imagen de la milagrosa que hay en la hornacina del colegio AVE MARÍA por el que paso, o dando un eurillo de vez en cuando al negrito que vende pañuelos, un poco más adelante en el semáforo... o si muero de viejito, en la cama, al menos que no abandone la oración de mis labios, que aún ofrezcamos al Señor la enfermedad, la limitación y la muerte, por "más operarios" que vayan dando el relevo a los que se van...

Recordad.... sea lo que sea lo que estemos haciendo... ¡qué siempre estemos haciendo algo, nunca parados, nunca cruzados de brazos, nunca reunidos...a esto es a lo que se refiere el Papa FRACISCO con su eterna cantinela de "Iglesia en salida"! y no lo digo yo, lo dice el Señor, es Palabra de Dios:

¡Felices los servidores a quienes el Señor encuentra velando a su llegada! ¡Felices ellos, si el Señor llega a medianoche o antes del alba y los encuentra así! ¡Feliz aquel a quien su Señor, al llegar, encuentre ocupado en este trabajo!