domingo, 14 de agosto de 2016

¡QUÉ TRISTEZA SER HUÉRFANOS DE PADRE!
¡NO TE DIGO YA DE MADRE!


Hoy es la víspera de la ASUNCIÓN DE MARÍA, 14 de Agosto, sin embargo, curioseando he descubierto que este día de Agosto se corresponde, en el calendario judío con el día 9 del mes de Av, un día nefasto para el pueblo judío pues, tal día como hoy, se verificaron acontecimientos tan desastrosos para ellos como nación y como pueblo elegido de Dios:

Este día, MOISÉS mandó doce espías para informarle sobre la tierra de CANAÁN. Los espías regresaron con malas noticias, y los hijos de Israel sollozaron, temieron y se desesperaron por no poder ingresar a la Tierra Prometida. Dios se enfadó con ellos, por no confiar en su palabra, y los condenó a permanecer en el desierto hasta que desapareciera aquella generación incrédula. 

Los babilonios arrasaron el Primer Templo y toda JUDEA liderados por NABUCONODOSOR en el 586 A.C., condenado a la población al exilio de BABILONIA.

El Segundo Templo fue destruido por el Imperio romano en el año 70 D.C., tras la Primera Guerra Judeo-Romana, llevando a los judíos a una diáspora de cerca de dos mil años.

En este día fue sofocada la revuelta de SIMÓN BAR KOBJÁ contra ROMA, revuelta en la que muchos judíos habían puesto su enésima esperanza mesiánica, fracasó y BAR KOBJÁ, junto con el Rabí AKIVA y miles de sus seguidores fueron asesinados.

Para rematar el carácter nefasto de esta fecha en ella se firmó el decreto de expulsión de los judíos de GRAN BRETAÑA, o la expulsión de los judíos de ESPAÑA (que aunque se había decretado cuatro meses antes 31 de Marzo de 1492 establecía como fecha máxima de salida, precisamente, el día de hoy -siempre con las cuentas del calendario hebreo-).

Tal es el carácter nefasto de este día que el pueblo judío se atreve a decir que es "el único día del año sin milagros, sin intervención, si consuelo alguno por parte de Dios", hasta tal punto de que una escritora judía, SARA RIGLER YOHEVED lo compara con el día en que se despertó, después de haber enterrado a su padre el día anterior: "Tan pronto como me di cuenta de que me había despertado en un mundo sin mi padre, mi corazón se hundió en una tristeza sin fondo, como despertarse en una pesadilla que nunca terminará. El mundo sin mi padre no era simplemente el mismo mundo con una persona menos, con un ser humano menos; era un mundo totalmente diferente. Este mundo ya estaba alterado para mí, en este mundo disminuido por la ausencia de mi padre carecía de la estabilidad y de la bondad que eran mi padre. Este mundo se tambaleó para mí sobre su eje; su eterno rotar se hacía para mí más lento y pesado. Me costó cerca de un año adaptarme a vivir en este mundo sin mi padre, para aprender a navegar por sus nuevos caminos emocionales. Ahora, quince años después, casi consigo desenvolverme en este "Mundo-Sin-Mi-Padre", pero no es y nunca será el mismo mundo en el que él estaba presente" y a continuación extrapola este mismo sentimiento a la totalidad del pueblo judío, por la "ausencia de Dios" que significa para ellos la ausencia de su presencia en el desaparecido Templo.

¡Qué triste vivir con esta sensación de orfandad de Dios! ¿No? Me ha llamado la atención que digan que "este es un día sin milagros, sin consuelo de parte de Dios", porque curiosamente hay una glosa, en un antiguo Evangelio de Mateo en IRLANDA, escrito en gaélico, ue haciendo referencia al nacimiento de Cristo, dice: "Inn-aidchi geini Críst cain seacht n'inganta dég domain is áibind indister dùibh 'san soiscéla n'Eabhroibh" ("la noche que nació Cristo se verificaron setenta milagros en el mundo, los cuales están narrados deliciosamente en el Evangelio llamado de los Hebreos"), como seguramente se dejaría los ojos San PABLO escribiendo a los Hebreos, en su carta, intentando convencerlos de que la orfandad de Dios se había terminado, que tenemos un Mesías definitivo, un mediador definitivo entre el "cielo y la tierra", Jesucristo, Nuestro Señor (Hebreos 10,11-21):

Todo sacerdote se presenta a oficiar cada día y ofrece muchas veces los mismos sacrificios, que nunca pueden quitar pecados. Éste, en cambio, después de ofrecer un único sacrificio por los pecados, se sentó para siempre a la diestra de Dios y se queda esperando a que pongan a sus enemigos como estrado de sus pies. Pues con un solo sacrificio llevó a perfección definitiva a los consagrados. También el Espíritu Santo nos lo atestigua, pues dice primero: Ésta es la alianza que haré con ellos en el futuro --oráculo del Señor: "Pondré mis leyes en su pecho, la escribiré en su corazón". Me olvidaré de sus pecados y delitos. Ahora bien, si son perdonados, ya no hace falta ofrenda por el pecado. Por la sangre de Jesús, hermanos, tenemos libre acceso al santuario; por el camino nuevo y vivo que inauguró para nosotros a través de la cortina, a saber, de su cuerpo. Tenemos un sacerdote ilustre a cargo de la casa de Dios. 

Y si sabemos, ciertamente, que no "estamos solos", que no hemos quedado huérfanos ni de Dios "Y como sois hijos, Dios infundió en vuestro corazón el Espíritu de su Hijo, que clama: ¡Abba Padre!" (Gálatas 4,6), ni de Cristo "pero os digo la verdad: os conviene que yo me vaya. Si no me voy, no vendrá a vosotros el Valedor, el Espíritu Santo (...) Con esto, el Señor Jesús, después de hablarles, fue elevado al cielo y se sentó a la diestra de Dios. Ellos salieron a predicar por todas partes, colaborando el Señor con ellos y confirmando la Palabra con las señales que la acompañaban" (Juan 16,7 - Marcos 16,15-20), por la fuerza y la asistencia del Espíritu Santo. 

Y lo mismo podemos decir de MARÍA Santísima, nuestra madre, en mis tiempos de niño, había una canción en el colegio que decía "Tengo en casa a mi mamá, pero mi mamá son dos, en el cielo está la Virgen, que es también mamá de Dios", porque no hemos quedado tampoco "huérfanos de madre", es curioso investigar un poco en la tradición de la Asunción (dormición de MARÍA)  ya en el Siglo II los parientes -por línea genealógica- de la Virgen MARÍA que vivían en MAGDALA, celebra­ban en GETSEMANÍ la fiesta de la "Traslación de la Gran Pariente", que había sido enterra­da en una gruta excavada en la roca (que curiosamente se puede visitar actualmente, en la Iglesia ortodoxa de la Dormición de la Virgen, en JERUSALÉN). 


En esta primera protocelebración el relato aparecen muchos elemen­tos de la primera reflexión judeo-cristiana sobre MARÍA, coo la presencia de los ángeles en la dormición de la Virgen, la imagen de la escalera santa, por la que los ángeles van y vienen del cielo a la tierra (como en la célebre visión de JACOB) y de la merkabah, el concepto judío de traslación ya conocido por personajes previos como ENOC y ELÍAS al Paraíso, aunque habrá que esperar al los Siglos  V-VII para que la reflexión teólogica sobre la Asunción de María sea definitivamente expuesta y aquilatada por latinos y orientales.

El dominico Fray MARCOS RODRÍGUEZ ROBLES, Dominico, nos ayuda a entender mejor y actualizar el misterio de la "Asunción de María":  

Como en el caso de la Ascensión del Señor, se trata de un cambio de estado. MARÍA ha terminado el ciclo de su proceso de maduración terreno y ha llegado a su plenitud. Pero no a base de añadidos externos, como puede ser sentarla en un trono, coronarla, declararla reina; sino por su proceso interno, personal y de fe, de identificación con Dios. 



En esa identificación con Dios ya no le cabe más, ya no puede avanzar más, ha llegado al límite de las posibilidades de la santidad y la identificación con el Señor. Esa meta es la que nos espera a todos, si somos capaces de tener la misma actitud vital que tuvo ella. Si somos capaces de decir como ella: "Fiat" (¡Hágase!". Si en el lenguaje bíblico "los cielos" significan el ámbito de lo divino, podemos decir con toda propiedad, en efecto, que MARÍA está ya en "los cielos". 

No nos equivoquemos al poner el Misterio de la Asunción de MARÍA como un mérito o premio, así sin más, por su mero ser madre biológica de Dios, no, al contrario, ella mereció este nuevo privilegio por la plenitud, porque ya no cabe más,  de su respuesta personal al mensaje de Jesús. Afirmar esto puede resultar audaz por mi parte, incluso ser escandaloso para algunos, pero para nada devalúa a MARÍA. Es hacer ver que su valor está en su condición de ser humano, con las mismas posibilidades que todos nosotros, de llegar a plenitud.